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| 8/6/2001 12:00:00 AM

Que se haga justicia

Cuando este periodista caqueteño cayó baleado su colega Omar García estaba con él. Desde el exilio cuenta cómo fue y qué habían denunciado en su emisora.

Esa mañana del 6 de julio, como de costumbre, después de terminar el primer noticiero del día, José Duviel Vásquez Arias, mi jefe, y yo nos sentamos en la cafetería del primer piso del edificio donde funciona la emisora La Voz de la Selva de Florencia, afiliada a Caracol. Pedimos café y empanadas. Recuerdo que José Duviel le dijo al propietario del negocio: “Páseme la última empanada”, sin adivinar el trágico giro que tendrían sus palabras. Momentos después de salir tomamos una calle céntrica de Florencia y en un pare obligado un individuo nos esperaba.

El agresor era un hombre de unos 30 años, alto, blanco, de pómulos salientes, pelo puntiagudo y un bigote semipoblado. Nos disparó a quemarropa dos veces, una contra mi colega y otra iba contra mí, pero como José se incorporó en ese instante en la silla frenó con su cuerpo la segunda bala. Probablemente me salvó la vida.

El sicario huyó del lugar en compañía de un hombre más joven y delgado que lo estaba esperando a bordo de una motocicleta Yamaha 125. Muchos presenciaron los hechos de cerca, pues eran aproximadamente las 7:30 de la mañana y varias personas iban a sus sitios de trabajo.

Después de pasar el pánico que produce un ataque semejante, y de cerciorarme que una de las balas apenas había logrado rozar mi pecho, trasladé a mi compañero hasta el Hospital María Inmaculada. Pero llegó sin vida.

El videochantaje

José Duviel se había desempeñado hasta mediados de enero como director del Noticiero Super que se emite por la emisora Armonías del Caquetá. Al finalizar el mes aceptó tomar las riendas de La Voz de la Selva a pesar de que hacía apenas un mes y medio habían asesinado a dos periodistas de esta emisora, Guillermo Agudelo y Alfredo Abad. Lo habían convencido de que asumiera este cargo difícil entre el ex alcalde de Florencia, Carlos Alberto Beltrán, arrendatario de la emisora, y el representante a la Cámara Diego Turbay Cote, de la Asociación Jorge Eliécer Gaitán, propietaria de la misma. Este último fue acribillado un mes antes, el 29 de diciembre de 2000, junto con su madre, Inés Cote de Turbay, sus escoltas y su chofer personal, hasta donde se sabe, por miembros de un frente de las Farc que opera en inmediaciones del municipio de Puerto Rico.

Con la emisora de luto, José Duviel empezó a trabajar como director. Muy pronto se sentiría su sello, pues el 9 de febrero —día del periodista colombiano— puso en evidencia la real existencia de un videocasete en el que Lucrecia Murcia Losada aparecía entregándoles una considerable suma de dinero a varios de los concejales que hacían parte de la coalición mayoritaria cuando ella era alcaldesa de Florencia.

Según lo denunciaron algunos concejales, se descubrió que este video le sirvió a la alcaldesa para chantajear a los políticos sobornados y forzarlos para que aprobaran un proyecto de acuerdo que le permitiría adicionar recursos y contratar obras por más de 2.000 millones de pesos.

Cuando José Duviel difundió las noticias Murcia lo tildó, durante una entrevista realizada vía telefónica en la misma emisora, como “terrorista de la información”. Pero la justicia le dio la razón a mi colega. La Fiscalía General dictó medida de aseguramiento sin beneficio de excarcelación a Murcia y a algunos de los concejales comprometidos en el asunto.

Gobernador blindado

Las denuncias de mi jefe no pararon ahí. A mediados de abril, después de cuatro meses de mandato, el actual gobernador del Caquetá, Pablo Adriano Muñoz, concedió su primera rueda de prensa. Veníamos investigando en la emisora denuncias sobre la posible malversación de fondos por parte del gobernador. Así que aproveché la ocasión para preguntarle si se estaban utilizando dineros de inversión social en la compra de armamento y chalecos blindados para su seguridad personal. El mandatario no lo negó y, para mi sorpresa, respondió “que si era necesario comprar bombas, así lo haría”. José Duviel difundió tal cual esa afirmación tanto en la región como en las noticias nacionales.

Las investigaciones que adelantábamos en La Voz de la Selva intentaban determinar la posible responsabilidad del gobernador en la contratación con sobrecostos de la construcción de un apartamento dentro de las instalaciones de la administración departamental, la mencionada compra de armas y chalecos, la compra de un carro blindado, así como en la contratación de personal supernumerario para reforzar su cuerpo de seguridad. Regularmente las entidades de seguridad del Estado le proporcionan cuatro escoltas al gobernador de turno en Caquetá, sin embargo, durante este mandato se amplió este personal en aproximadamente 20 escoltas.

Al finalizar la rueda de prensa el gobernador Muñoz dijo a los periodistas presentes, en tono confidencial, que los problemas de seguridad que él afrontaba se debían a las continuas persecuciones que durante su campaña electoral y en el curso de su mandato le había hecho el periodista José Duviel Vásquez. Agregó que debido a ello optó por construir el cuestionado apartamento y se vio obligado a reforzar el cuerpo de seguridad. Algunos colegas y yo le solicitamos abordar ese tema cuando Vásquez estuviera allí.

La acusación hecha por el gobernador fue difundida al día siguiente en un medio de comunicación. Como respuesta Vásquez lo demandó penalmente por injuria y calumnia, y dejó una constancia pública durante la realización del noticiero Ultima Hora Caracol del medio día que si algo les sucedía a él y a su familia era por causa de estas graves declaraciones. La denuncia fue presentada por el abogado y arrendatario de la emisora, Carlos Alberto Beltrán, quien tuvo que huir de Florencia luego de un fallido atentado contra su vida.

Se dice en Florencia que el gobernador tiene problemas de seguridad porque supuestamente salió elegido con el apoyo de las Farc, y por lo tanto los paramilitares lo persiguen. Inclusive se asegura que al día siguiente de ganar las elecciones se desplazó hasta San Vicente del Caguán a celebrar su victoria con integrantes de esa organización subversiva. No obstante, las autoridades no se han pronunciado para verificar o desmentir estos rumores.

La investigación judicial del asesinato de José Duviel y el atentado contra mí tampoco ha dado resultados aún, ni se sabe cuál de las denuncias aquí descritas, u otras que hizo este periodista valiente y profesional, fueron las que intentaron callar a bala. Por esto escribo este testimonio, para que se conozca lo que se quiso tapar y se haga justicia.
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