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| 11/5/2012 12:00:00 AM

¿Qué se juega Colombia en las elecciones de EE. UU.?

Aparte de paz, drogas y TLC, ¿es más oportuna para Colombia una victoria del presidente y candidato demócrata Barack Obama o la del republicano Mitt Romney? ¿Cuál partido le ofrece más garantías al país?

Tanto el presidente de Estados Unidos y candidato a reelegirse, Barack Obama, como el aspirante republicano, Mitt Romney, se han referido pocas veces a Latinoamérica en sus discursos de campaña a la Presidencia.

El tercer y último debate televisado, cuyo tema era el papel de Estados Unidos en el mundo, parecía el momento para que los aspirantes proyectaran sus políticas para la región. Sin embargo, Obama no mencionó a Latinoamérica ni una sola vez, mientras que Romney solo lo hizo para proponer que debía haber un aumento en el comercio con la región. "Las oportunidades (comerciales) en América Latina no las estamos aprovechando. Latinoamérica es una gran oportunidad para nosotros", comentó el republicano.
 
En la última década, marcada por el 11-S, Washington dejó de centrar su atención en Latinoamérica y su política internacional giró hacia otras regiones: Medio Oriente, China, Afganistán e Irán, principalmente. Al mismo tiempo, América Latina, con un importante número de gobiernos de izquierda, ganó autonomía y creó organismos como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) o la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), convenciones en las que Estados Unidos no tiene voz ni voto.
 
“Colombia y América Latina dejaron de ser estratégicos para Estados Unidos. Colombia ya no es vista como un tema fundamental, y ha dejado de ser una amenaza para ellos”, explica Sandra Borda, codirectora del Centro de Estudios estadounidenses de la Universidad de los Andes. 
 
Lo anterior ha significado que esta zona no evidencie fuertes diferencias entre las administraciones de George Bush y la del actual presidente, Barack Obama; situación que hace pensar que los lazos entre las regiones seguirán bajo los mismos parámetros.
 
“En la política entre Estados Unidos y América Latina no va a haber una gran diferencia entre lo que pueda ser Obama o Romney”, le dijo a Semana.com David Kramer, miembro del Comité Nacional del Partido Republicano.
 
Sin embargo y a pesar de que la simbiosis entre estas regiones es hoy mucho menos
relevante de lo que lo fue en las décadas de los noventa y ochenta, Colombia tiene en el futuro inmediato una agenda que contiene temas que van más allá de sus fronteras: la consolidación del Tratado de Libre Comercio (TLC), la garantía de los derechos de sindicalistas y trabajadores, el logro de una paz estable, y la lucha contra el narcotráfico, en el contexto de un posible fin del conflicto armado en el país.
 
TLC: con la lupa puesta sobre los derechos humanos

En Colombia, los observadores están de acuerdo en que las principales cartas, en la relación con Estados Unidos, están jugadas, debido a que la firma del TLC implica que la agenda económica con ese país esté sellada. 
 
No obstante, existen diferentes aristas que serán medidas de manera distinta, lo cual depende de quién sea el próximo inquilino de la Casa Blanca.
 
“Con respecto a la economía global, el presidente Obama tiende a ser un poco más proteccionista, mientras que Romney es más libre para las relaciones económicas internacionales. Respecto al TLC, todavía hay algunos términos que se deben negociar, como la comercialización de cierto tipos de productos, la cual probablemente tendrá más opción de salir adelante con un presidente republicano ”, explica Kramer.
 
Pero más allá de los asuntos económicos, los compromisos adquiridos por Colombia para la firma del TLC, en materia de derechos humanos, serán realmente los que pongan a prueba la relación de ambos países.
 
La fortaleza de los sindicatos al interior del Congreso estadounidense prevé que desde Washington se pondrá la lupa en este tema. Fue ese sector el que realizó el seguimiento a este asunto y denunció la falta de garantías del Estado colombiano hacia los trabajadores y los sindicalistas, situación que durante años se convirtió en el principal obstáculo de la negociación del TLC. 
 
“Mientras que la prioridad para los republicanos es la comercial, los demócratas le pondrán más énfasis al tema de los derechos humanos”, advierte Liz López, abogada especialista en asuntos gubernamentales y afiliada al Partido Demócrata.
 
Estados Unidos y la paz

Desde que se conoció la intención del Gobierno de Juan Manuel Santos de dar inicio a un proceso de paz con la guerrilla de las FARC, Estados Unidos ha manifestado su apoyo, aunque sin protagonismos ni intervenciones.
 
Así lo ha manifestado Mike Hammer, subsecretario interino de Asuntos Públicos del Departamento de Estado, quien en varias ocasiones ha reiterado que “desean que el proceso sea exitoso y responda a lo que el pueblo colombiano lleva pidiendo desde hace décadas para vivir en paz y en tranquilidad".

El caso del guerrillero ‘Simón Trinidad’, preso en Estados Unidos y solicitado por las FARC para ser uno de sus negociadores, representa una prueba de fuego de lo que será el papel de ese país a lo largo del diálogo.

Lejos de poner trabas, Hammer resumió la postura de su Gobierno: "Los procesos de negociación dependen totalmente de los colombianos. Nosotros no tenemos parte en él, vamos a estar consultando con el Gobierno colombiano, (...) y veremos de qué manera se va a llevar a cabo".

Sin embargo, el futuro de las políticas antidrogas en Colombia, uno de los puntos a tratar en la agenda con las FARC, podría significar un pulso con los Estados Unidos.

A pesar de que Juan Manuel Santos, desde su llegada a la Casa de Nariño, ha liderado el coro de voces a favor de un cambio en la lucha antidroga, tal y como lo manifestó en el seno de las Naciones Unidas, este no es un tema a negociar para los estadounidenses.

En el eventual escenario de que Colombia pusiera sobre la mesa una postura distinta a la de Estados Unidos, es seguro que chocará con ese país, sin importar quién sea el próximo presidente. Tanto republicanos como demócratas se han mostrado contrarios a que haya un cambio estructural en el tema y han señalado que su prioridad será vigilar el narcotráfico desde varios países de Centroamérica, pero en particular desde México.
 
Por otro lado, cabe esperar que exista una reducción de la ayuda que el gobierno estadounidense le ha brindado a Colombia en los últimos años para combatir el narcotráfico.
 
“En Colombia se seguirá reduciendo la ayuda económica que desde hace años brinda Estados Unidos, en parte por la crisis económica y no menos porque ellos leen que la página de terror de Colombia ya pasó y dedicarán esa ayuda a la guerra en otros países como México”, comenta Sandra Borda.
 
Este martes 6 de noviembre, más de 150 millones de estadounidenses escogerán al nuevo inquilino de la Casa Blanca, en lo que son consideradas las elecciones más importantes del mundo. Si bien se anticipa que la relación con Colombia mantenga el mismo rumbo sin importar quién sea el vencedor, habrá diferentes asuntos que decidan si el país seguirá siendo uno de los mejores aliados de Estados Unidos en la región o si, por el contrario, se presentará algún distanciamiento, lo cual suena entre remoto e improbable.
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