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| 5/15/2014 12:00:00 AM

“La reconciliación sí es posible”

Avanza en Bogotá el encuentro culminante del proyecto Reconciliación Colombia.

Con una emotiva intervención en la que contrastó el reciente acto de odio en el que fue incinerado un indigente en Bogotá con la afirmación de que sí es posible que los colombianos avancen hacia la reconciliación, el director de SEMANA, Alejandro Santos, instaló en la capital el encuentro de Reconciliación Colombia.
 
“Este encuentro es el primer paso de un camino futuro que nos lleve a entender que los colombianos sí somos capaces de emprender la reconciliación”, dijo Santos al instalar el evento, planteando que la búsqueda del entendimiento entre los colombianos es también una forma de hacer frente a formas de intolerancia extremas como la que estremeció al país con el asesinato de Marco Sevillano, ‘Calidoso’, el indigente de Bogotá incinerado por desconocidos mientras dormía, hace unos días.
 
“Colombia es un país que está muy cargado de dolor. No es fácil este camino de la reconciliación. Pero es posible lograrlo. No podemos aceptar que estemos condenados a otros 50 años de violencia”, dijo por su parte el vicepresidente, Angelino Garzón quien, como muchos otros asistentes, insistió en que la reconciliación en Colombia es posible. Llamó a los grupos armados a pedir perdón al país. “Todos los grupos armados han fracasado”, dijo.
 
El encuentro del proyecto Reconciliacion Colombia en la capital reúne cerca de 400 personas, 100 de ellas venidas de todo el país, y es el final de un ciclo y el comienzo de otro.
 
Por una parte, en este encuentro se exponen las conclusiones de los cuatro que lo precedieron, entre febrero y abril, en Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga. En ellos se reunieron representantes de las autoridades locales, los empresarios y las organizaciones de la sociedad civil de regiones muy diversas y lejanas entre sí (en Cali se encontraron, por ejemplo, los departamentos del sur del Pacífico con Cundinamarca y Boyacá). Vinieron, también, exponentes de más de 500 iniciativas que el proyecto Reconciliación Colombia ha detectado que están trabajando, de una forma u otra, por la reconciliación a nivel local, desde proyectos individuales, como el de un ganadero que emplea a su antiguo secuestrador en Caquetá, hasta procesos organizativos regionales de amplio alcance, como los programas de desarrollo y paz.
 
Por otra parte, además de servir de momento de conclusión para los encuentros y las iniciativas regionales, el encuentro de este jueves en Bogotá anunciará varias iniciativas con las que se planea dar continuidad a la promoción de la reconciliación en el país (vea 10 ideas para la reconciliación).
 
Las conclusiones

Ximena Botero, coordinadora de esta iniciativa que cuenta con una larga lista de aliados entre los medios de comunicación, la empresa privada, instituciones del Estado y la cooperación internacional, sintetizó algunas de las conclusiones más importantes del proceso.
“La reconciliación no puede ser impuesta. Es un proceso de largo plazo, espontáneo”, dijo, explicando que en todos los eventos se insistió en que esta empieza por el desarme del lenguaje y que demanda acabar con los estigmas que se han generado en estos años de conflicto armado contra comunidades, individuos, etnias. También, puntualizó que cada comunidad, cada región, cada individuo entienden la reconciliación de modo distinto y debe atenderse a esa diversidad.
 
Yvon Caicedo, que expuso las conclusiones del encuentro de Medellín (donde Antioquia y Chocó intercambiaron con Tolima, Huila, Caquetá y Putumayo), hizo énfasis en que la reconciliación debe ir más allá de víctimas y victimarios e implicar a toda la sociedad, en “un gran proyecto estructural”, que es social y político.
 
Feliciano Valencia, uno de los líderes indígenas del norte del Cauca, llamó a valorar el papel de las regiones y a enfrentar el centralismo, como una de las claves para promover procesos de reconciliación. Y señaló uno de los llamados centrales del encuentro que reunió en Cali a los departamentos del Pacífico con Boyacá y Cundinamarca: “Es muy urgente ponernos de acuerdo qué es lo que estamos entendiendo por desarrollo”.
 
“Las empresas deben escuchar a las comunidades”, dijo Sandra Gutiérrez, líder de una junta de acción comunal en Mesetas, Meta, al dar cuenta de las conclusiones del encuentro de Barranquilla, que reunió a la Orinoquia y el Caribe. “Los empresarios, si se lo proponen, pueden desarrollar proyectos con las comunidades, incluyendo a la población víctima y en proceso de reintegración”, afirmó, recogiendo el llamado que se hizo en todos los encuentros a que la empresa privada asuma mucho más protagonismo en la construcción de un país en paz. 
 
“Género y etnias son fundamentales a la hora de hablar de paz”, resaltó Hernán Hernández, director de Acopi en el occidente, al enumerar las conclusiones del encuentro de Bucaramanga en el que estuvieron los Santanderes, el Magdalena Medio y el Eje Cafetero. Allí se llamó también a revisar lo que se está haciendo en materia de estrategias para que las víctimas y los desmovilizados encuentren proyectos viables de vida y de generación de ingresos.
 
Como representante de la sociedad civil, Lucía González, directora de la Casa Museo de la Memoria en Medellín, puso su énfasis en la necesidad de “recuperar la confianza entre el Estado y los jóvenes” y la importancia del arte y la cultura para trabajar en pro de la reconciliación. Una idea que Alan Jara, quien habló de las conclusiones de las autoridades locales, extendió a un llamado a buscar “una reconciliación entre el Estado y la gente”. Dijo que “es fundamental que el Estado llegue a las regiones donde más conflicto ha habido” y que en una fase de postconflicto se concentre allí la inversión.
 
Aníbal Gaviria, alcalde de Medellín, resaltó que la reconciliación “no tiene que ver necesariamente con el resultado del proceso en La Habana sino con la convicción de que la reconciliación es fundamental para avanzar hacia un país en paz”.

David Bojanini, del grupo Sura, resumió así las conclusiones de los empresarios que participaron en el proceso de Reconciliación Colombia: “conclusión principal: las empresas deben ser rentables en los territorios, pero a su vez deben ser dinamizadoras de los procesos que adelantan las comunidades en esos territorios”. E hizo un llamado a sus colegas: “no llegar a los territorios con una posición dominante; más bien en una perspectiva de construir que de intervenir. Hay que empoderar a las comunidades para que participen en el diseño de su propio desarrollo. Es necesario que las empresas reconozcamos nuestros errores y pidamos perdón”, concluyó, insistiendo en que las empresas deben reducir la discriminación laboral y combatir la estigmatización que existe frente a los desmovilizados a la hora de darles empleo.
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