Lunes, 22 de diciembre de 2014

| 2013/06/29 04:00

Rajados en ciencias

El nuevo cambio de director de Colciencias –ya van cuatro en menos de tres años– ratificó la molestia de los científicos por el trato de segunda que se le ha dado a la entidad clave para que funcione la locomotora de la innovación, que aún no arranca.

La nueva directora de Colciencias, Paula Marcela Arias, llegó como cuota política del Partido Verde a esa entidad. Dice que no comparte que Colciencias esté desamparada, como es la percepción en la comunidad científica, y que la apuesta del presidente Santos es a largo plazo.

Al presidente Juan Manuel Santos no le salió bien una de sus jugadas a tres bandas con las que habitualmente sorprende. La semana pasada cambió al director de Colciencias, Carlos Fonseca, y logró así atender los reclamos de un sector que no se sentía satisfecho con sus nueve meses de gestión. Por otro lado, contuvo un inminente fallo del Consejo de Estado contra el gobierno por no haber cumplido la llamada Ley de Cuotas, al escogerlo a él en vez de a una mujer. 

Y por último, apagó un conato de crisis con el Partido Verde al nombrar como directora a Paula Marcela Arias, que llegó a Colciencias con el aval de esa colectividad. Pero la jugada, así como fue efectiva en lo político y lo jurídico, le salió cara  al gobierno ante una opinión pública que no entiende por qué han cambiado cuatro veces al director de esta entidad. 

Hace un año más de 1.500 académicos e investigadores le expresaron su preocupación al presidente Santos a través de cuatro cartas y le pedían que demostrara su “voluntad política” para fortalecer a Colciencias. Para Eduardo Posada, presidente de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, la crisis de Colciencias no le ha permitido tener el liderazgo que ordena la ley que le dio casi rango ministerial al convertirla en un departamento administrativo.

La encrucijada de Colciencias va más allá de la inestabilidad en su cabeza. Hay otros dos problemas. El primero es que se han tenido que recortar programas por una reducción de presupuesto. El primer director de la entidad en el gobierno Santos, Jaime Restrepo, pidió 590.000 millones de pesos para funcionar, pero solo le aprobaron 350.000, y además dejó de recibir 60.000 millones que antes obtenía por otros convenios. Ese ajuste, por ejemplo, afectó la financiación de doctorados en una cuarta parte.

El segundo problema tiene que ver con el papel de Colciencias en el órgano que se creó para asignar un presupuesto, que este año es de cerca de 2 billones de pesos de regalías, a proyectos presentados por gobernaciones y alcaldías,  sobre temas relacionados con la ciencia. Se llaman los Ocad (Órganos Colegiados de Administración y Decisión) y allí se maneja los recursos que son el combustible de la llamada locomotora de la innovación. 

En teoría Colciencias era la llamada a liderar el manejo y la decisión de estos proyectos. Pero la voz cantante en la práctica, y ese es el problema, ha quedado en manos de Planeación Nacional y del Ministerio de Hacienda que tienen prioridades distintas a las del fomento del conocimiento. Con el riesgo adicional de que Colciencias esté asumiendo un exceso de responsabilidades que pueden superar su capacidad, como dice el profesor Moisés Wasserman.

Como los Ocad son un modelo nuevo, todos los que participan en ellos se han quedado cortos frente a su potencial. Las entidades territoriales no han logrado consolidar suficientes proyectos de calidad. De hecho el año pasado, de los 800.000 millones disponibles, solo se pudieron asignar 500.000 millones en 80 proyectos. 

Ese déficit de creatividad o de iniciativa es ya de por sí un dato significativo sobre la situación de la ciencia en el país. Este año se busca dar un gran empujón, pero por ahora solo hay 150 proyectos, y en unas semanas se sabrá qué tantos realmente clasifican.

Haber escogido como nueva directora a Paula Arias tiene de bueno que ya conocía todo el entramado de la entidad, dado que hasta la semana pasada era la subdirectora. 

Sus credenciales si bien no muestran fortaleza en lo científico, generan confianza en lo ejecutivo, según la comunidad afín a la entidad. “Siento que vamos a tener un amplio respaldo porque el presidente quiere una apuesta a largo plazo”, le dijo Arias a SEMANA. A un mes de que Juan Manuel Santos cumpla tres años como presidente una de sus notas en rojo es la de la ciencia. Y está claro que para que la innovación deje de ser la locomotora más rezagada de su gobierno, Santos no solo dependerá de la nueva maquinista en Colciencias. 

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