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| 2/7/2009 12:00:00 AM

¿Quién dijo qué?

Reversazos del Presidente de la República y del periódico 'El Colombiano' ponen en aprietos al ministro Juan Manuel Santos.

El jueves 29 de enero el periódico El Colombiano, de Medellín, sorprendió con el titular: 'Uribe no va a la reelección en 2010'. El artículo agregaba que sería la coalición de gobierno la que asumiría la responsabilidad de escoger al candidato de unidad que garantizaría la continuidad de la Seguridad Democrática.

El escrito causó revuelo, pero no tuvo mucha credibilidad. Al día siguiente, José Obdulio Gaviria, el más cercano asesor del Presidente, comunicó que dejaba su cargo para liderar el referendo reeleccionista. Y uribistas de pura cepa, como Adriana Gutiérrez, manifestaron que mientras el Presidente no dijera eso personalmente, sus tropas seguirían trabajando por el tercer período.

Ante la controversia, rápidamente se filtró que la fuente del periódico había sido el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quien en un almuerzo con empresarios paisas había soltado esa noticia. Ante semejante chiva, la directora de El Colombiano, Ana Mercedes Gómez, quien estaba presente en el almuerzo, decidió publicar al día siguiente su controvertido titular.

Esa chiva no le gustó nada al Presidente de la República. En Medellín se rumora que desde Davos, Suiza, Uribe habría llamado en tono airado a la directora de El Colombiano para protestar por la noticia, aclarando que nadie está autorizado para interpretarlo. En todo caso, el martes siguiente apareció un editorial en El Colombiano titulado '¿Está configurándose la hecatombe? '. En éste, en pocas palabras, se afirmaba que el periódico había sido manipulado por "fuentes interesadas" que buscaban "lograr un efecto al mejor estilo maquiavélico". El blanco es gallina lo pone tenía nombre propio: Juan Manuel Santos.

El editorial terminaba con la siguiente frase: "Si se configura... la hecatombe... no lo dude Presidente y diga que aspira a la reelección en 2010. Esté seguro de que todos los seres de buena voluntad lo apoyarán masivamente...".

La desautorización presidencial y semejante andanada contra el Ministro de Defensa tenían su origen en la interpretación que éste habría hecho de su conversación con Uribe, en una reunión cuyo único propósito era discutir la candidatura de Santos. Según algunos de los presentes en el almuerzo, el Ministro contó que el Presidente le había dicho que el momento de las definiciones políticas había llegado y que él debería pensar en lanzarse, pues los otros aspirantes ya se estaban moviendo y los espacios se estaban llenando. "Pon una pica en Flandes", habría sido la frase de Uribe, agregando que él no estaba interesado en 2010. Santos le habría preguntado si lo autorizaba para hacer pública esta posición, a lo cual Uribe habría respondido positivamente.

Posteriormente se supo que el Presidente tuvo reuniones con otros posibles candidatos, como Noemí Sanín, Rodrigo Rivera y Martha Lucía Ramírez, y a todos les habló de la conveniencia de que se lanzaran, sin aclarar si él lo haría o no.

Como era evidente que Santos no iba a inventar ese cuento, todo indicaba que el disgusto presidencial obedecía a diferencias de interpretación sobre la autorización que le dio al Ministro para hablar del tema.

De todo lo anterior quedaron claras dos cosas: (1) Que Álvaro Uribe no quiere que haya claridad sobre su posición. Y (2) que los uribistas que aspiran a reemplazarlo se enfrentan a la encrucijada de renunciar a sus cargos para buscar la candidatura de un partido que, de pronto, ya tiene candidato cantado.
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