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| 5/15/2014 12:00:00 AM

“He sido timado y asaltado en mi buena fe”: Rafael Guarín

El ex viceministro dice que Sepúlveda es un timador y que ya había advertido de ello a las autoridades.

En las últimas horas el diario El Tiempo reveló que el ex viceministro de Defensa Rafael Guarín conocía al supuesto hacker Andrés Sepúlveda y, previo a recomendación de amigos suyos, lo relacionó con el entonces comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, general Luis Eduardo Martínez.

El rotativo afirmó que el interés de Sepúlveda era presentarle al oficial una aplicación en seguridad en cuadrantes que, incluso, podría ser donada. Guarín, quien es columnista de Semana.com, habló con este portal y aseguró que Sepúlveda es un timador y que le advirtió de ello en un correo al general Martínez. Ver Correo.

Semana.com: ¿Dónde y cómo conoció a Andrés Sepúlveda, el llamado hacker?

Rafael Guarín: Conocí a Sepúlveda a través de su esposa, Lina Luna, quien había ofrecido ayuda para un proyecto de portal en internet que quería llevar a cabo a partir de mi blog. Ella venía de trabajar en Presidencia y tenía experiencia en campañas políticas. En ese contexto me comentó que su esposo quería conocerme y que era experto en redes sociales.

Semana.com: ¿Usted es amigo de Sepúlveda?

R. G.:
No. He sido timado y asaltado en mi buena fe por Sepúlveda.

Semana.com: Usted presentó a Sepúlveda al general Martínez y luego le envió un correo para advertirle de las intenciones del hacker. ¿Por qué?


R. G.:
Sepúlveda me ofreció sus servicios para el portal web. Me envió una cotización que me pareció alta y ya tenía una persona trabajando en el diseño.

En las conversaciones sobre cómo posicionar mi página web me dijo que estaba terminando de desarrollar una aplicación para teléfonos celulares, con el nombre de ‘Cazador’. La herramienta serviría para mejorar la reacción inmediata de la Policía ante la denuncia de un delito y georreferenciar el comportamiento criminal en la capital. Consideré importante que una oferta de donación como esa fuera conocida por el comandante de la Policía de Bogotá para evaluar su idoneidad, por eso solicité la audiencia y presenté a Sepúlveda.

En la reunión el general estaba acompañado por el responsable de telemática. Fue corta y dio la orden de que se evaluara la utilidad de la herramienta. No volví a hablar del tema con el general ni con nadie de la Policía.

Semana.com: ¿Y qué pasó?

R. G.:
Sepúlveda me dijo semanas después que trabajaba con la Policía en temas relacionados con telemática y antiterrorismo. Pero sucedió que una niña compañera de colegio de mi hija era acosada por Facebook por un depredador sexual, quien también por esa red social había contactado por chat a mi hija.

La señora me pidió que la ayudara con la Policía y me comuniqué con Sepúlveda, le pedí que recibiera a la angustiada mamá para que presentara la denuncia. Me sorprendí cuando la señora me dijo que Sepúlveda le estaba pidiendo dinero. Le reclamé y me comuniqué con la asistente del general Martínez para solicitarle me contactara con alguien que atendiera la denuncia y contarle lo ocurrido.  

Semanas después pasó otra cosa. Sepúlveda le robó un computador y dinero que le había prestado Jhon Gilbert Arias, un empresario amigo, de Armenia. Cuando le pedí a Sepúlveda que le respondiera a Arias, dio excusas y finalmente se desapareció. Cuando me di cuenta de eso llegué a la conclusión de que se trataba de una persona deshonesta y un timador. Por esa razón, decidí inmediatamente escribirle al general Martínez alertando sobre la situación. Le escribí textualmente que me preocupaba que “la supuesta oferta de donación de la aplicación para teléfonos móviles sea una fachada para acercarse e infiltrar a la Policía”.

Semana.com: ¿Por qué presentarle a un alto oficial policial una persona que usted no conoce bien?

R. G.: Por sus antecedentes profesionales. Me dio confianza su recorrido laboral en las campañas políticas que mencionaba y que su esposa venía de trabajar en Presidencia de la República y en la campaña de Rafael Pardo. Además, el señor decía que trabajaba en la Federación de Departamentos. Se presentó como una persona que creía firmemente en combatir la delincuencia y admiradora de la fuerza pública. Era casado con una mujer reconocida públicamente. No mostraba excesos de ninguna naturaleza, vivía modestamente y parecía un experto cualquiera en temas de seguridad electrónica y redes sociales. Inicialmente, nada hacía pensar que tuviera una conducta irregular.

Semana.com: ¿Qué ganaba usted llevando a Sepúlveda a la Policía para que este presentara un programa de seguridad?

R. G.:
Nada. Era una donación a la ciudad en un tema tan complicado como la seguridad ciudadana. Como viceministro me correspondió estar atento a la delincuencia y el terrorismo en la ciudad y siempre consideré que nos hacían falta herramientas tecnológicas que facilitaran el trabajo de la Policía y permitiera que los ciudadanos fueran más activos en la persecución al delito. Esa carencia parecía tener respuesta con la aplicación que quería donar el joven.

Semana.com: Háblenos más de la presunta estafa al empresario amigo suyo…

R. G.: El señor Sepúlveda me dijo que necesitaba apoyo para perfeccionar su aplicación, pero que necesitaba un computador y algunos recursos. Le presenté a un amigo empresario, que fue quien se dio cuenta de que todo era una farsa. Nunca operó la aplicación y cuando eso fue evidente, Sepúlveda desapareció, a pesar de los mensajes que le envié para que devolviera el computador al señor Arias.

Semana.com: Luego de que le advirtió al general por ser este señor, según sus palabras, un timador ¿qué pasó?


R. G.: Nada. No contestaron y yo me desentendí del tema.

Semana.com: ¿Volvió a ver a Sepúlveda o se lo encontró en alguna reunión del Centro Democrático?

R. G.: Nunca. El señor se desapareció y nunca lo vi en una reunión o evento del Centro Democrático.

Semana.com: ¿Quién llevó a Sepúlveda a la campaña de Óscar Iván Zuluaga?  

R. G.:
Ni idea.

Semana.com: ¿Por qué no hizo la advertencia de que había un hacker y timador en la campaña de Zuluaga?

R. G.:
Porque no sabía que la campaña había contratado a Sepúlveda, ni a Lina Luna, como tampoco conozco hoy quiénes son los contratistas o empleados de la campaña, por una razón muy sencilla: no hago parte de la campaña, como tampoco hice parte de la campaña al Congreso.

Semana.com: ¿Por qué tras el escándalo por la captura de Sepúlveda no salió a decir que lo conocía?

R. G.:
Porque conocer a Sepúlveda e inclusive haberlo presentado al comandante de la Policía no constituye una falta y porque además el ministro de la Defensa y el general Rodolfo Palomino públicamente dijeron que esta persona no tuvo relación ni con el Ministerio, ni con la Policía. De donde deduje que los hechos denunciados nada tienen que ver con la reunión con el general Martínez.

Semana.com: ¿Qué significó para usted este episodio?

R G.:
Una lección: no se puede dejar acercar nadie, por muy buena voluntad y actitud que muestre. De timadores estamos llenos.
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