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| 2/11/2012 12:00:00 AM

Rascacielos de la discordia

Controversia sobre un megaproyecto urbanístico que quiere cambiarle la cara al centro de Bogotá.

Pocos proyectos de arquitectura y renovación urbana han tenido tanta resonancia en Colombia como el BD Bacatá, un 'resort urbano' de 66 pisos que incluye hotel, apartamentos, oficinas y locales comerciales, y que se convertirá en el rascacielos más alto de Suramérica. El negocio ha sido un éxito en ventas y promete cambiarle la cara a una zona del centro de la capital que se ha venido a menos y podría beneficiarse de un gran proyecto arquitectónico e iconográfico para revitalizarse.

Pero hay tres razones que han puesto este edificio en la mira. La primera es que la Procuraduría está investigando algunas de las decisiones que tomó el Distrito para darle vía libre. La segunda, que uno de los principales socios españoles tiene que aclarar algunos asuntos ante la Justicia española. Se trata de Venerando Lamelas, quien renunció a la presidencia del proyecto BD Bacatá el viernes y está siendo investigado por la Fiscalía española por los presuntos delitos de administración desleal, apropiación indebida, estafa y falsificación en documento mercantil, como han revelado medios españoles. Lamelas y su empresa, Lodares 98, hacen parte de un caso que en Colombia no es conocido, pero que se ha convertido en uno de los principales escándalos judiciales de Cataluña.

Lamelas le explicó a Semana que se trata de "una disputa entre dos empresas y no hay más", y que la empresa Lodares 98 no tiene nada que ver con el proyecto BD Bacatá. Pero Semana encontró que la firma Lodares 98 fue el principal accionista de la empresa BD Promotores, una de las firmas que promueven el proyecto BD Bacatá, cuando se constituyó en Colombia en 2008. Según consta en documentos registrados ante la Cámara de Comercio, la totalidad de las acciones pasaron luego a la empresa española Losilla Gestión SL, cuyo representante en el país también es Venerando Lamelas.

Los otros socios del proyecto BD Bacatá aseguraron que, a pesar de los asuntos que tiene por resolver Lamelas en España, este es un negocio seguro, pues pasó el punto de equilibrio en noviembre y la plata de los inversionistas está totalmente blindada y a salvo en Acción Fiduciaria.

El tercer tema es que el proyecto está siendo criticado por un grupo de arquitectos reputados en la ciudad que empezaron a estudiarlo desde hace meses. El exdecano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de los Andes Willy Drews, el Capítulo de Arquitectos Uniandinos, la Sociedad Colombiana de Arquitectos y la Sociedad de Mejoras y Ornato evaluaron minuciosamente los mismos planos y propuesta presentada por BD Bacatá ante la Curaduría número 4 y llegaron a la conclusión de que hay problemas de carácter técnico y arquitectónico.

Por ejemplo, el hall de ascensores del primer piso para una torre de semejantes dimensiones solo tiene 1,50 metros de profundidad, lo que equivale al tamaño de una mesa. El techo del parqueadero en un sector tiene una altura de 2,20 metros, por lo tanto, no cabrían furgones ni camiones pequeños, y la entrada al parqueadero mide solo 6 metros de ancho. Para este grupo de arquitectos, la idea no es que el edificio no se haga, sino que se mejore. "Que se construya, pero ajustándose a las normas", dice Juan Luis Moreno, presidente de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá.

"En defensa de los 1.600 clientes que tenemos, este no es el momento de hacer esas observaciones", dice Lamelas. Agrega que han realizado tres ferias para socializar el proyecto, que la torre ha tenido muchísima información y publicidad y que los arquitectos colombianos que ahora se oponen al proyecto no lo cuestionaron antes.

Frente al cumplimiento de las normas, Emilio Borrella, director general de BD Promotores, afirma que las han cumplido todas, que duraron un año estructurando el proyecto y reuniéndose con todas las entidades del Distrito y que les aseguraron que no tenían que presentar plan de implantación o pagar plusvalía, como sí lo asegura el grupo de arquitectos. "Lo que le corresponde al promotor es cumplir la norma, no interpretarla", afirma Borrella. En ese sentido, los promotores del proyecto han cumplido con todas las normas.

En el centro de todo este debate está, precisamente, la forma en que algunos funcionarios del Distrito y de las curadurías han interpretado las normas, y eso es justamente lo que está investigando la Procuraduría. Desde hace algunos años se viene dando un debate sobre los vacíos que tienen algunas leyes y la forma como se prestan para que se beneficien intereses privados y no los de la ciudad.

En la mira está Planeación Distrital, una entidad de la que muchos arquitectos y constructores se quejan recurrentemente, pero cuando ha buscado ser garante de un desarrollo urbano ordenado en la ciudad, los mismos constructores han querido sabotear sus decisiones con demandas.

La curadora que otorgó la licencia el pasado 2 de marzo de 2010 a BD Bacatá es Nohora Cortés, quien fue destituida e inhabilitada por dos años por la Procuraduría, en primera instancia y justo antes de vencerse su periodo, por el caso de la torre de 25 pisos de Unicentro que no presentó ni plan de implantación ni de tráfico. Según la interpretación de la curadora, no era necesario, a pesar de que, según el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), debe hacerse para este tipo de cambios de uso de suelo y de edificios de alto impacto.

La anterior secretaria de Planeación Distrital, Cristina Arango, antes de salir de su cargo hizo unas observaciones a la EAAB y a la Secretaría de Movilidad para que acordaran con el proyecto cómo evitar un impacto negativo en el tráfico y en el sistema de acueducto y alcantarillado. A pesar de sus reservas, ella y todos los demás secretarios firmaron un concepto para aprobar el proyecto. La exsecretaria de gobierno de Samuel Moreno, Olga Lucía Velásquez, es hoy contratista de BD Bacatá y el principal enlace del proyecto con las entidades del Distrito.

"Las cosas se pueden mirar por el lado positivo o negativo", dice Lamelas, y eso es justamente lo que pasa con esta torre, que se ha convertido en un punto de discusión sobre el modelo de desarrollo que más le conviene a esta zona de Bogotá. Nadie duda de que la capital está en mora de adelantar grandes proyectos arquitectónicos y urbanísticos que le cambien la cara y modernicen a Bogotá. Lo importante es hacerlo bien y no enredarse en el camino.
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