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| 5/22/2005 12:00:00 AM

¿Quién mato a Álvaro Gómez?

María Mercedes Gómez Escobar, la hija del caudillo asesinado, le responde esta pregunta a María Isabel Rueda.

M.I.R.: En momentos en los que la detención del ex ministro y ex senador Alberto Santofimio podría dar un vuelco hacia el esclarecimiento definitivo de los autores intelectuales del crimen de Luis Carlos Galán, todo el mundo se pregunta si llegaremos a saber algún día quién ordenó el asesinato de Álvaro Gómez. ¿Este giro que ha dado el caso Galán le ha devuelto la esperanza de que muy pronto se haga justicia en el caso de su papá?

M.M.G.: Sin basarme en que Santofimio sea necesariamente el autor intelectual de la muerte de Galán, sí creo que es una lección para no perder la esperanza de que la verdad tarde o temprano se conozca.

M.I.R.: ¿Usted no la ha perdido?

M.M.G.: Por momentos sí. Por ejemplo, en este instante la justicia no está haciendo nada por seguir la investigación.

M.I.R.: Tengo entendido que usted tocó incansablemente en todo tipo de puertas para que el crimen de su papá se aclarara?

M.M.G.: Toqué sobre todas las que estuvieron a mi alcance. Acudí ante la Fiscalía, los militares, el gobierno de Estados Unidos, hasta me fui disfrazada a contactar personajes del bajo mundo.

M.I.R.: Un momento. Explíquemelo por partes.¿ Cómo le fue con la Fiscalía?

M.M.G.: Con Valdivieso, que era el fiscal de la época, nunca hablé. Pero sí le pedí ayuda a su sucesor, Alfonso Gómez Méndez. Él me recibió, me oyó, y me colaboró. Pero al final de su período los investigadores sólo habían logrado llegar hasta la cabeza de un coronel, y yo necesitaba llegar a la cabeza de un general.

M.I.R.: ¿Ese coronel era por casualidad el coronel Bernardo Ruiz, el comandante de la Brigada 20, que manejaba por esa época la inteligencia en el interior del Ejército?

M.M.G.: Sí. Pero él huyó. Luego lo capturaron todo barbado, porque así ocultaba su identidad, y por último lo soltaron.

M.I.R.: Usted habla de cabezas de generales. ¿Cree que en la autoría intelectual del asesinato de Álvaro Gómez hubo gente de ese nivel?

M.M.G.: El crimen de mi padre se diseñó en círculos muy altos.

M.I.R.: Pero?¿generales de la República?

M.M.G.: Sí. Muy poco tiempo después del atentado los movieron a todos de puesto. A varios los sacaron del país, se fueron para la diplomacia.

M.I.R.: ¿Independientemente de la información que la llevó en su momento a tener esas sospechas, no recibió ayuda de ninguna clase por parte de los militares?

M.M.G.: Pues yo contacté a militares en servicio, retirados?cada uno tenía una información compartimentalizada. Fui hasta donde el general Rosso José Serrano, y me dijo que donde se sabía cómo había ocurrido todo era en la embajada americana.

M.I.R.: ¿Y allí también tocó puertas?

M.M.G.: Sí. Hablé con el embajador Frechette, y éste me dijo: "Espérese hasta que se expida la certificación del gobierno de Estados Unidos al gobierno colombiano (sobre la lucha antinarcóticos): en ese documento encontrará toda la información".

M.I.R.: ¿Y qué decía el documento?

M.M.G.: Que el plan para matar a mi padre se había organizado en la Brigada 20.

M.I.R.: ¿Con tanta información usted no le pidió ayuda al gobierno?

M.M.G.: El día del asesinato el presidente Samper me llamó a la clínica, me expresó sus condolencias, se puso a la orden y desde ese momento ese gobierno nunca se volvió a interesar en el tema. Era una espina muy grande.

M.I.R.: Pero el presidente Samper cerró la Brigada 20, a raíz de todos los escándalos que la acosaban?

M.M.G.: La cerró, pero de ahí no sacó a nadie. Por eso el cáncer que había en esa brigada se regó por toda la institución. Fue una medida para que no pudieran señalar a la brigada de ninguna responsabilidad.

M.I.R.: ¿Y cómo fue su incursión para contactar fuentes de los bajos fondos?

M.M.G.: Me pasé varios días y muchas horas hablando con detenidos en las cárceles. En una me dieron los nombres de dos sicarios. Los contacté y me entrevisté con ellos en un café billar del barrio Las Nieves de Bogotá.

M.I.R.: ¿Fue en esa ocasión en la que se disfrazó?

M.M.G.: Pues?más bien, me camuflé. Me puse tenis, jeans, mochila y cola de caballo. Pero estas personas no me aportaron mayor cosa, distinto de que conocían a la testigo María, que fue clave en el proceso 8.000, y de quien en su momento dijeron que estaba loca, pero no lo estaba tanto. Ella me cuadró como amiga y conocida de los autores materiales del crimen. Pero a mí los que realmente me interesan son los autores intelectuales.

M.I.R.: ¿Entonces, quién asesinó a Álvaro Gómez?

M.M.G.: El de mi padre fue un crimen de Estado. De eso estoy segura. Sus asesinos surgieron de una alianza de militares y políticos del régimen, también asociados con narcotraficantes. Toda una red de complicidades dentro del Estado. Lo mataron porque mi padre le estorbaba al régimen.

M.I.R.: ¿Por qué un sector de los militares podía estar interesado en asesinarlo?

M.M.G.: Mi padre, como mi abuelo, fueron muy amigos de los militares, pero también fueron sus víctimas. En su época, la Fiscalía logró establecer que cuando estalló el escándalo del 8.000, se formaron dos corrientes en el Ejército: el ala que defendía a Samper, y la que estaba en contra de éste. Había, pues, un sector militar que formaba parte del régimen.

M.I.R.: ¿Y por qué podrían estar interesados en matarlo los narcotraficantes?

M.M.G.: Porque el narcotráfico financiaba el régimen. Era su socio.

M.I.R.: En su momento se dijo que Álvaro Gómez podía estar liderando un movimiento para forzar a Ernesto Samper a renunciar a la Presidencia. Lo acusaron de que estaba armando una conspiración?

M.M.G.: No. La que fue víctima de la conspiración fue mi familia. Pero si por conspiración se entiende lo que sentía la gente que desaprobaba la conducta de Samper, pues en ese momento todo el mundo conspiraba: las señoras con las ollas, los periodistas en los restaurantes, los políticos en los cocteles, los ministros en sus reuniones?

M.I.R.: ¿Deduzco entonces que según lo que usted pudo averiguar, el asesinato de Álvaro Gómez tuvo que ver de alguna manera con el proceso 8.000?

M.M.G.: Sí. Está ligado. Lo mismo que están ligados episodios terribles de ese escándalo, como el tiro de gracia que le dieron al chofer de Serpa en la Circunvalar, como el atentado para amedrentar al abogado Cancino, en el que mataron a dos escoltas, o la forma como silenciaron a la 'Monita retrechera'.

M.I.R.: ¿O sea que también estuvo ligado algún sector del gobierno de la época?

M.M.G.: Sí. El crimen de mi papá no fue a sus espaldas.

M.I.R.: Muy grave lo que dice. Porque el gobierno de la época fue acusado de haber sido penetrado por dineros del narcotráfico. Pero?¿de acción u omisión en un asesinato?

M.M.G.: Mi papá estaba retirado de la política, no hacía proselitismo. Se dedicaba a dictar una cátedra universitaria, y tenía la pluma, con la que señalaba con agudeza. Una de las cosas que dijo en su momento es que el presidente Samper debía retirarse de su cargo y asumir su defensa desde afuera. También dijo que la comisión de acusaciones de la Cámara fue, en realidad, una comisión de absoluciones.

M.I.R.: ¿Recibió amenazas cuando se dedicaba a hacer todos esos contactos?

M.M.G.: Sí. Varias veces, por teléfono.

M.I.R.: ¿Y a pesar de todo usted estaba decidida a ir hasta el final?

M.M.G.: Definitivamente.

M.I.R.: ¿Cuándo paró sus contactos?

M.M.G.: Cuando visité al actual fiscal Osorio, para pedirle que avanzara en la investigación. Éste me contestó que estaba por contactar a mi familia, para pedirle autorización de cerrar, por infructuosa, por imposible de culminar, la investigación del crimen de Álvaro Gómez, además del de Gaitán y el de Galán. Salí de esa reunión con una profunda tristeza.

M.I.R.: ¿En qué anda hoy la investigación?

M.M.G.: No lo sé. A los fiscales que en un momento dado tenían muy avanzada la investigación, los cambiaron. A los pocos implicados que se logró identificar, los mataron. Y a los que se pudieron poner presos, los soltaron. De la justicia ya no parece haber nadie interesado en seguir investigando este caso.

M.I.R.: ¿Qué le pediría, a quien tiene en sus manos culminar esta investigación?

M.M.G.: Que se haga un corte de cuentas del caso. Que se haga público quién tiene el proceso. Que se les diga a los colombianos hasta dónde se pudo averiguar. Y que alguien me responda: ¿el crimen cometido contra mi padre, se sigue investigando?
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