Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2005/04/24 00:00

¡Que suene el acordeón!

Esta semana arranca el festival vallenato. El homenaje es para seis grandes juglares, considerados esencia del folclor de la Nación.

Los hermanos Zuleta, músicos concurrentes en la fiesta vallenata.

En Valledupar es casi prohibido morirse en esta época. Un taxista que ve pasar un sepelio sólo atina a decir que el difunto "se va a perder el festival". Y es que nadie lo quiere hacer, en especial este año cuando se coronarán como reyes vitalicios de la canción vallenata a Rafael Escalona, Leandro Díaz, Emiliano Zuleta, Calixto Ochoa y Adolfo Pacheco. También se le brindará un homenaje póstumo al célebre compositor Tobías Enrique Pumarejo. Ellos, al igual que un centenar de juglares de la música de acordeón, han sido la esencia con la que creció este festival que nació como una idea de la fallecida ex ministra de Cultura, Consuelo Araújo Noguera.

El festival de Valledupar es el papá de los festivales que se realizan en todo el país. Fue creado en 1968, un año después de la constitución del departamento del Cesar. La Cacica, como conocía todo el mundo a Consuelo Araújo Noguera, buscó el apoyo del maestro Rafael Escalona y del ex presidente Alfonso López Michelsen con la idea de resaltar la leyenda del milagro de la Virgen del Rosario. En este marco se organizó un encuentro de acordeoneros "que terminó tragándose las mismas fiestas", como explica el vallenatólogo Iván Gil Molina.

En el Cesar se había intentado hacer parrandas y festivales en cines y plazas, incluso el premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez en 1967 hizo una parranda en Aracataca en donde coincidieron Luis Enrique Martínez, Emiliano Zuleta, Colacho Mendoza y Rafael Escalona. Pero ninguno de estos intentos tuvo la dimensión y el crecimiento como el que creó La Cacica en 1968. En su primera edición se encontraron siete participantes. Algunos que hoy son leyenda: Alejo Durán, Emiliano Zuleta, Ovidio Granados y Colacho Mendoza. El compositor de la Gota fría era el gran favorito, pero en la ronda final cuentan que Zuleta se fue de parranda seguro de su triunfo. Durán fue coronado porque su contrincante nunca apareció en la tarima. Al principio el mismo acordeonero era el que tocaba y cantaba, y en muchas ocasiones era el autor de sus composiciones. En ese estilo se hicieron famosos, Nicolás 'Colacho' Mendoza, Luis Enrique Martínez, y el viejo Emiliano entre los más destacados.

De las tarimas del festival, en 38 años de historia, han despegado cientos de compositores, grupos y cantantes, como Jorge Oñate, los Hermanos Zuleta, los Hermanos Mariño, Rafael Orozco, el Binomio de Oro y Diomedes Díaz.

Este evento ha servido para que la música de acordeón se consolide como la más emblemática del folclor en el Caribe. Antes de realizarse cualquier festival, los acordeoneros eran conocidos en las veredas porque eran los que amenizaban las parrandas, llevaban mensajes entre los pueblos y contaban las leyendas de la región. Pero con el festival comenzaron a darse a conocer. En ese momento, recuerda el experto Juan Rincón Vanegas, desempeñó un papel importante Radio Libertad de Barranquilla, pues a través de esta emisora se hacían las convocatorias en la región.

Para quienes han seguido de cerca su historia, su mayor logro ha sido conocer y posicionar internacionalmente al vallenato como el ritmo que caracteriza a los colombianos. Una música que ha trascendido las fronteras durante 50 años, con interpretaciones de orquestas como la Sonora Matancera con Nelson Pinedo, la Billos Caracas Boys, Fortich y Valencia, El Gran Combo de Puerto Rico, Estercita Forero, y con la consolidación que le ha dado Carlos Vives y la Provincia.

En el interior del país es reconocida la difusión que ha tenido con personajes como el ex presidente Alfonso López, Daniel Samper Pizano y los estudiantes del Cesar y La Guajira que en sus parrandas y maletas siempre cargaban un acordeón. Pero también por el aporte de periodistas y locutores como Víctor Soto, Pedro García, Pablo López y Carlos Melo que fueron los primeros en poner a sonar el vallenato en el interior del país, a través de programas radiales como Estampas vallenatas que aún sigue al aire a través de la Radiodifusora Nacional de Colombia.

Uno de los mayores logros del festival fue darle un estatus al vallenato en Colombia. "Fue un cambio social, ya que la alta sociedad bogotana venía a tomarse fotos con nuestros juglares, y también vinieron intelectuales como Gabo, Álvaro Cepeda Samudio y Cecilia Porras, que ayudaron a posicionar a Valledupar", recuerda Efraín Quintero, coordinador del festival. En especial por el trabajo de Consuelo Araújo Noguera, quien por más de 30 años les dio importancia a los juglares, cantantes, cajeros, guacharaqueros y acordeoneros de la música vallenata que estaban regados por todo el Caribe, y los reunió en una gran fiesta. También sirvió para consolidar una industria musical, "es una cacería -explica Iván Gil Molina-, los intérpretes, las disqueras, todos detrás del talento, algunos triunfaron y otros fracasaron".

Hoy en día, 24 de los 50 autores socios de Sayco con mayores ingresos en 2004 por concepto de regalías, son compositores de música vallenata. Entre estos autores se encuentran el maestro Emiliano Zuleta Baquero, el rey vallenato Omar Geles, Wilfran Castillo, Juan Manuel Pérez y Jorge Celedón.

El festival de hoy

En el festival de este año que da rienda suelta esta semana, se presentarán 400 participantes en sus cuatro concursos: acordeoneros, en cuatro categorías (profesional, aficionado, juvenil e infantil); canción vallenata inédita; piqueria y piloneras mayores, juveniles e infantiles, además de la representación de la Leyenda del Milagro o Leyenda Vallenata, cuyos orígenes se remontan al año 1576. La leyenda hace referencia a la conversión de los indios chimilas, tupes y cariachiles a la religión católica, después de los crueles enfrentamientos con la guardia española. Ellos ven el poder de Dios manifestado a través de la resurrección de los combatientes de ambos bandos, gracias a la Virgen del Rosario o Virgen de los Milagros, una venerada imagen que aún reposa en la iglesia Catedral del Rosario de la ciudad de Valledupar.

La misma Consuelo Araújo Noguera creó la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata con los ex directores de la Oficina de Turismo y del Instituto de Cultura y Turismo del departamento del Cesar y un grupo de amigos que decidieron aunar fuerzas para la organización y realización del evento.

En 1984 se introdujo, por iniciativa de Cecilia 'La Polla' Monsalvo, como acto de apertura del Festival, el desfile de piloneras y piloneros con el fin de representar parte de las viejas costumbres de Valledupar a través de un ritmo de tamboras llamado Pilón, tomado del nombre de la vasija de madera donde se trituraba el maíz. Luego, en 1992, se reglamentó el concurso de grupos de piloneros y los primeros ganadores fueron los de la sucursal Valledupar del Banco de Colombia.

En dos oportunidades se ha celebrado el Concurso rey de reyes. En su primera versión, en el año 1987, resultó ganador Colacho Mendoza. Y en 1997 El Cocha Molina, al lado del compositor y también acordeonero Emiliano Zuleta Díaz, quien ganó con el paseo Mi pobre valle.

En el festival de 1999 se realizó por primera vez la coronación de cinco reyes vitalicios, seleccionados por representar las distintas escuelas del vallenato y por su trayectoria como reconocidos acordeoneros de la región que los cataloga como verdaderos juglares. De esta forma estuvieron representadas las tres escuelas del vallenato, así: El Vallenato Bajero, de la región del sur del Magdalena y Bolívar, por Pacho Rada Batista y Abel Antonio Villa; el Vallenato Sabanero, de Sucre y Córdoba, por Andrés Landero, y el Vallenato Vallenato, del Cesar y La Guajira, por Toño Salas y Lorenzo Morales.

Entre 1968 y 2003 el escenario principal de sus programaciones fue la Tarima Francisco el Hombre de la plaza Alfonso López, principal escenario público del municipio de Valledupar. En 2004 el Festival de la Leyenda Vallenata se comenzó a realizar en el Parque de la Leyenda Vallenata Consuelo Araújo Noguera, obra en construcción que la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata adelanta en un lote de 20 hectáreas localizado a orillas el río Guatapurí.

El Festival de la Leyenda Vallenata ha servido para la proyección nacional e internacional de la región, de su música y sus intérpretes. ¡Que suene el acordeón!

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