Viernes, 31 de octubre de 2014

| 2011/03/12 00:00

¿Quebrados?

A pesar de que los Nule dicen que no tienen con qué vivir, SEMANA muestra algunas de sus cuentas bancarias en Suiza y en Panamá, y revela detalles de la contabilidad del grupo en los que se hace evidente el escandaloso manejo que hicieron del anticipo de la 26.

Muchos colombianos no podían creer la semana pasada lo que estaban oyendo: Miguel Nule dijo el martes en Miami que no tiene ni cinco centavos y que su esposa es ahora la que lo sostiene. Y dos días después, su primo Guido repitió el mismo lamento: "No tengo bienes, (…) afortunadamente tengo padres que me pueden ayudar a subsistir". Sus quejas, sin embargo, no provocaron compasión alguna en Bogotá. Por el contrario. La gente empezó a preguntarse ¿dónde está la plata de los Nule?

Si tenían 161 contratos por casi dos billones de pesos en todo el país y muchos de ellos presentaron problemas en su ejecución, ¿a dónde fueron a dar los recursos? Y como si fuera poco, ¿qué hicieron la plata de las personas que les prestaron supuestamente para apalancar sus proyectos? El estado de cuentas de tan solo dos de sus ocho empresas muestra una deuda de 980.000 millones de pesos. ¿A dónde fue a parar ese dinero?

SEMANA indagó y encontró varias cuentas en el exterior y maniobras financieras que llevan a pensar que no hay ninguna posibilidad de que los primos Nule estén tan pobres como quieren mostrarse.

El primer hallazgo es la existencia de al menos dos cuentas cifradas en el banco suizo UBS AG. La primera está a nombre de Inversiones Femar y la segunda, de Santi Comercial. Esta revista pudo confirmar que son cuentas personales de Manuel y Miguel Nule, respectivamente. No solo hay giros y correos electrónicos que así lo confirman (ver facsímiles), sino que además los nombres de las firmas hacen alusión a los hijos de ellos. En el caso de Femar, es una combinación de las primeras sílabas del nombre de los dos hijos de Manuel. Los últimos registros de una de esas cuentas, a los que esta revista tuvo acceso, datan de septiembre de 2009. Para esa fecha, Manuel tenía 2,5 millones de dólares (ver facsímiles).

Y aparentemente no descartaban aumentar sus recursos. Pues un misterioso hombre les propuso prestarles 16,5 millones de dólares y en principio no lo descartaron. Solo lo hicieron cuando se dieron cuenta de que era un timador.

En segundo lugar, se pudo establecer que uno de los epicentros de las movidas financieras de los Nule en el exterior era Panamá. Durante varios años, Manuel Nule -quien manejaba las finanzas del grupo- estuvo a cargo de la firma Gestión Empresarial, que parece ser una de las piezas claves para mover los dineros personales del clan empresarial.

La primera vez que esta empresa salió a la luz fue hace tres semanas, cuando esta revista reveló que desde sus cuentas se hicieron giros para pagar un apartamento que compró Miguel Nule en Emiratos Árabes, a pocos kilómetros de Dubái. Ahora SEMANA encontró que a partir del año 2005 aparecen cuantiosos e inexplicables giros desde las cuentas con las que los Nule manejaban los contratos de obras públicas hacia Gestión Empresarial en Panamá.

Ya están identificados giros por 11.000 millones de pesos, muchos de ellos muy llamativos, como el realizado el 23 de octubre de 2008 por medio millón de dólares desde las cuentas de Transvial (la empresa de los Nule que diez meses antes había ganado la licitación para construir un tramo de la troncal de TransMilenio de la calle 26). ¿Cómo se explica que una empresa que recién está comenzando una obra ya esté haciendo esta clase de giros hacia el exterior?


El vía crucis del embargo

Esos dineros, los que están en cuentas en el exterior, son los que la contralora Sandra Morelli quiere evitar que se sigan esfumando. Pero el vía crucis jurídico que ha tenido que padecer raya con lo insólito. Morelli tuvo que recurrir a una acción popular para que los jueces ordenaran como medida cautelar el embargo de los bienes de los primos Nule.

Presentó este recurso en diciembre. En él pide declarar responsables a Guido, Miguel y Manuel Nule por afectación grave al patrimonio público y otros derechos colectivos.

Sin embargo, la primera sorpresa que se llevó es que en una reforma que se le hizo el año pasado a la ley de acciones populares le quitaron de un tajo el párrafo que le servía a la contralora. A esa reforma, que tenía como único fin derogar el incentivo monetario que se les reconocía a los que interponían acciones populares, extrañamente le quitaron en el Congreso el párrafo que había sido clave para que el Estado se defendiera en el caso Dragacol.

La contralora interpuso entonces el recurso ante un juez y la única respuesta que este le dio fue que la demanda no debía ser contra los Nule, sino contra el Estado. El caso pasó al Tribunal de Cundinamarca, el magistrado Fredy Ibarra admitió la demanda, pidió la información detallada que la Contraloría tenía sobre los bienes y, oh sorpresa, luego se declaró impedido. Según él, no podía llevar el caso porque ayudó a la elección de uno de los implicados en el escándalo, el contralor distrital, Miguel Ángel Moralesrussi. El episodio dejó un mal sabor, no solo porque con ese argumento debió declararse impedido desde el primer momento y no reclamar la información de los bienes, sino porque en la misma Contraloría descubrieron que su esposa era contratista del IDU y tenían vínculos de amistad con el jefe jurídico de esa entidad, Inocencio Meléndez, que ha estado salpicado por el escándalo de los Nule.

Hoy la situación es que la información sobre los bienes de los Nule ya está rodando, ellos están ganando tiempo para declararse insolventes y traspasar los bienes que les quedan y no ha habido manera de que la justicia decrete las medidas cautelares en su contra para tratar de salvar algo de este descalabro económico.


El escándalo de los anticipos

¿Cómo se llegó a eso? Se ha dicho que los primos Nule construyeron su emporio casi con la cédula. El músculo financiero era producto de préstamos. Y con el anticipo de unas obras se apalancaban para ganar otras licitaciones. Y cuando ganaban las nuevas, veían cómo podían tapar los huecos financieros, cada vez más grandes, de los contratos anteriores que se iban quedando a medias. De manera que cuando les falló un negocio -el primero fue la derrota en la licitación del aeropuerto El Dorado y el segundo, el de la Ruta del Sol- el imperio se les vino a tierra. Literalmente como un castillo de naipes.

La Contraloría rastreó en septiembre pasado los contratos de los Nule en todo el país y encontró que habían firmado 161 con distintas entidades territoriales. "Todos tenían irregularidades", comentó una fuente de esa institución.

SEMANA tuvo acceso a los discos duros de las empresas de los Nule, que están en manos de las autoridades, y en los registros de contabilidad es evidente cómo funcionaba esta pirámide. Si uno revisa en qué se gastaron el anticipo por 81.000 millones de dólares que les dio la Alcaldía de Bogotá para construir la troncal de TransMilenio de la 26, encuentra decenas de giros escandalosos. Por ejemplo, se usaron para todo tipo de pagos personales de los Nule: se giraban desde 74 millones para pagar la gasolina del avión privado hasta 5,8 millones al condominio Pradera de Potosí -aparentemente para pagar la administración de las casas de los primos Nule en este exclusivo conjunto en las afueras de Bogotá-, pasando por el pago de los leasing de los carros y apartamentos, y el de los seguros de los Nule, para lo cual se giraron más de 300 millones de pesos al exterior.

También del anticipo de TransMilenio giraron enormes cantidades de dinero a las empresas que manejaban otros contratos de los Nule o estaban asociadas con ellos en otros proyectos. Por dar un solo ejemplo, de decenas, a Vergel y Castellanos, socia de los Nule en la compra de Enertolima y en la construcción de la doble calzada Bogotá-Girardot, le giraron 4.900 millones de pesos en menos de diez días.

Y también de esa misma caja pagaron intereses de deudas que habían contraído con terceros. Lo cual no era asunto de poca monta. Según la identificación de los créditos, los Nule alcanzaron a tener con terceros más de 700 préstamos. ¿Por qué, si las autoridades tienen esta información en su poder, no han iniciado una investigación para determinar si se configuró, por lo menos, el delito de captación masiva de fondos?

Y tal vez uno de los hallazgos más novedosos en la contabilidad del anticipo del contrato de TransMilenio es que una de las empresas a las que supuestamente los Nule les pagaban por materiales (Baldosines y Materiales de Colombia) más parece una empresa que les servía para mover desde allí también recursos del anticipo.

Es decir, la plata que en teoría debía ir para construir la troncal de TransMilenio de la calle 26 terminó, en el mejor de los casos, solucionando los líos de los Nule en contratos en otras partes del país. Con razón el interventor de la obra, en carta dirigida al IDU, decía que durante el primer año "la ejecución de la obra no ha superado los 2.500 millones de pesos mensuales, lo cual a todas luces es escaso frente a las expectativas de inversión del contrato". Los Nule nunca pudieron explicar de manera convincente en qué se gastaron más de la mitad del total de ese anticipo. Cerca de 44.000 millones de pesos que no han legalizado.


La última jugada

La última maniobra financiera de los Nule, o por lo menos la que se ha conocido más recientemente, es la venta de sus empresas. Hicieron una jugada redonda: el 19 de junio de 2010 vendieron todo su grupo empresarial en 200.000 dólares a la empresa Inversiones La Cabrera, una firma recién creada que tiene como socios a unos fondos extranjeros a los que los Nule les quedaron debiendo 40 millones de dólares. Ese mismo día Inversiones La Cabrera firmó un acuerdo en el que se comprometió a entregar la cuarta parte de las utilidades que obtuviera a Gestión Empresarial (la firma mencionada anteriormente como clave en los negocios personales de los Nule).

Esta singular figura comercial ha dado pie a la hipótesis de que los Nule lo que hicieron en verdad fue autoquebrarse, de esta forma se insolventaron y salvaron su patrimonio personal de cualquier obligación, mientras que en el exterior, a través de una firma que nadie relacionaba con ellos, recibían el dinero de sus negocios.

Con lo que se va descubriendo todos los días sobre cómo funcionaba por dentro el imperio de los Nule, no parece estar muy lejos del escándalo de Enron, considerado el fraude empresarial y contable más grande de la historia.

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