Domingo, 21 de diciembre de 2014

| 1993/03/29 00:00

¿Quiénes son los Pepes?

Las autoridades consideran que Fidel Castaño, el Rambo colombiano, es el cerebro detrás de la organización que está combatiendo contra Pablo Escobar.

¿Quiénes son los Pepes?

SUPERADA YA LA ESTUPEFACCION DE LAS PRImeras semanas de actividad del denominado grupo de los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar), los colombianos comenzaron a preguntarse quién podía estar detrás de esta nueva organización que decidió declararle la guerra al jefe del cartel de Medellín. Desde un principio las especulaciones fueron numerosas y variadas. Unos sostenían que los Pepes habían surgido a partir del llamado grupo de Itaguí, encabezado por las familias Moncada y Galeano, las primeras afectadas por los ajusticiamientos que, según las investigaciones de las autoridades, se realizaron en la cárcel de La Catedral semanas antes de la fuga de Escobar. Otras fuentes aseguraban que se trata de un grupo de ex miembros del cartel de Medellín que reciben apoyo de los principales enemigos de Escobar: las cabezas del cartel de Cali. Hay algunos que han llegado incluso a aseverar que tras la actividad de los Pepes podrían estar miembros de la Policía Nacional, institución a la cual el cartel de Medellín le ha matado centenares de agentes.
La confusión aumentó con la aparición de lo que inicialmente se creyó que era un segundo grupo organizado para combatir a Escobar: Colombia Libre. Pero ahora, la información de inteligencia revela que esta organización sería algo así como el brazo civil de los Pepes, un frente destinado a conseguir apoyo de empresarios y otros sectores no vinculados al narcotráfico, pero igualmente interesados en acabar con Escobar.
Sin embargo y aunque en cada una de las anteriores teorías puede haber algo de cierto, la semana pasada las autoridades parecieron haber consolidado una información en el sentido de que detrás de los Pepes estaría en realidad un viejo conocido de la narcoguerra: Fidel Castaño, el llamado Rambo colombiano.
Este misterioso personaje (ver recuadro) que se hiciera famoso a fines de los 80 por organizar y dirigir un ejército paramilitar que se enfrentó a muerte con las Farc y el EPL en el nororiente de Antioquia, en Córdoba y en Urabá,y que en 1991 y en el marco del proceso de paz que condujo a la reincorporación a la vida civil del grueso del EPL, repartió miles de hectáreas a campesinos sin tierra al occidente de Córdoba, reaparece ahora como cerebro gris de la organización de los Pepes.

POR QUÉ CASTAÑO
Hablar de este tema con los funcionarios más altos de los organismos estatales de seguridad e investigación no es fácil. En general, evitan tocar el asunto y responden con evasivas, pues consideran que el asunto es "extremadamente delicado". Sin embargo en los niveles medios de esas entidades es posible confirmar y ampliar las informaciones. Según esas fuentes, en los últimos dos años Castaño se había venido distanciando de su viejo amigo Pablo Escobar, por diferentes motivos.
El primero de ellos tiene que ver con que Castaño y muchos de sus amigos criticaron la entrega y el sometimiento a la Justicia de Escobar y sus hombres en mayo de 1991. Para Castaño, esa entrega enterraba la posibilidad de una negociación de mayor alcance con el Gobierno. Castaño pensaba que dado que él y otros jefes paramilitares como los del Magdalena Medio habían puesto su grano de arena al proceso de paz que desmovilizó al M-19 y al EPL, podían argumentar haber adquirido un cierto estatus político, que debía ser suficiente para lograr una salida negociada ya no sólo al conflicto guerrillero sino al de los grupos paramilitares y sus aliados en el narcotráfico.
El segundo motivo de conflicto entre Castaño y Escobar fue la guerra desatada por las gentes del cartel de Medellín contra las organizaciones de autodefensa del Magdalena Medio, y en especial contra Henry Pérez, amigo cercano de Castaño.
La tercera y definitiva causa de disputa se produjo cuando Fernando Galeano fue ajusticiado en La Catedral, acusado por los hombres de Escobar de haber traicionado "al patrón", al haber incumplido con el pago de las cuotas que el jefe del cartel cobraba a sus asociados en el cartel, con el argumento de que él se había sacrificado al entregarse y gracias a ello, ellos podían seguir exportando cocaína."Galeano era una de las personas de Medellín que Castaño más quería, eran verdaderamente amigos", le dijo a SEMANA una de las fuentes consultadas.
La información de las autoridades indica que, tras la muerte de Moncada, Galeano y de otros coroneles del cartel, sus familias buscaron una doble protección. Primero con el cartel de Cali, que habría aceptado la alianza con agrado. Luego con Fidel Castaño. quien tambien ofreció apoyo.

APOYO O JEFATURA
En cuanto al grado de colaboración de Castaño de sus hombres con los Pepes, no todas las fuentes con sultadas están de acuerdo.
Para unos pocos, se trata básicamente de un apoyo económico. Pero para la mayoría de los funcionarios consultados que en un principio también creyeron en un respaldo de ese tipo, la información más reciente apunta hacia un papel cada vez más protagónico de Castaño como cerebro detrás de los Pepes.
Un funcionario de inteligencia que ha analizado los últimos informes sobre la actividad de los Pepes le dijo a SEMANA que estaba convencido de que las operaciones de las últimas semanas, en especial las voladuras y quemas de lujosas haciendas de Escobar y sus allegados en diferentes regiones de Antioquia,"solo pueden ser obra de gente con cierta experiencia en manejo de armamento, explosivos y con algun entrenamiento en las llamadas operaciones de comando".
La misma fuente cree que estas operaciones han sido conducidas por gente muy cercana a Castaño, inclusive su propio hermano, quien siempre ha tenido a su cargo el manejo de los asuntos militares de la organizacion del Rambo colombiano. En ello estar estaría apoyado por un hermano de Fernando Galeano, quien tradicionalmente había complementado los conocimientos de su hermano en materia de rutas para la cocaína y manejo de laboratorios, con sus conocimientos en el campo militar. En resumen "el brazo más armado de Castaño y el brazo más armado de los Galeano parecen ser el nucleo de los Pepes", según la información del funcionario.

QUÉ BUSCAN?
A pesar de los desacuerdos que las diferentes fuentes tienen sobre algunos detalles en el tema de Fidel Castaño y los Pepes, hay algo en lo que todos los organismos estatales que han investigado el asunto se muestran de acuerdo: los objetivos que Castaño y sus aliados en el respaldo a los Pepes, persiguen.
"Castaño -le dijo a SEMANA una de las fuentes- ha vivido en los últimos tres años una muy interesante transición de ser uno de los más guerreros a convertirse en un abanderado de la paz. Claro que de una paz que él entiende demanera especial".
En efecto, todo indica que este hombre piensa que, así como en el pasado la única vía en la que él creyó para alcanzar la paz fue la de combatir a muerte a la guerrilla, hoy en día el camino hacia la paz pasa por la eliminación de Escobar y de su organización.
En esta concepción acompañan a Castaño muchos otros sectores del narcotráfico a nivel nacional. "La verdad es que por momentos pareciera que se ha conformado un sindicato de narcos contra Escobar, que sabemos cómo nació, pero no dónde parará.
Sospechamos, eso sí, que cada día logra afiliar a más grupos y carteles menores del propio Valle de Aburrá y de otras regiones del país", explicó a SEMANA una de las fuentes.
Muchos de los afiliados a este sindicato, empezando por el propio Castaño, están pensando -y así se lo han hecho saber a las autoridades- que su accionar en contra de Escobar podría permitirles a todos obtener beneficios judiciales en el marco de la nueva legislación sobre delación y colaboración con la Justicia. El reciente decreto que abrió las puertas para que quienes, como Castaño, ya han sido condenados por los jueces, puedan, si colaboran con la justicia, utilizar una amplia gama de beneficios como rebaja de penas e incluso inmunidad, ha sido recibido en estos círculos con satisfacción.
Son muchas las personas vinculadas al narcotráfico y a los grupos paramilitares que creen que podrían negociar con las autoridades un intercambio útil para ambas partes: ellos brindan información para desmantelar al cartel de Medellín y eso les sirve para acogerse a los beneficios de los decretos de delación y colaboracion.
El problema respecto de este último punto es que las autoridades no están del todo convencidas de que la colaboración hasta ahora prestada por los Pepes y sus aliados sea la más adecuada. Como le dijo a SEMANA un funcionario de inte ligencia: "Hasta ahora, las acciones de los Pepes han estado marcadas más por la espectacularidad, por la destrucción de unas propiedades que de todos modos llevaban meses abandonadas por Escobar y los suyos, que por información y delación que conduzcan a capturar al jefe del cartel. Y esas acciones terroristas, al menos judicialmente, no pueden valorarse como colaboración".

Un hombre misterioso
Pocas personas han cambiado tanto en los últimos años como Fidel Castaño. Su anticomunismo feroz se ha moderado. Su sentimiento antioligárquico también . A los 40 años son tantas las batallas que ha librado y tantas las cicatrices que le han quedado, que mira la vida con un poco más de serenidad.
Es un hombre bien parecido y atlético como pocos. Experto en artes marciales, no hay arma que no domine.
Su forma de hablar es agradable e incluso culta. La imagen que se tiene de él como un Pancho Villa del Sinú, no corresponde a la realidad.
A los 14 años se escapó de su casa porque su padre era muy arbitrario. Se fue a Guyana donde trabajó durante tres años en las minas de diamantes. Regresó rico y se dedicó a recorrer todas las ferias de los pueblos en Antioquia. Compró y vendió de todo, desde animales hasta minas. Su fortuna fue creciendo.
Hoy es inmensa. No le gusta ser muy explícito sobre cómo la completó, pero llega a reconocer que estuvo involucrado en el negocio de la cocaína desde 1975 hasta 1981. En la actualidad se considera retirado y a paz y salvo con la justicia en lo que al narcotráfico se refiere. Un juez de la República lo condenó a 20 años por la masacre de las fincas Honduras y La Negra en Urabá. Para limpiar su nombre y tras una sorprendente negociación con sus archienemigos del EPL, desmanteló su ejército y regaló tierras, al tiempo que el grueso del EPL se incorporaba a la vida civil en 1990.
De sus ex compañeros en el negocio tiene diferentes opiniones. Por los Ochoa expresa afecto. Por Rodríguez Gacha evoca grandes desacuerdos por los métodos utilizados en su cruzada anticomunista. Por Pablo Escobar, a pesar de que hoy es su obsesión, tiene una rara combinación de animadversión y respeto.
Después de su retiro del narcotráfico se fue a vivir a Israel. Es un gran admirador de ese país. Habla con profundidad sobre los kibutz, y sobre el profesionalismo del ejército israelí. En la actualidad tiene una casa en Tel-Aviv.
De Israel se fue a París. Allí comenzó su etapa francesa. Se volvió comerciante de arte entre París y Nueva York y se jacta de tener una de las mejores colecciones de Botero. Cuadros del maestro colombiano cuelgan de las paredes del lujoso apartamento que tiene en un exclusivo barrio de la capital francesa, así como en la gigantesca mansión de 3.400 metros cuadrados que tiene en el norte de Antioquia. Algunos visitantes afirman que cuando adquiere confianza con sus invitados, Castaño les muestra una foto de él en compañía de Salvador Dalí.
Cuando sale del país su vida transcurre sólo en hoteles y restaurantes de cinco estrellas. En Colombia, por el contrario, vive en sus múltiples fincas con austeridad de paisa tradicional. Se afirma que hoy tiene alrededor de 50.000 hectáreas en el Valle del Sinú, donde se encuentran algunas de las mejores tierras del país. Además de esto, tiene propiedades extensas en Urabá, en otras zonas de Antioquia y en Acandí, en el departamento del Chocó. En Amalfi, su tierra natal, es el ídolo de la región.
Su anticomunismo feroz del pasado está relacionado con un incidente familiar. Las Farc secuestraron a su padre a mediados de los 70 y pidieron por él 300 millones de pesos. Castaño fue partidario de no pagar un centavo. Su familia, de 11 hermanos, no estuvo de acuerdo con él y se negoció con la guerrilla un pago de 150 millones de pesos.
Las Farc recibieron ese dinero como un anticipo, señalando que faltaba la mitad. En ese momento se bloquearon las negociaciones. Su padre, que desde el inicio se había opuesto al pago de su rescate, trató de suicidarse en cautiverio.
A pesar de encontrarse amarrado, se lanzó corriendo contra un tronco al que golpeó con la cabeza. Quedó malherido y sus secuestradores lo remataron.
En ese momento comenzó la guerra a muerte de Fidel Castaño con la guerrilla. Ocho de sus 11 hermanos fueron asesinados en este enfrentamiento, incluyendo sus dos hermanas que estudiaban en la Universidad de Antioquia.
Pero no sólo su familia murió en el combate. Castaño formó un ejército paramilitar que se enfrentó duro y parejo con la guerrilla durante años. Comenzaron a llamarlo "Rambo" o el Bolívar del Sinú. Y ahí comenzó su leyenda. Hace algunos años había desaparecido, hasta hoy, cuando ha sido identificado como el cerebro detrás del movimiento de los Pepes.

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