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| 4/7/2011 12:00:00 AM

¿Quién desapareció 17 hojas del libro de visitas al edificio donde vive Álvaro Dávila?

Mientras el asesor del grupo Nule ha negado que en su apartamento se hicieran reuniones entre los implicados en el carrusel de la contratación, Semana.com conoció la denuncia que puso al descubierto la extraña pérdida de la que podría ser evidencia definitiva en este caso.

En reiteradas declaraciones a la justicia, como aquella que rindió a la Procuraduría en el Consulado colombiano en Panamá, Miguel Nule ha señalado que su asesor, el abogado Álvaro Dávila, fue el intermediario entre los contratistas y dirigentes políticos que, como el senador Iván Moreno, están implicados en el llamado carrusel de la contratación en Bogotá.

Nule no solo dijo que conoció a Moreno por intermedio de Dávila, también que al menos tres reuniones con el hermano del alcalde de Bogotá tuvieron lugar en el apartamento del abogado.

Dávila ha negado esas afirmaciones. Y más aún que algunas reuniones en las que, como lo investiga la justicia, se habría pactado el pago de un 6 por ciento de comisiones de algunos contratos al senador Iván Moreno, se hayan celebrado en su apartamento.

Sin embargo, una denuncia podría ser clave para demostrar que en el edificio donde habita el abogado Álvaro Dávila se habrían borrado evidencias sobre esas presuntas reuniones.

La desaparición del registro

Todo comienza el 29 de junio, pocos días después que los medios de comunicación revelaron los primeros indicios del carrusel de la contratación en Bogotá, cuando uno de los vigilantes del edificio donde reside Álvaro Dávila, abogado asesor del grupo Nule, denunció una extraña desaparición.

Eran las 7 y 30 de la mañana de ese día cuando el vigilante Luis Valencia del edificio El Vigía , al norte de Bogotá, necesitaba registrar el ingreso de un visitante. Sin embargo, el libro de control de entrada no se encontraba en su lugar..

En esa minuta los vigilantes apuntan con todo detalle el nombre, la cédula y el apartamento a donde se dirigen sin excepción los visitantes del edificio. Incluidos, claro está, los que visitaban con frecuencia el apartamento 401, donde reside Dávila.

El vigilante, luego de notar que ese libro no estaba en la recepción, bajó al sótano, calentó un tinto, según lo afirma en la denuncia a la que tuvo acceso Semana.com, y luego regresó a su sitio de trabajo. Para su sorpresa, el libro de entradas y salidas estaba sobre su mesa de trabajo.

Sólo que al revisarlo con cuidado comprobó que faltaban 17 hojas, las cuales, además, habían sido arrancadas en diferente secuencia.

La empresa de vigilancia privada, a cargo de la custodia del edificio El Vigía, inició entonces una investigación, mientras Valencia instauraba una denuncia en la Estación Quinta de Usme, a las 8 y 27 minutos del 1 de julio de 2010 (Ver "Vigilante del edificio donde reside Álvaro Dávila denuncia la desaparición de registro de visitas").

Nueve días después de esa constancia juramentada, el informe investigativo le fue entregado a la administradora del edificio por parte de la compañía de vigilancia. La principal conclusión es que alguien, diferente al personal de vigilancia, había tomado el libro, para ponerlo luego en su lugar.

La extraña petición de Dávila

Lo extraño del episodio es que un día antes, el 28 de junio, otro vigilante había recibido la orden del residente Álvaro Dávila de no registrar ni la entrada ni la salida de los visitantes que ingresaran a su apartamento.

Dicha petición, según la empresa de vigilancia, “viola el procedimiento normal de control que se debe tener con el ingreso de visitantes”.

Por ese antecedente, la empresa le aseguró a la administración del edificio que “se evidencia claramente que existe interés por parte de algún residente para que no quede evidencia de las personas que han ingresado a su apartamento; a esto se le suma la solicitud expresa por parte del señor Álvaro Dávila para que no se registren los visitantes de su apartamento, hecho que coincide con la desaparición de 17 folios de la minuta”

Y agrega, “la persona o personas que manipularon y cercenaron los folios (...) tenían pleno conocimiento de la ubicación de la minuta, de igual manera, sabían en qué momento el guarda no estaba en recepción, situación que fue aprovechada para sustraer de manera abusiva el libro de registro”, dice en su informe el coronel Eduardo Bernal, gerente general de la empresa Seguridad Cosmos. (Ver "Cosmos Seguridad revela orden de Álvaro Dávila")

Secreto profesional

Después de este episodio, la empresa de vigilancia a cargo del edificio siguió con el registro de visitantes. Hasta que, el 16 de noviembre del año pasado, Dávila se dirigió al coronel Bernal para que no registraran a los visitantes de su apartamento, advirtiendo que esa conducta violaría el secreto profesional, propio de su labor como abogado.

“(...) en el ejercicio de nuestra profesión de abogados realizamos en mi lugar de residencia múltiples reuniones con nuestros clientes, quienes nos han solicitado mantenerlas en reserva, en virtud del secreto profesional consagrado Constitucional y Jurisprudencialmente. Los asistentes, así como las fechas y horas en las que se sostuvieron las reuniones, gozan del secreto profesional cliente - abogado y no pueden ser divulgadas ni siquiera por orden judicial, por cuanto tienen carácter reservado y confidencial”.

Dávila continúa su comunicación advirtiendo: “en caso de ser requeridos, les solicito notificarnos inmediatamente, abstenerse de divulgarlas y exhibir esta comunicación a quien se las solicite, por cuanto el incumplimiento de las instrucciones que comedidamente les estamos impartiendo, puede acarrear consecuencias legales para nuestra firma de abogados y para su compañía de seguridad”. (Ver: Álvaro Dávila pide que no resgistren los visitantes a su apartamento).

Estos documentos podrían ser evidencia para la justicia de que algunas reuniones del abogado Álvaro Dávila en su apartamento, incluso, las que se ha referido Miguel Nule, han podido ser borradas de todo registro.
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