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| 10/29/1984 12:00:00 AM

¿QUIEN MATO AL HERMANO DE RODRIGO MARIN?

Expectativa por los resultados de la investigación sobre el asesinato en Codazzi de Francisco Marin Bernal

La noche del 7 de septiembre prometía resultar alegre para el arquitecto Francisco Javier Marín Bernal quien, hacia las nueve, llegó a la caseta "Lucero espiritual" de Codazzi, en compañía de Dagoberto Aragón y Hernando Vence Zabaleta, trabajadores de la finca que él estaba manejando. La población estaba "prendida", por ser la época de las fiestas de la Divina Pastora patrona de los cultivadores de la región. Marín y sus dos compañeros se instalaron en una mesa y comenzaron a escuchar la orquesta que estaba tocando en el lugar. Cuando ésta inició un descanso, Marín pidió a quien estaba manejando el "picó" que hiciera sonar el legendario vallenato "0-39", en interpretación de los hermanos Zuleta. Fue complacido y siguió pidiendo piezas de los Zuleta, dúo al que mucho admiraba. Cuando hizo su tercera solicitud, el alcalde de Codazzi, Aureliano Monroy increpó al arquitecto diciéndole: "A mí no me gustan los Zuleta, no los soporto".
Marín, un hombre tranquilo a quien no le gustaban los problemas le respondió: "No hay problema, óíga lo que usted quiera".
Pero la pelea estaba casada. Así lo entendieron al menos los acompañantes del joven profesional y uno de ellos, Vence Zabaleta, fue hasta el jeep en el que andaban y trajo un revólver.
Entró al baño e hizo un disparo al aire. Luego volvió a su mesa y pidió disculpas al alcalde por el tiro. Todo parecía haber vuelto a la normalidad, hasta cuando Monroy salió de la caseta, y al regreso, trajo con él a una patrulla de la Policía. Los agentes llegaron en el momento justo en que salían Marín y sus dos amigos. El teniente que comandaba la patrulla pidió a los tres que le entregaran el revólver con el que Vence había hecho el disparo y después de recibirlo les dijo que se podían marchar. Ellos abordaron el jeep y avanzaron unos 150 metros antes de escuchar un disparo. Mientras los agentes les gritaban: "¡Alto!", ellos se detuvieron y bajaron del campero. Lo hicieron con los brazos levantados y así se dirigieron hasta la única casa de la calle que se encontraba iluminada: la número 13-25 de la carrera 12, de propiedad de Ricardo Plata Peláez. Caminaban tranquilos hacia esa residencia, cuando un disparo hirió mortalmente a Marín Bernal en la parte posterior del cráneo. Plata Peláez asegura que al oír el tiro se asomó a la ventana y vio al teniente con un arma en la mano y le preguntó: "¿Por qué mató a este hombre?", a lo cual el oficial respondió: "Yo no he matado a nadie", antes de cachetear a Vence Zabaleta diciéndole: "Todo sucedió por su culpa". El parte de la Policía, recopilado en el expediente de la investigación, registró así lo sucedido: "En la madrugada del sábado 8 de septiembre fue dado de baja por la Policía el ciudadano Francisco Javier Marín Bernal".
DE TESTIGOS A DETENIDOS
Aunque en un principio la prensa informó que había cinco detenidos, lo cierto es que los únicos que se vieron privados de la libertad durante cuatro días fueron Vence y Aragón. Esto, a pesar del despliegue dado a lo sucedido por la prensa nacional que se interesó en el caso por ser la víctima un hermano del ex ministro de Desarrollo y senador alvarista Rodrigo Marín Bernal. En cuanto a los integrantes de la patrulla de la Policía, todos siguen en sus puestos, salvo el teniente sindicado del asesinato y quien fue trasladado a Valledupar "para evitar problemas". En cambio el alcalde de Codazzi fue destituido cuatro días después. El juez Penal Militar, Julio Zubiría, quien detuvo a los amigos de Marín y luego fue removido por presión de la ciudadanía, justificó su actuación alegando que "se configuró el delito de porte ilegal de armas", Hoy, los habitantes de Codazzi, esperan el desarrollo de la investigación y no ocultan sus temores de que se repitan hechos similares con ciudadanos comunes y corrientes, si en este caso, cuando se trata de una persona prestante, no se hace justicia.
UNA LEYENDA
Marín era un hombre querido y respetado por las gentes de Codazzi, y pese a su origen caldense, parecia haberse convertido en el típico personaje feliz de una canción vallenata. Durante el reinado internacional del café en Manizales en 1976 había servido como edecán de la señorita Cesar, Paula Murgas Rieder, quien había ocupado el puesto de primera princesa en el reinado nacional de Cartagena en 1975. Edecán y princesa se enamoraron y al año siguiente se casaron. Tuvieron dos hijos, Francisco Javier y Andrés Felipe. Marín se vinculó a la Costa como arquitecto y construyó varios edificios en Barranquilla y la Clínica del Seguro Social en Valledupar. Su suegro, Alfonso Murgas, decidió entonces entregarle la administración de la finca "El Carmen", de más de mil hectáreas, que Marín comenzó a manejar en 1982, tenificándola considerablemente y estableciendo un sistema de riego por gravedad que se convirtió en una leyenda en la región. La fama del arquitecto metido a hacendado comenzaba a extenderse a todo el valle, cuando se produjo el crimen, que le dio un final tráfico a la leyenda. -
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