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| 5/19/2012 12:00:00 AM

Recambio en el gabinete de La Heroica

En menos de seis meses ha salido la mitad de los titulares de las secretarías de la Alcaldía de Cartagena. Qué está pasando.

En medio del ruido que provocó hace un mes el sexi-escándalo protagonizado por los agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos en Cartagena quedó acallada otra crisis: la del alcalde de la ciudad, Campo Elías Terán, que antes de cumplir 100 días de gobierno se vio obligado a cambiar a la mitad de sus secretarios. Fueron reemplazados la secretaria general y los secretarios de Salud, Seguridad, Vivienda, Participación y Administración. Para completar, en la última junta directiva de Transcaribe, pidieron cambiar al gerente, pero el ministro de Transporte, Germán Cardona, se atravesó y dijo públicamente que esa designación del gerente era "una vagabundería", al referirse al pulso político que hay detrás para que cambien al actual.

No han sido cambios rutinarios. La crisis se desencadenó el 24 de marzo cuando el secretario de Salud, Rubén Romero Mouthon (cargo también conocido como director del Dadis), tiró la toalla. El motivo: la injerencia de Egla Terán, la hija del alcalde, en su secretaría.

Cuando Romero asumió como director del Dadis, su antecesora le advirtió que tuviera cuidado con unas EPS que habían sido excluidas de prestar el servicio en el Distrito y sobre las cuales ya había hecho advertencias Supersalud. A pesar de eso, Romero le dijo a SEMANA que a través de algunos cargos preestablecidos, que le respondían a la hija del alcalde, estaban presionando para que el Distrito contratara con EPS que podrían estar en la misma situación.

Egla Terán trabajó durante varios años como coordinadora del Laboratorio de Salud Pública de Bolívar, intervenido desde 2009 por la Superintendencia de Salud, y su exesposo, Ismael Quintero, fue jefe de Planeación del Dadis hasta el 31 de diciembre. Ellos conservan injerencia en el Dadis a través de la cuñada de este, Melissa Ochoa, subdirectora administrativa, y controlan las direcciones operativas de salud pública, aseguramiento, subdirección general y servicios. Según le dijeron funcionarios de la entidad a SEMANA, no se mueve una hoja sin su autorización.

A principios de febrero, Romero intentó contarle al alcalde lo que estaba sucediendo para que este le permitiera conformar un equipo de confianza, pero Campo Elías no le pasaba al teléfono. Finalmente, coincidieron en una reunión y Romero le dijo al alcalde que quería renunciar. Le mostró unos mensajes telefónicos en los que Egla le decía a Romero que hiciera lo que le pedía la subdirectora administrativa. Aunque Campo Elías se mostró sonrojado y apenado de la situación y prometió solucionar el asunto, finalmente no pasó nada y Romero terminó saliendo de la administración.

Por esos días, la revista Dinero reveló que el gerente de Corvivienda, Amaury Julio, uno de los asesores cercanos durante la campaña, había cenado en un exclusivo restaurante de Miami con algunos empresarios involucrados en el carrusel de la contratación en Bogotá. Los compañeros de mesa esa noche eran los barranquilleros Luis Cárdenas Gerlein, Saúl Campanella y un hombre más joven que, según un industrial que estaba en el restaurante, se parecía a Emilio Tapia. Los comensales hablaron de contratos por valor superior a 1 billón de pesos para la edificación de 7.000 viviendas y la reconstrucción de las avenidas Santander y el Malecón.

Luego del escándalo se volvió insostenible que Julio continuara en su cargo. Lo que no se entiende es cómo luego el alcalde Terán sacó al exsecretario de Participación Social, un cargo de menor peso presupuestal, y nombró a Julio como reemplazo si lo había removido por una reunión indebida que despertó suspicacias.

El sucesor de Julio en Corvivienda tampoco ha sido bien recibido entre algunos sectores. El nuevo gerente, William Amín, exconcejal y militante de Cambio Radical, propuso liquidarla una semana después de haberse posesionado. Aunque no se puede desconocer que esta entidad no ha estado blindada ante la corrupción, Corvivienda batió el récord en los últimos cuatro años en número de casas construidas y dejó un banco de tierras para construir 25.000 adicionales.

A diferencia de los otros nombramientos, la designación de Felipe Merlano en la Secretaría General ha sido bien recibida. Merlano es un economista que ha sido director ejecutivo de la Cámara de Comercio y secretario de Hacienda del Distrito y del departamento de Bolívar. Además de su experiencia y conocimiento, es un buen conciliador y es respetado por la clase política.

SEMANA buscó al alcalde Campo Elías para conocer su versión acerca de los cambios en su gabinete, a través de correo electrónico y mensajes a su teléfono y al de sus asistentes, pero este no respondió. Otros periodistas locales también han solicitado infructuosamente la respuesta del funcionario ante esta crisis, pero él ha optado por guardar silencio ante las preguntas de los periodistas. Por tal motivo el escritor Óscar Collazos en su columna en El Universal le hizo una fuerte crítica: "Ningún problema se soluciona diciendo que no existe. Los periodistas no son sus enemigos, el peor de sus enemigos es usted mismo".

Pero los columnistas no han sido los únicos en hacer críticas públicas a las decisiones del alcalde. Un grupo de concejales y de dirigentes políticos cuestionan lo que llaman sus "medias verdades". Por ejemplo, insistir en que fue elegido sin apoyo político, cuando en realidad fue apoyado por el Partido Conservador, la ASI, el sector de Cambio Radical de Javier Cáceres y por el grupo de los García Zuccardi de La U.

En medio de toda esta crisis y de la lluvia de críticas que le han caído a Campo Elías por parte de sus adversarios políticos y comentaristas, el alcalde anunció que concentrará todo el ordenamiento del gasto en la Secretaría General. Parece que es la única decisión que puede tomar para calmar tanto ruido y desconfianza que han generado entre los cartageneros algunos nombramientos en su administración. Hay dudas sobre si el alcalde está realmente tomando las decisiones o si lo están haciendo otros poderes políticos más poderosos. En una entrevista con un medio local la semana pasada, confesó: "Ahora desconfío hasta de mi propia sombra".
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