Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/12/22 00:00

¡Qué regalito!

La decisión del alcalde Luis Eduardo Garzón de cobrar la valorización en Navidad fue un error que hoy está pagando. Pero es esencial para hacer las obras.

La decisión del alcalde Luis Eduardo Garzón de cobrar la valorización en Navidad fue un error que hoy está pagando. Pero es esencial para hacer las obras. FOTO: FELIPE CAICEDO / EL TIEMPO

EN UNA ÉPOCA LLENA DE gastos, trancones, torrenciales lluvias y huecos por doquier, los bogotanos recibieron un regalo que no esperaban, y que, a decir verdad, se les ha convertido en un tormento: el pago de la fase I de valorización. Aunque este impuesto, que deberá recaudar en los años 2007, 2009, 2012 y 2015 la suma de 2,1 billones de pesos para financiar la construcción de 137 obras, había sido aprobado a finales de 2005, el cobro del primer pago les amargó la Navidad a más de uno y generó todo tipo de críticas, protestas y dudas.

Los problemas comenzaron por la demora en la entrega de las facturas y en el plazo inicial que se había fijado para pagar, con el 15 por ciento de descuento antes de finalizar el año. Las lluvias y las congestiones decembrinas retrasaron el cronograma de entrega. Incluso esta semana muchas personas no las habían recibido.

A esto se sumaron los elevados aportes, que unido a algunos errores ridículos de facturación, como el de Gerardo González, propietario de un apartamento avaluado en 32 millones de pesos y a quien le llegó una factura por 66 millones de pesos, equivalente al impuesto de todas las viviendas de la unidad donde vive, terminaron por encender los ánimos. Muchas personas protestaron, especialmente en Fontibón, e hicieron que algunos concejales, como Carlos Baena, propusieran suspender el cobro del impuesto.

A medida que las facturas han llegado, las opiniones y las caras de los bogotanos han cambiado. A nadie le gusta pagar impuestos, y menos en una época en la que los gastos se disparan. “Me tocó suspender las vacaciones para pagar los 248.000 pesos que me llegaron de recibo por mi apartamentico”, dice el taxista Voris Rivera. Además, la pedagogía para explicar lo que se está cobrando y por qué obras ha sido un desastre.

La valorización se comenzó a recaudar el 3 de diciembre a 1.236.396 predios que deberán pagar 718.000 millones de pesos. Con estos recursos se construirán 45 obras, repartidas en 12 vías, seis intersecciones viales, 13 puentes peatonales, cinco parques y nueve andenes. Entre las obras hay tramos que buscan desembotellar algunos puntos críticos de la ciudad, como los cruces de la carrera 15 con calle 100 y el de la avenida novena con calle 94. También se planea terminar vías, como la carrera novena entre calles 147 y 170 y financiar la construcción de los parques del Country y Villa Mayor (ver mapa).

A la vez, los recursos de la valorización servirán para realizar estudios, diseños y adquisición de predios de las 35 obras siguientes que se deberán cobrar en 2009 y realizar entre 2010 y 2011.

En este primer pago, los predios residenciales, que son el 80 por ciento, asumieron el 44,6 por ciento del pago; los comerciales, asumirán el 40,2 por ciento a pesar de ser el 13,1 por ciento de los predios, y los industriales, que son el 0,36 por ciento de las propiedades gravadas, asumirán el 6 por ciento del impuesto.

“Las obras son absolutamente indispensables para el desarrollo de la ciudad. Por eso los bogotanos deben pagar, y quienes crean que el cobro no es justo, tienen todo el derecho de reclamar. La Personería está lista a orientar y acompañar a quienes lo hagan”, dijo Hermann Arias, personero de Bogotá.

Frente a las quejas, que al viernes 21 de diciembre ya superaban las 1.100, Arias dijo que está haciendo un estudio de todo el proceso y que sacará las conclusiones del mismo a comienzos del próximo año. Por ahora la entidad ha revisado el monto y la distribución porcentual por predios de vivienda, comercial e industrial, y “están ajustados a lo ordenado por el Concejo en 2005”, dijo Arias.

Por su parte, el contralor distrital Óscar González Arana, dice que lo más importante de esta crisis es que es una buena oportunidad para que la cultura ciudadana salga fortalecida si se revisa y se ajustan algunas cosas. La primera es que no es muy lógico que el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), que es la entidad encargada de planear, diseñar, contratar y construir las obras de la ciudad, ahora también se dedique a proyectar, liquidar y cobrar las contribuciones, tal y como lo está haciendo con la Valorización. Esa es una función de la Secretaría de Hacienda, y eso se debe revisar.

Lo segundo es que en los últimos años el predial se ha incrementado a una tasa del 10 por ciento anual. “Hay que tener sensibilidad social para que estos y otros pagos no afecten tanto el bolsillo de los pobres”, dice el Contralor.

A pesar de las críticas, el secretario de Gobierno, Juan Manuel Ospina, descartó suspender el cobro de la valorización, y advirtió que los errores son mínimos frente al total de predios afectados. Algunos críticos han dicho que el alcalde Luis Eduardo Garzón guardó hasta el final el cobro de la valorización, para que no afectara las elecciones y para que el desgaste de su popularidad fuera el menor. “Esto es falso. “Era obligación empezar a cobrarla en 2007 y sólo pudimos terminar todo el proceso hasta ahora. Estamos seguros de que, a pesar de las equivocaciones, que en un proceso de estos podría ser del 5 por ciento, estamos corrigiendo los errores cometidos en las valorizaciones anteriores, que incluso todavía no hemos podido subsanar”, dijo a SEMANA Liliana Pardo, directora del IDU.

Lo cierto es que quedó claro que hubo errores e improvisaciones. Que el tiempo para hacer el cobro fue el peor del año, no sólo por los recursos, sino porque los bogotanos sienten con mayor peso el ahogo y el deterioro de las vías. A pesar del programa ‘Armando Calle’, el deterioro vial fue notorio en la administración Garzón. La historia reciente de Bogotá ha demostrado que la valorización ha logrado construir grandes obras en la ciudad, y que las que se harán son aún más vitales, pero la administración Garzón se rajó en lo que mejor sabía hacer: vender a través de los medios los beneficios que traerán para todos las nuevas obras. Y lo otro que no tiene discusión es que se debió haber planteado una valorización por beneficio general y no local, ya que esta terminó impactando en mayor medida a las personas de escasos recursos, tal y como lo advirtió la bancada del Polo Democrático cuando votó en contra del proyecto en 2005.

Echar para atrás la valorización sería un error y una irresponsabilidad para el futuro de Bogotá, pero sin duda se requieren ajustes inmediatos para que la propia alcaldía encuentre y ajuste los casos aberrantes, y a la vez ayude a los numerosos ancianos de escasos recursos y mujeres cabeza de familia a los que les llegaron cobros elevados. Y se requiere que Garzón ponga el pecho para defender una decisión responsable con la ciudad y el futuro de los bogotanos, pero mal implantada. Es tiempo de pensar en lo que queda de 2007 y no en 2010.

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