Jueves, 19 de enero de 2017

| 1989/09/18 00:00

QUIEN DIO MAS

EN LAS SUBASTA DE LAS OBRAS DE ARTE DE LOS BANQUEROS QUEDO CLARO QUE FELIX CORREA TENIA MEJOR OJO QUE LOS POMBOS,ESCOLARES Y URIBE HOLGUINES

QUIEN DIO MAS


Las vueltas que da la vida.Mientras los otrora magnates de las finanzas en Colombia se encuentran tras las rejas, las obras de arte que colgaban de sus paredes en los días de gloria fueron rematadas la semana pasada. En medio de gran bombo y expectativa, la Superintendencia Bancaria, a través de la Cámara de Comercio de Bogotá y con el martillo de Carlos Muñoz, puso a disposición del mejor postor cien obras de arte en la subasta que sin duda alguna ha despertado el mayor interés de los últimos tiempos.
Amigos y enemigos de "Picas" Escobar, Félix Correa, Jorge Pombo y muchos otros llegaron al remate. Unos buscando efectivamente alguna pieza valiosa que comprar. Otros, simplemente atraídos por la curiosidad morbosa que despierta el ascenso y la caída de los poderosos y su estilo de vida.
Sin duda alguna, el que mejores cosas tenia era Félix Correa. Desde la cárcel Modelo, el viejo peliblanco debió ver con nostalgia en la televisión cómo sus "cositas" acababan en manos de otros. Pero probablemente esta nostalgia fue aliviada en parte por el reconocimiento unánime de que don Félix, quien nunca pretendió ser un artistócrata, tenía mejor gusto o por lo menos más plata que todos los Pombo, Escobar y Uribe-Holguín de la rancia aristocracia bogotana.
Las dos piezas más costosas eran de él: un mural de cinco módulos de Augusto Rivera, cuya base en la subasta era de $6.6 millones y una "Glorificación de San José" de la época colonial, atribuida a la escuela de Gregorio Vargas de Arce y Ceballos. Ninguna de las dos se vendió, lo cual probablemente puede interpretarse como un índice económico tan válido como cualquiera del DANE. El resto de sus cosas sí se vendió: la pieza más cara fue un "Bodegón con guitarra', dibujo a lápiz de un solo trazo, de Fernando Botero, cuya base era de $350 mil. Tras una intensa puja fue comprado por la coleccionista Luisa Fernanda Mora en $2.4 millones. Teniendo en cuenta que la obra es bastante simple y a distancia prácticamente no se distingue más que el papel blanco, su demanda ha sido interpretada como una prueba de que el nombre del gran maestro sigue imbatible. Otra de las piezas que causó sorpresa fue un par de caballos de bronce japoneses, réplicas de una antiquísima dinastía, que se vendió por $1.7 millones, aunque su base era de $800 mil. Como cosa curiosa, no se vendieron como par sino que quedaron en manos de dos coleccionistas rivales. Un par de copas italianas comunes, pero de gran belleza, subio en segundos de $350 mil a $800 mil. Un Grau se fue por los $900 mil de base. Los Mantilla Caballero tuvieron relativa suerte, se vendieron dos y se quedó uno. El más caro se fue por $735 mil.
El segundo premio tampoco se lo llevaron los cachacos. Un hoy olvidado hombre de provincia, Octavio Martínez, quien presidiera el Grupo Santa Fe, también parece haber aprendido de arte en sus buenas épocas. "El Almuerzo", de Manuel Estrada, que arrancó en $750 mil se vendió en $1.2 millones. Un cuadro italiano antiguo de Federico Agnelli, tal vez lo mejorcito de toda la subasta, fue comprado por Alonso Restrepo en $700 mil. Un elegante pero mal enmarcado retrato del siglo XIX, del holandés Kerseboon, llamado " La Dama de la Familia But", no se fue en la subasta por $2 millones, pero al día siguiente ya no estaba disponible.
Se rumora que el merchant d'art Luis Fernando Pradilla, que sabe dónde ponen las garzas, pudo haber sido el misterioso comprador.
Por el contrario, una litografía de Dalí, con firma original, cuya base era de S135 mil, quedó sin postor. El maestro español al final de sus días estaba imprimiendo más litografías que billetes el gobierno de Argentina y su nombre está definitivamente "out ".
"Picas" si acaso clasificó para un tercer lugar. Un bodegón de Luis Vargas, una vasija precolombina y un espejo francés medio rococó fueron algunas de las cosas qúe quedaron después de que se supo que el grueso de su pinacoteca había sido desaperecido antes de que llegara la ley. Filas y filas de marcos vacíos fueron una de las pocas venganzas que "Picas" ha podido tener hasta la fecha contra sus malquerientes.
Jorge Pombo, fiel a su apellido y a su origen, no dejó sino bastones. Las sofisticadas descripciones con que los asistentes oyeron a Carlos Muñoz ofrecer, una y otra vez, ocho obras maestras de la bastonería no fueron suficientes para convencer a algún romántico de adquirir siquiera una. Lo mismo sucedió con un arcángel quiteño, cuyo valor no era despreciable.
Otra pieza que rebasó las expectativas fue "Los Techos", de Carlos Santacruz, perteneciente a Unión Financiera, que con una base de $1.150 mil, llegó a los $1.6 millones.
De las 101 piezas puestas a la venta se vendieron 54, por un valor cercano a los $23 millones. El resto será negociado individualmente con los interesados, comenzando con el precio base. En términos generales, la subasta puede ser considerada un éxito, aunque $23 millones, ante la magnitud de la crisis financiera, sólo sea una gota en el océano. Los expertos consideran que el costo total de esta crisis a la fecha está cerca a los $200 mil millones.

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