Martes, 2 de septiembre de 2014

El vacío de su ausencia es enorme pues ella era dueña indiscutible de un caudal electoral de más de 200.000 votos. Foto: SEMANA

| 2013/07/02 00:00

¿Qué hará el Partido Verde sin Gilma?

Sin la presencia de su mayor electora, será muy difícil que esta colectividad supere el umbral.

La partida prematura y dolorosa de la senadora de los niños, Gilma Jiménez, puso en aprietos al Partido Verde para las elecciones del próximo año. Y no es un tema marginal. Mientras en el 2010, tras la Ola Verde y una consulta interna muy exitosa entre Los Tres Tenores —Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Lucho Garzón—, lograron 500.000 votos, lo cual les representó una bancada de tres senadores y cinco representantes, hoy la situación es diferente. ¿Por qué?

Por varias razones. La primera es que el umbral subió del 2 al 3 por ciento, por lo cual todos los partidos se ven obligados a sacar más de 450.000 para mantener su personería jurídica. La segunda es que el caudal del Partido Verde, en lugar de crecer, ha disminuido. Así lo demuestra la votación en la consulta del partido el año pasado. Allí esa colectividad alcanzó solamente 61.000. Para la mayoría de expertos, el triunfo de casi un 1.000.000 de votos de Sergio Fajardo para la Gobernación de Antioquia en el 2010 se atribuye a su talla nacional y no tanto a la labor de la colectividad.

También es cierto que la coyuntura política actual es distinta. Una cosa es ser la opción alternativa de poder, como lo fue la Ola Verde en el 2010, a un partido como los verdes, que hoy hace parte de la Unidad Nacional en medio de un ambiente reeleccionista, en el que se da casi por hecho un triunfo del oficialismo. En marzo del 2010, la lista al Senado del Partido Verde tenía el respaldo de tres exalcaldes de Bogotá en plena campaña con el valor añadido que da aparecer en televisión todos los días.

Hoy es difícil que en estas circunstancias los verdes capturen el voto antiestablecimiento. Tampoco es un buen presagio que el partido esté dividido entre peñalosistas, visionarios, luchistas y los dueños administrativos del partido, quienes son cercanos a Gustavo Petro y a su grupo Progresistas.

Una ausencia que pesa

Y por si este panorama no fuera lo suficientemente sombrío, la última y estremecedora noticia ha aumentado el escepticismo. En efecto, la muerte de la senadora Gilma Jiménez tendrá hondas repercusiones. El vacío de su ausencia es enorme, pues ella era dueña indiscutible de un caudal electoral de más de 200.000 votos, en su mayoría de opinión. Fue la segunda votación en marzo del 2010 al Senado, apenas superada por Juan Lozano, de la U, con 210.000 votos. Y en ese entonces, fue una gran sorpresa porque Gilma no aparecía en muchos listados de los Top cinco más votados de los analistas y politólogos.

Sus votos además son ganados a pulso y no producto de una maquinaria electoral ni a base de prebendas burocráticas. La senadora se ganó cada voto por su constancia en la lucha por la defensa de los derechos de los niños y el impulso al referendo de prisión perpetua. Esos son votos de Gilma, no del partido.

Por esto será muy difícil que ese caudal electoral se quede en el Partido Verde. Y sin ellos, la colectividad queda en una situación incómoda frente a los comicios del próximo año. Hasta el mismo vocero del partido, Alfonso Prada, lo reconoció pocos días después del fallecimiento de la senadora en Caracol Radio. “Gilma fue la mujer más votada en la historia del Congreso de la República. Fue realmente algo sin precedentes y ella con su sola votación logró que el partido tuviera umbral, logró que pudiéramos inscribir un candidato presidencial… naturalmente el impacto es inocultable”.

¿Qué podrá hacer la colectividad para seguir existiendo después del próximo año? Están estudiando varias opciones, pero todas pasan por sanar las divisiones internas en las toldas verdes, lo cual no será nada fácil. Por lo pronto, algunos miembros están buscando un revolcón en la dirección nacional.

Ya sin Lucho Garzón, que está en el Gobierno, y sin Peñalosa, dedicado a actividades personales, la cosa será muy difícil. Algunos proponen unirse con Antonio Navarro y los progresistas de Petro, mientras otros sostienen que el camino al éxito pasa por la cercanía con Sergio Fajardo y exalcalde Alonso Salazar. Los primeros están estudiando la opción de tener una lista de coalición para las elecciones legislativas, lo cual implicaría un proyecto de ley para permitirlo, pues esa figura sólo existe para alcaldías y gobernaciones.

Si no es Fajardo, ¿quién?

Los otros ven a Fajardo como una figura que debe tener un papel más protagónico en el partido. No en vano es el gobernador más popular en todas las encuestas y su perfil nacional podría jalonar la lista de los verdes. También es cierto que están en conversaciones con figuras “refrescantes” de la política, como lo es la exalcaldesa de Cartagena Judith Pinedo, aunque todavía nada se ha acordado.

Por lo pronto, además de la tristeza genuina por la muerte de una de las senadoras más queridas por el país y sus copartidarios, existe una preocupación sincera en el Partido Verde. Y es que pasar de ser el segundo partido en votación en el 2010 (cuando Mockus sacó más de tres millones de votos) a estar en peligro de extinción, preocupa. Más allá si se tiene en cuenta que perdieron la magia de la llamada Ola Verde y quedaron catalogados como un partido más de la Unidad Nacional, sin propuestas propias y sin grandes líderes.

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