Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2015/11/08 22:00

¿Quién es el policía que se atrevió llamar enemigo al presidente?

Semana.com conoció apartes de la hoja de vida del patrullero Rubén Darío Rozo Giraldo, que en un video reclamó al Gobierno por presuntos incumplimientos y llama a la protesta.

Patrullero Rubén Darío Rozo Giraldo generó una controversia. Foto: Captura

“Hasta cuándo vamos a tolerar estos atropellos. Cuántos decretos tiene que declarar nulos el Consejo de Estado. Hasta cuándo se van a negar los derechos adquiridos. Qué puede esperar Colombia de su Policía. A quién le vamos a vender la idea de que vamos a garantizar derechos ajenos, cuando nos conculcan los propios y no hacemos nada. Esa pasividad es la que va acabar con la institución”.

Video


Pareciera tratarse de la arenga de un sindicalista en plena manifestación o la voz de un abogado reclamando por los derechos vulnerados de algunos ciudadanos.

Pero no. Es la voz del patrullero de la Policía Rubén Darío Rozo Giraldo, que apareció en un video con siete encapuchados exigiéndole al Gobierno que respete derechos pensionales adquiridos, entre otros temas.

“Lo que se quiere es que nos respeten los derechos y estoy en cumplimiento de ese deber legal (…) Estoy dispuesto a dar la vida”, dijo Rozo en la grabación, en la que citó normas.

El video, que hizo carrera en las redes sociales, era conocido en el interior de la Policía. Allí, como manifestaron oficiales de alto rango, estas imágenes rotaron en los últimos días hasta que salió a la luz rutilante de las redes.

Parecía una escena de un programa de humor. Pero no hay tal. En esta aparición hay faltas disciplinarias y hasta delitos que los organismos de control deberán verificar.

“Nosotros tenemos restricciones constitucionales como elegir y ser elegido, ser deliberantes, crear sindicatos, pero además el patrullero hizo un uso indebido de los uniformes. Eso es un delito”, le dijo a Semana.com otro oficial.

En la institución pocos quieren hablar del asunto. Ni los antiguos jefes del patrullero, ni la oficina de prensa, ni voceros se atreven a dar información sobre el asunto.

Sin embargo, unos pocos del nivel central aseguran que los encapuchados que aparecen con el patrullero, según las primeras indagaciones, no hacen parte de la Policía y que son civiles que sirvieron para la puesta en escena. Eso, seguramente, deberá ser despejado por el patrullero Rozo.

Otros aseguran en voz baja que lo que dice el uniformado es un vivo reclamo en el interior de la institución. “Dice cosas con mucho fundamento. Hay problemas en los ascensos, que muchas veces se hacen por capricho del alto mando. Hay problemas serios en la nivelación salarial y mucho más en los derechos pensionales. Pero prefiero no hablar mucho”, dijo otro oficial a este portal.

Mientras se despejan las dudas, la Policía pidió a las autoridades penales y disciplinarias que inicien las gestiones a las que haya lugar para definir la situación del patrullero que, según lo que se ha dicho, fue apartado temporalmente de su cargo mientras avanza el proceso por parte de la Inspección General.

De igual manera, dijo la Policía, el caso quedó a disposición de la Justicia Penal Militar por los presuntos delitos de amenazas, injuria y utilización ilegal de uniformes.
 
¿Quién es el patrullero Rozo?

Fuentes de la institución en el Valle del Cauca revelaron los datos de este uniformado. Según su hoja de vida, este hombre nació en Tuluá, tiene 39 años de edad y cerca de 19 ellos en la Policía.

Compañeros suyos advierten que en su carrera se graduó en 1998 como patrullero, estuvo en el Departamento de Policía de Casanare hasta el 2001, año en el que solicitó traslado a una unidad cercana a su familia, petición a la que accedió la institución y lo asignó al Departamento de Policía de Valle.

Durante 14 años ha trabajado en su región y cerca a sus familiares, exclusivamente en Palmira y Dolores (Valle del Cauca), en la guardia y cargos de seguridad de instalaciones.

En los registros de esa seccional aparece con una multa de diez días por ausentarse del servicio sin justificación ni excusa algunas. También aparece una anotación en su hoja de vida por, presuntamente, haber agredido a un ciudadano durante un procedimiento policial. Posteriormente fue liberado de esa investigación y el proceso fue archivado.

Durante su trayectoria, según cuentan allí, se ha negado a participar en el concurso para ascender a subintendente y, presuntamente, ha manifestado que no le interesa escalar jerárquicamente. Son datos que deberá confirmar la institución.

Muchos se preguntan por qué Rozo se decidió a dar este arriesgado paso y qué otros cálculos puede haber tras su acción abiertamente irregular, pese a la presunta validez de sus reclamaciones.

También se cuestiona su interés por inculpar de alguna forma al actual gobierno en solitario que, de serlo, lo es tanto como los anteriores.

Lo cierto es que las redes sociales fueron nuevamente el escenario desde donde se lanzaron acusaciones insospechadas para el común de la población. Esta vez, le tocó el turno a un miembro de la Policía que, según las reglas, no podía exteriorizarlas así.

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