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| 4/27/2012 12:00:00 AM

¿Qué se vaticina para las universidades en un mundo cada vez más vertiginoso?

Jamil Salmi, experto en educación superior y consultor del Banco Mundial, predijo que en el futuro las personas podrán llegar a tener hasta 12 profesiones y los títulos durarán apenas cinco años. "Estudiantes, inventen, tomen riesgos, rompan reglas y cometan errores", recomendó.

"¿Estamos listos para participar en la revolución que atraviesa la educación superior?", preguntó el experto en educación superior Jamil Salmi a un abarrotado auditorio en una universidad bogotana.
 
"¡En el futuro ir a la universidad será obligatorio! A los estudiantes se les regalará un iPad con todos los textos que leerán durante la carrera profesional. Estarán registrados al mismo tiempo en cuatro universidades. Unos 50.000 alumnos recibirán la misma clase en línea. La validez de títulos será de cinco años", predijo.
 
Quien habla es un hombre que apenas hace dos meses se pensionó en el Banco Mundial (BM) , tras trabajar 25 años en la organización como subdirector del departamento de Educación y coordinador de los programas de educación superior. Escribió el primer documento de políticas de reforma a la educación superior publicado por la entidad. Se casó con una colombiana y hoy vive en Bogotá y es consultor de varios gobiernos y universidades.
 
Mantuvo la atención de sus interlocutores y continuó: "La mayoría de los cursos serán virtuales. No habrá necesidad de laboratorios y bibliotecas físicos. Las universidades reembolsarán el costo de sus estudios si los profesionales no encuentran trabajo. No les estoy contando una historia de ciencia ficción. Cada una de estas situaciones está empezando a ser real en los países que he visitado".
 
Tras la charla, Salmi habló con Semana.com acerca de los cambios que afrontan en el mundo las enseñanzas profesional, técnica y tecnológica. Con su experiencia internacional, el experto también se refierió a los retos que el Estado colombiano afronta ante la discusión de la nueva reforma a la educación superior.

Semana.com: El mundo afronta grandes cambios. ¿Las universidades están preparadas?

Jamil Salmi:
El mundo está cambiando, pero la educación no ha cambiado tanto. Muchos profesores siguen dando clase de la misma manera que se daba hace 10 o 100 años. Los nuevos medios de comunicación nos permiten aprender de manera mucho más interactiva y dinámica, y esto es un reto para las universidades. Por eso, estoy llamando la atención para que las universidades y los países en desarrollo no se queden en el pasado, en los mismos esquemas de enseñanza y aprendizaje.
 
Semana.com: Usted habla de interactuar con la tecnología. ¿Cómo usar, por ejemplo, las redes sociales a favor de la educación?

J.S.: Los jóvenes hoy en día funcionan de otra manera. A través de la comunicación por celular, mensajes, Facebook, Twitter... Las redes sociales son mecanismos para difundir y comunicar. No se trata de reemplazar la educación, sino de complementarla. Las redes también permiten poner a prueba a los estudiantes. A través de la web pueden tomar conocimiento sobre lo que pasa en otras partes del mundo. Se trata de que sepan qué información necesitan y dónde la pueden encontrar. En los países árabes las redes sociales han permitido el avance de la democracia.

Semana.com: ¿Qué les aconseja a los estudiantes en este entorno?

J.S.: Inventen, tomen riesgos, rompan las reglas, cometan errores, piensen fuera de los esquemas tradicionales, desháganse de lo que ya no sirve, no dejen que los demás definan su futuro. No hay viento favorable para los que no saben a dónde van.

Semana.com: ¿Y a las sociedades...?

J.S.: Que preparen a los estudiantes en la educación a lo largo de la vida y fortalezcan la educación continua. Universidades pequeñas o grandes, ricas o pobres, no pueden dejar de correr porque el mundo está cambiando rápidamente.
 
Semana.com: ¿De qué deben tener conciencia los gobiernos?

J.S.:
Sobre la importancia del conocimiento en el desarrollo y la necesidad de invertir en la investigación. Corea supo aplicar mejor que Brasil los buenos conocimientos al desarrollo. Las preguntas que siempre se deben hacer es: ¿Cómo nos podemos mantener al día? ¿Estamos preparando bien a nuestros jóvenes? Con sus respuestas se van a empezar a adquirir nuevas habilidades.

Semana.com: ¿Cuál es el principal desafío de Colombia frente a su educación superior?

J.S.:
Erradicar la inequidad es uno de los retos. Para desarrollar un sistema educativo más amplio, el Gobierno ha propuesto una meta para que el 40 por ciento de los jóvenes ingresen a la educación superior. Es una meta buena, sin embargo, no estoy seguro de que se hayan definido bien los mecanismos de financiamiento para llegar a cumplirla.
 
Entre otros retos está el de mejorar la calidad. Aunque existe el sistema de acreditación y registro, esta información tiene que ampliarse. Hay que encontrar más recursos públicos y distribuirlos de manera más equitativa.

Semana.com: ¿Y qué atributos ve en el sistema actual?

J.S.:
Un aspecto de Colombia muy positivo a nivel mundial es el Instituto Colombiano de Crédito y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex), que es la primera institución de crédito educativo en el mundo, y que hoy sigue siendo una de las más eficientes, apuntando a las necesidades de los alumnos de bajos ingresos y con una visión muy integral.
 
El Instituto no solo ofrece apoyo financiero a los beneficiarios, sino que consigue que las universidades ofrezcan apoyos psicológico y académico, para evitar la deserción. Los estudiantes que tienen un crédito de Icetex tienen una tasa de deserción mucho menor que los alumnos que no lo tienen.
 
Semana.com: ¿Cuál es su concepto acerca de la gratuidad educativa?

J.S.:
Hay una falta de información en quienes piensan que gratuidad significa igualdad. Lo que pasa en los países donde hay gratuidad, como Brasil, es que los hijos de los ricos -que van a colegios privados- están mejor preparados para acceder a la educación superior que los pobres.
 
Se trata de un asunto de financiamiento integral de la educación. No solo hay que pensar cuánto cuesta ir a la universidad, sino quién paga y cuáles oportunidades de apoyo financiero existen. Ese es el verdadero debate que debe darse.

Semana.com: ¿Cuál es su opinión acerca de la vinculación del sector privado en la educación superior?

J.S.:
Deben darse los vínculos entre las universidades y las industrias, los servicios públicos y las organizaciones no gubernamentales que obran en el sentido del desarrollo.
 
La privatización de la educación es una visión muy ideológica. No se trata de privatizar. Si para formar un ingeniero le ofrezco la posibilidad de trabajar seis meses en una empresa, esa es una oportunidad para aprender cuál es la realidad.
 
Visité la Universidad Tecnológica de Bolívar, en Cartagena. La institución tiene vínculos con la industria para asegurarse de que los jóvenes a quienes formaron, tengan las habilidades necesarias para encontrar buenas oportunidades en el campo laboral y contribuyan de manera efectiva al cambio tecnológico y al desarrollo del país.
 
Semana.com: ¿Alguna nueva predicción?

J.S.:
Será normal que las personas cambien de carrera y tengan doce profesiones distintas. Ya en julio de 1994, Peter Knigth dijo : "A inicios del siglo XXI, la gente podrá estudiar lo que quiere, cuando quiere, donde quiere, digitalmente".
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