Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2007/11/24 00:00

¿Qué tan bravo quedó Chavez con Uribe?

La senadora Piedad Córdoba le responde a María Isabel Rueda.

Piedad Cordoba contará el martes en el Congreso el detalle de su facilitación. Dice que no se arrepiente de nada de lo que hizo en estos meses y le aterra la superficialidad con la que según ella el país analiza lo que sucedió

M.I.R.: ¿Cómo se enteró de que el presidente Uribe había cancelado la intermediación suya y del presidente Chávez?

P.C.: Un asesor me llamó a las 12 de la noche y me contó del comunicado. Yo sabía que el presidente Chávez estaba muy cansado, entonces resolví no molestarlo a esa hora. Pero al día siguiente él me llamó muy temprano y me dijo: "¡Piedad, nos echaron! ¿Qué fue lo que hicimos mal?". Parecía un niño chiquito. Estaba muy conmovido.

M.I.R.: ¿Usted se siente culpable de la llamada al general Montoya?

P.C.: Para nada. Fue un gesto muy espontáneo que no tenía sino un propósito cordial. Yo creo que nuestra cancelación ya estaba cocinada antes de la llamada al General. Yo había llamado ya a medio país a contarle cómo iba el proceso en privado para que me ayudaran a empujar.

M.I.R.: ¿Por qué la primera reunión se hizo con las Farc sin presencia del gobierno?

P.C.: Eso fue hablado con el gobierno y la reunión buscaba poder decirles cosas a las Farc. Ellos no son tan cercanos a Chávez como la gente piensa. Sí lo ven como una figura muy importante y a la que le creen. En Caracas incluso se hicieron mutuamente fuertes reclamos, pero yo me retiré en ese momento para que pudieran hablar tranquilos. Para uno como mujer, con discusión o sin ella, con esos 'manes' es muy difícil. A ellos les extraña que uno piense.

M.I.R.: Usted estuvo primero con 'Raúl Reyes'. ¿De qué hablaron?

P.C.: De cómo había llegado a la facilitación, porque ellos estaban muy desconfiados. Le conté que por mi propia iniciativa fui a donde el Presidente, se la propuse, y él me dijo: si le parece tan fácil, jálele. Desde esa reunión vi a las Farc en la tónica de entregar a la gente.

M.I.R.: El Comisionado dice en una entrevista en este número que las Farc nunca ofrecieron algo concreto para realizar esa entrega…

P.C.: Me parece muy maluco que Luis Carlos diga eso, porque él no estuvo en las reuniones. Exactamente eso me lo dijo Iván Marquez, y si no es así, las Farc me rectificarán.

M.I.R.: ¿La condición era que Chávez se reuniera con 'Tirofijo'?

P.C.: Márquez sí me dijo que era muy importante que Chávez hablara con Marulanda. Y lo que nos había exigido el gobierno es que de una vez se hablara de un proceso de paz.

M.I.R.: Lo que le entendí al Comisionado es que el gobierno no consideraba conveniente mezclar el intercambio con el proceso de paz…

P.C.: Se lo puede preguntar a Chávez. La condición de que se reuniera con 'Tirofijo' era precisamente la de que hablara del proceso de paz. Tanto es así, que yo le dije a Sarkozy que si Chávez estaba de acuerdo con esa reunión, yo iba a comenzar a prepararla. Tenía pensado ir muy pronto donde Marulanda (hace nueve años que no lo veo) para explicarle que tenía que liberar una gente ya. A mí no me la iba a entregar. Él lo que quiere es sentarse con Chávez. Sarkozy me informó que él también estaba dispuesto a ir a esa reunión. Me dijo que él era amigo de Uribe y que defendía a Uribe ante otros países. Yo le conté que era opositora del gobierno, y que por lo tanto, que yo estuviera en este proceso hablaba muy bien de Uribe. A mí no me interesa el tema político. Ni siquiera participé en las elecciones. Y Chávez dijo que estaba en esto porque, aunque piensan distinto, "Álvaro es mi hermano, yo a Álvaro lo quiero. Nos lo gozamos mucho porque él se acelera, en cambio nosotros somos más tranquilos".

M.I.R.: ¿Alcanzaron a informarle al presidente Uribe de la reunión con Sarkozy?

P.C.: Estábamos pensando caerle de sorpresa a Uribe para informarlo. Porque él sufría como un berraco mientras nosotros, haciendo esa gestión humanitaria, gozábamos como unos berracos. Y nos pusimos a discutir con quién más nos reuníamos, y en un momento dado Chávez me dijo: "¿Por qué no te callas?" Y yo me voltee y dije… "¡este pendejo!". Ese es Chávez.

M.I.R.: (Risas). ¿Pero en qué quedaron en la reunión con Sarkozy?

P.C.: Esa reunión con Sarkozy es una de las cosas más buenas que me han pasado a mí en la vida. A uno le dicen que es un tipo de derecha, que no sé cuantas… Yo me imaginaba un tipo muy tieso. ¡Qué va! Es un completo bacán. Bacanísimo. De entrada le dijo a Chávez : "A mí me gustan tanto las mujeres como a ti". Risas pa'llá. Risas pa'quí…

M.I.R.: ¿Qué dijo Sarkozy de la falta de pruebas de vida de los secuestrados?

P.C.: No le puso problema. Además como yo llevaba una carta en la que las Farc prometían que tan pronto como puedan las van a enviar…

M.I.R.: ¿Y por qué cree que no las mandaron?

P.C.: Por los bombardeos.

M.I.R.: Pero Márquez pudo llegar a Caracas a pesar de los bombardeos…

P.C.: Hay que reconocer la enorme dificultad que tiene este proceso. Cada lado se monta en unos fantasmas que hay que ir conjurando. Allá dicen que es que Uribe no quiere hacer la paz, y cuando lograba convencer a las Farc de que sí, llegaba donde el Alto Comisionado y me decía: "¡No, esos bandidos qué van a querer hacer la paz!". Yo tenía que aceptar la postura del gobierno. "¡No dejo de tirar bombas. No entrego ni un salvoconducto!". ¿Qué me iba a desgastar yo en esa discusión? Va a ver que los tipos aparecen con las pruebas. Estoy convencida de eso. A las 12 de la noche, cuando me avisaron del comunicado de Uribe, les puse un correo diciéndoles que por encima de lo que sea, las pruebas tienen que llegar. Que el compromiso que hicimos se tiene que cumplir. Eso le dará otra dinámica a esto.

M.I.R.: Pero, en definitiva, ¿a qué se comprometieron las Farc?

P.C.: (Saca un diario). Mire lo que apunté aquí después de la reunión con Sarkozy. "Increíble el compromiso de estos dos titanes con el proceso. El acuerdo humanitario va porque va. Sarkozy admira a Colombia y a Uribe. Lo inspira para que siga trabajando. Irá a hablar con Bush para que apoye la reunión con Marulanda en Colombia o en Venezuela. ¿Qué más quieren las Farc?". (Retoma el diario: ) "Inquietudes de las Farc-EP. El irtercambio tiene que confluir en un proceso de paz a través de una Asamblea Constituyente. ¿Cómo generar pautas de opinión, que sean cosas que el país entienda? Se necesita un pronunciamiento sobre el carácter político de la lucha y no sobre el terrorismo".

M.I.R.: Que dejen de catalogarlos de terroristas les interesa mucho…

P.C.: Sí, yo se lo planteé a Sarkozy. Él me dijo que no era improbable. Él hace lo que le digan. Es un hombre moderno, fresco y fluido que entiende que se trata de la vida de la gente, y que ya después pelearemos por la propiedad privada. No se escandalizó con la propuesta.

M.I.R.: Por eso es tan increíble que no hubieran salido con las pruebas…

P.C.: Desde aquí se ve muy fácil obtenerlas. Pero no es así. Le hago un paréntesis: el día en que yo me reuní con ellos en Venezuela, les había prometido a los periodistas ponerles a Márquez al teléfono. Me llevaron lejísimos a una finca y me dijeron: "¡No, no, ni locos! Si usted llama, nos localizan y nos matan". "¿Acaso esto no es territorio de Chávez?", les pregunté. ¡No se imagina lo que fue tomar la foto! Se consiguieron por allá un telón y lo pusieron en una pared para que no pudieran identificar si la foto se había sacado en Venezuela. ¡Como de locos! Pero esa es la lógica de ellos. Imagínese para sacar las pruebas…

MIR: ¿Están conscientes de la impopularidad que tienen?

P.C.: Sí. Y les preocupa mucho, porque varias veces me planteó Iván Marquez cómo convertir a las Farc en un movimiento alternativo para hacer política.

M.I.R.: ¿Es posible que a 'Trinidad' y a 'Sonia' los intercambien por los tres gringos? El Comisionado me dijo que categóricamente el gobierno gringo le había dicho que no.

P.C.: No se imagina cómo se portó Estados Unidos conmigo. Y le puedo decir que los gringos, con las pruebas de supervivencia en las manos, hacen lo que sea.

M.I.R.: ¿Qué habló con 'Simón Trinidad'?

P.C.: Que había que firmar un compromiso en el acuerdo humanitario para acabar con el secuestro. 'Simón' era muy consciente de la dificultad de la reunión que se estaba dando: sacarlo de la cárcel, vestirlo de civil, llevarlo a la Corte a presidir la reunión, eso todo se debía a que lo que estaba pasando con Chávez era muy importante, y así lo veía Estados Unidos.

M.I.R.: ¿Qué papel jugó Granda en las reuniones de Caracas y París?

P.C.: Algo que yo critiqué mucho en su momento fue la salida de Granda, pero hoy pienso que fue lo mejor que hubiéramos podido hacer. Granda es conciliador, ayuda, lo quieren en las Farc… Ayudaba mucho a empujar.

M.I.R.: ¿Qué se habló de los guerrilleros que se intercambiarían por los secuestrados?

P.C.: Chávez ofreció que él los recibía. Y que a 'Trinidad' y a 'Sonia' los recibiera Francia. ¿Y si Sarkozy dice: yo me reúno con Marulanda, no eran ya suficientes pruebas de que las cosas sí se podían hacer?

M.I.R.: ¿Se sintió apoyada por el Congreso?

P.C.: No. Me aceptaron las excusas mientras duró el proceso. Pero a la Presidenta del Congreso le pedí una asistente y me mamó gallo. Tampoco me ayudó con la cuenta de teléfono. Ella y Marta Lucía Ramírez fueron a donde el Presidente a decirle que cómo se le había ocurrido lo de Chávez, que eso era ceder la soberanía, que yo era opositora, que esa era vitrina política para mí…

M.I.R.: Le reconozco que no hizo un uso político de la intermediación. Pero fue durante un mes la mujer más buscada del país…

P.C.: Le confieso que estaba feliz haciendo eso. Como si toda la vida hubiera estado buscando algo, y lo hubiera encontrado ahí. Además, estoy muy agradecida con Uribe, así él no lo crea. Hacía mucho rato no me apasionaba por algo ni me sentía tan agradecida con la vida. Me preparaba para ir a visitar a Marulanda, para contarle que esa reunión con Chávez se daría si se arrancaba un proceso de paz y si soltaba a una gente en esa reunión: mujeres, niños, enfermos y los que más tiempo llevaran, como me dijo Chávez. Allá se iba a quedar muy poquita gente. Pero mi intención era decirle: suelte a todo el mundo, para que la gente les reconozca algo a las Farc. Sigo pensando que con Uribe es con el único con el que las Farc pueden hacer la paz, porque uno la paz no la hace con los amigos.

M.I.R.: ¿Y usted qué va a hacer ahora?

P.C.: Voy a seguir en esto porque yo sé que las pruebas van a llegar. Lo otro ya no lo puedo hacer sin autorización del gobierno, como ir a ver a Marulanda.

M.I.R.: La veo en muy buen estado de ánimo a pesar de los resultados…

P.C.: Sí. El que creo que no mucho es Chávez, porque él también estaba feliz. A lo mejor se quería ganar el premio Nobel. Yo una vez le tiré esa bailada y me dijo que a él no le interesaba y hasta se molestó.

M.I.R.: ¿Cree que haya quedado sentido con Uribe?

P.C.: Sí creo. Él quiere mucho y de verdad a Uribe. Se quería dar el lujo de llevarlo hasta el proceso de paz. Además, gozaba como un enano con las pataletas de Uribe. Y eso de decir: vamos y le caemos a Uribe de sorpresa para contarle de la reunión con Sarkozy, eso no lo hace sino un amigo que lo quiere a uno. Y me preguntaba: "¿Pero Uribe por qué no me llamó? ¿El tipo me irrespetó, o no?". Él mismo hizo el comunicado. A Chávez cosas como estas lo afectan inmensamente. Cuando lo de Baduel, el tipo se encerró. Con lo de Uribe también. Vino a reaparecer como a las 7 de la noche, cuando Sarkozy lo llamó para darle ánimos. Y ayer no salió en todo el día. Ojalá no queden peleados. Uribe con su molestia habría podido llamarlo, pero no tirarle la puerta en la nariz.

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