Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2008/04/05 00:00

¿Qué haría un joven como usted ante la crisis de legitimidad del Congreso?

El representante a la Cámara Simón Gaviria le responde a María Isabel Rueda.

¿Qué haría un joven como usted ante la crisis de legitimidad del Congreso?

M.I.R.: Lo entrevisté hace más de dos años, cuando iba a entrar al Congreso, y parecía un pollito. Hoy lo veo como un gallo de pelea. ¿Será cierto que el trabajo parlamentario madura?
S.G.: ¿No sobra la pregunta, si ya la contestó?

M.I.R.: (Risas). En esta entrevista arranquemos por Bogotá. Lo he visto muy activo con el tema. ¿Los transportadores nos están robando a los bogotanos con los dineros de la chatarrización y la reposición?
S.G.: Para comenzar, tengo que aclararle que el fondo de chatarrización es diferente al fondo de reposición. Chatarrización es para reducir la sobreoferta de buses, y reposición, para modernizar la flota. Por la chatarrización cada pasajero que monta en bus en Bogotá paga 18 pesos a un fondo.

M.I.R.: Pero no se están sacando los buses de circulación…
S.G.: Y adicionalmente esa plata, que es de los bogotanos, no está ganando intereses.

M.I.R.: O sea que sí nos están robando. ¿Y cuál es el problema con el fondo de reposición?
S.G.: Fue creado a través de la Ley 105 del 93, que le pone una vida útil a la flota de transporte público de Bogotá de hasta 20 años. Es un ahorro del pequeño propietario que se lo da al afiliador, quien se lo maneja, para que tenga los recursos para comprar un bus nuevo cuando le llegue el vencimiento de la vida útil de su bus.

M.I.R.: ¿Qué es lo que está funcionando mal en este esquema?
S.G.: Según nuestros cálculos, muy conservadores, en esos fondos hay 432.000 millones de pesos. La Contraloría Distrital estima que desde 2003 a la fecha hay 487.000 millones de pesos. ¿Irregularidades? En la compañía Panamericanos los rendimientos del fondo de reposición se utilizaron para hacer unas fiestas con mariachis y unos viajes con pasajes. En Cootranspensilvania se perdieron 1.600 millones de pesos. Son suficientes irregularidades para pedir una auditoría general.

M.I.R.: Como representante de Bogotá, ¿cree que la era de Lucho Garzón se perdió para poner a raya a los transportadores?
S.G.: Sí, hubo muchas fallas. En el tema de la chatarrización sólo se han tratado 260 buses. Vimos demasiados escándalos en la Secretaría de Tránsito. En la nueva de Movilidad tenemos una carta de navegación hacia el futuro que espero que se cumpla.

M.I.R.: Usted llegó al Congreso apoyado por Peñalosa. Ganó Samuel Moreno. ¿Sí cree que va a poder construir el metro?
S.G.: ¿Cuáles son los retos del metro? Este se financiará a través de dos fuentes: una, la ciudad, y otra, la Nación, entre el 40 por ciento y el 70 por ciento del valor. Las condiciones del presidente Uribe han sido sensatas: que se acabe de construir la fase 3 del TransMilenio con base en vigencias futuras, y que el metro sea autosostenible.

M.I.R.: ¿En alguna parte del mundo el metro es autosostenible?
S.G.: En ninguna, pero sí hay subsidios cruzados de bus a metro. Un caso similar al de Bogotá es el de Santiago de Chile, donde con un solo tiquete se puede hacer por metro, TransMilenio y bus una sola ruta por una tarifa única. Similar es el caso de París, donde hay tranvía, metro, bus, por la misma tarifa. Bajo ese sistema se termina aplicando un esquema cruzado implícito para la operación del metro, con el fin de hacerlo autosostenible. El gran reto del metro de Bogotá es lograr que la Nación financie el 'bono bala', que implica sólo pagar intereses, y el capital al final de la vida del bono. Lo que pasa es que el secretario de Hacienda de Bogotá ya nos dijo que la ciudad tiene un déficit primario.

M.I.R.: ¿Significa que las mieles financieras en las que nos dejó Lucho Garzón no son tan dulces?
S.G.: En términos fiscales no hubo una transparencia total en los informes. O sea, que los ingresos no cubren los gastos de la ciudad. Entonces, ¿qué va a hacer esta ciudad que ha expresado el interés de construir 108.000 viviendas, darles salud gratis a 525.000 personas, hacer un nuevo estadio de fútbol, expandir el programa Bogotá sin hambre y construir el metro…? Todo eso choca contra la promesa de campaña de Samuel de no incrementar los impuestos. Puede que no se creen más, pero los que ya hay sin duda va a tener que aumentarlos o si no, la ciudad se va a quebrar. Además, le digo: un metro se tiene que construir en dirección norte-sur, y este-oeste. Aquí estamos comprometiendo las vigencias futuras como mínimo a 2040, y por una sola línea de metro, que podría terminar como el tranvía de San Francisco: un objeto turístico.

M.I.R.: Calle la boca. ¿Samuel nos va a clavar más impuestos a los bogotanos? Pero, pasemos a su experiencia en el Congreso. ¿Se le ha agotado la capacidad de asombro, como congresista primíparo, sobre lo que está pasando allá? ¿Cree que la para-política ha hecho de este un Congreso ilegítimo?
S.G.: No. Pero sí creo que es una crisis muy profunda, aunque los que quedamos no podemos entrar a un estado de lamento por lo que está ocurriendo, sino ser propositivos, seguir trabajando fuertemente y debatir sobre otras cosas muy valiosas para el país diferentes a la para-política, como fórmulas para generar más empleo, más vivienda…

M.I.R.: ¿Alguna vez se imaginó llegar a un Congreso con el 20 por ciento de sus miembros encarcelados?
S.G.: Jamás. Y desde luego, en lugar de estar gastando energías en el tema de un anticipo de elecciones, se debería estar invirtiendo en aprobar una buena reforma política.

M.I.R.: ¿La reforma política que actualmente se debate podría rescatar tanto al Congreso como las prácticas políticas?
S.G.: Tiene grandes posibilidades. Por ejemplo, que los partidos pierdan su curul por la condena de uno de sus miembros. O que un partido que tiene a su mayoría de congresistas presos pierda su personería jurídica.

M.I.R.: Temo que la propuesta contenida en esta reforma de un umbral del 5 por ciento para jugar electoralmente, acabe con las iniciativas de personas valiosas, nuevas e independientes que quieren ingresar a la política. Volveríamos a la dictadura del bolígrafo. ¿Le gusta ese umbral tan alto?
S.G.: Estoy de acuerdo con el umbral del 5 por ciento para los partidos, pero si se incluye uno del 2 por ciento para los movimientos. Porque cerrarles la puerta a las avenidas de la democracia, especialmente a los jóvenes, me parece errado, y como usted dice, volveríamos a la dictadura del bolígrafo. Qué bueno sería que en el futuro apareciera un partido verde en Colombia, o de pensionados o de sindicalistas. No estoy a favor de las listas cerradas y me parece que el voto preferente es un mecanismo demasiado importante que hay que defender.

M.I.R.: ¿O sea que anticipo de elecciones para solucionar esta crisis, no?
S.G.: El Presidente tomó una decisión muy acertada al decir que no.

M.I.R.: Su papá, el ex presidente Gaviria, sí dijo en radio que el Partido Liberal estaría listo para un anticipo de las elecciones…
S.G.: Pero mi papá es mi papá y yo soy yo. Son dos opiniones diferentes.

M.I.R.: ¿Usted está dispuesto a pelear a capa y espada ante él por la suya?
S.G.: Por supuesto.

M.I.R.: ¿Ser hijo del ex presidente César Gaviria le ha facilitado o dificultado su labor en el Congreso o, como diría el fallecido ex presidente Turbay, todo lo contrario?
S.G.: Un poquito de las dos.

M.I.R.: Nos sorprendimos mucho con las fotos de su papá en el mar, de bota pantanera y chompa, en medio de una campaña ecológica de Oceana, publicadas por 'Vanity Fair'…
S.G.: Pues él le gasta mucho tiempo a eso.

M.I.R.: ¿Usted sabía que él era tan verde?
S.G.: Totalmente.

M.I.R.: Para terminar, ¿definitivamente la vida de Simón Gaviria está en la política?
S.G.: Estoy muy orgulloso de lo que hago y me da mucha alegría. Es un gran honor y un reto al que le trabajo todos los días con muchas ganas y con mucho honor.

M.I.R.: Veo que no lo ha desmotivado esta crisis del Congreso…
S.G.: Tengo claro que el Congreso de Colombia es impopular, pero lo son todos los del mundo. El de Estados Unidos tiene una imagen favorable de apenas el 21 por ciento, por debajo del colombiano. Puede haber un odio generalizado hacia el Congreso pensando en que allí todos somos bandidos y ratas. Pero hay gente que trabaja seria y honradamente, y no son tres personas, son muchas más. Lo que pediría para medir la legitimidad del Congreso es que miráramos esto así: un colombiano no vota por 100 senadores, vota por solo uno. Y entonces le dejo la pregunta: ¿el senador por el que usted votó está haciendo la tarea por la cual lo eligió? Seguramente si usted votó por Petro, piensa que lo está haciendo muy bien y que el resto del Congreso es paramilitar. Pero si votó por Germán Vargas, pensará que salvo él, el resto del Congreso es cómplice de la guerrilla. Pero lo que le debe preocupar a un colombiano es si por el congresista por el cual votó le está rindiendo cuentas.

M.I.R.: ¿Y usted se las está rindiendo a sus votantes?
S.G.: Aspiro de todo corazón a que estén contentos. Porque tengo pensado volver a pedirles su voto.

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