Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 11/24/2012 12:00:00 AM

¿Quién oye a Lucho Garzón?

A pesar de la necesidad del gobierno de conectarse con sectores claves de la sociedad civil, no hay claridad sobre el papel que juega el exalcalde Garzón.

La semana pasada, cuando en Caracol Radio conversaban sobre la participación ciudadana en el proceso de paz, le preguntaron a Carlos Lozano, director del semanario Voz y miembro de la Marcha Patriótica, sobre su relación con Luis Eduardo Garzón, encargado del gobierno para el diálogo social y el responsable de "meterle pueblo a la paz". Lozano respondió: "No he tenido oportunidad de hablar con él." Y es que después de tres meses en el cargo, aún no es claro con quién habla, qué hace y de qué es responsable.

El problema comenzó desde el día de su posesión, cuando el presidente Juan Manuel Santos no le esbozó una función concreta y se limitó a decir: "Usted, Lucho, puede jugar un papel fundamental con los diferentes sectores de la sociedad, para hacer pedagogía y encauzarlos en objetivos que nos unen." Para nadie era un secreto que varios asesores de Santos le habían recomendado traer a Lucho al equipo para servir como puente entre un gobierno técnico y el ciudadano de a pie. También era una realidad que después de un año de pertenecer a la Unidad Nacional sin cuotas burocráticas, el Partido Verde esperaba entrar por la puerta grande. Pero la falta de claridad impidió un buen aterrizaje y ni el gobierno ni Lucho empezaron con el pie derecho.

A su llegada, Garzón intentó trabajar varios frentes. Impulsó como estrategia de movilización una marcha con una bandera de Colombia que reemplazaba el rojo por el blanco, pero fracasó porque no logró el apoyo del consejo de ministros. También trató de acercarse a la alianza de organizaciones de víctimas y el Partido Liberal—quienes habían acordado con Santos hacer varias marchas en lugares simbólicos como Sincelejo, Puerto Asís y Tibú—pero según miembros de la alianza, se convirtió en un "palo en la rueda con actitud prepotente y sin rumbo." A fin de cuentas, las marchas quedaron aplazadas hasta nuevo aviso.

Y en otros frentes como la paz, las regiones y los sindicatos tampoco ha tenido suerte. Lucho ha tenido encontrones con el alto comisionado para la paz Sergio Jaramillo, quien le ha dejado muy claro que por ahora no será parte de su equipo. En el reciente paro armado de Chocó, brilló el vicepresidente Angelino Garzón mientras que Lucho no hizo presencia. Y en cuanto a sus antiguos compañeros sindicales, la tensión es evidente. Julio Roberto Gómez de la Confederación General de Trabajadores no duda en decir "el empoderado del diálogo social es el vicepresidente y no el alto consejero. Es un cargo que se inventaron y ni tiene carta de navegación."

Por esto, aunque tres meses es poco tiempo para evaluar la gestión en un cargo, a Lucho no le ha ido bien. Según Alfonso Prada, presidente vocero de los Verdes, el ministro consejero "quisiera tener más definición, la ausencia de claridad lo frena." También es cierto que actualmente el gobierno tiene abiertos varios canales de diálogo sin ninguna articulación. Además de Lucho, cuentan con el diálogo con las minorías del Ministerio del Interior, los acuerdos de prosperidad y la estructura que dirige el vicepresidente, por no mencionar las mesas de paz del Congreso que contaron con asesoría inicial del ejecutivo. "Al gobierno le llegó la hora de definir la vocería de Lucho" añade Prada. Otro obstáculo es el presupuesto destinado para la movilización ciudadana, pues para el 2013 prácticamente no existe un rubro para esta, por lo que no queda claro si es una prioridad del gobierno.

El malestar y la frustración llegaron a tal nivel que a finales de la semana pasada Lucho y Santos se reunieron. Según trascendió, Garzón salió contento con la promesa del presidente de que estará empoderado para liderar el diálogo social. Hablaron de coordinación, de funciones claras y de un memorando para que los ministros y funcionarios lo reconozcan como interlocutor. Si esto sucede, nadie duda que Lucho pueda tener un papel importante de 'traducción'. Puede hacer que el estilo de gobierno del presidente le llegue a más gente, pues es locuaz y pedagogo. Si esta relación no se arregla pronto, sería un punto de quiebre para el vínculo entre el gobierno y el Partido Verde pues quienes conocen a Garzón dicen que es posible que no aguante mucho más en Palacio. Es más, afirman que ha estado muy prudente hasta ahora.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.