Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/1/2014 2:00:00 AM

Reconciliación Colombia: las regiones piden pista

Que el centro reconozca el papel y la autonomía de los territorios: ese fue el llamado unánime que salió del segundo encuentro en Cali.

“Región”. Esta fue la palabra más escuchada el pasado miércoles en el vasto recinto del centro de Convenciones Valle Pacífico, en las afueras de Cali, donde, en el marco del segundo encuentro del proyecto Reconciliación Colombia, más de 60 representantes de las autoridades locales, las organizaciones sociales y empresarios de cinco departamentos discutieron cómo puede Colombia avanzar hacia la reconciliación.

En el recinto estaban presentes representantes de las gobernaciones y alcaldías de tres departamentos de la costa Pacífica –Nariño, Cauca y Valle– y de Cundinamarca, Boyacá y Bogotá, en el centro del país. Había organizaciones sociales, miembros de la iglesia, indígenas y afros de todas esas regiones. Sentados alrededor de una amplia mesa redonda, frente a 300 asistentes, intercambiaron durante todo el día experiencias de reconciliación que vienen adelantando las comunidades a nivel local y subrayaron lo que debe hacerse para que la sociedad colombiana en su conjunto avance en esa dirección.

La conclusión fue unánime: la reconciliación pasa por los territorios y el país no va a cambiar si desde el centro bogotano no se reconoce la diversidad regional y se respeta la autonomía local.

Uno de los que lo planteó con mayor vehemencia fue Temístocles Ortega, gobernador del Cauca: “Hay una enorme potencialidad en las regiones, pero está cercenada. No es cierto que haya descentralización. Hay unos batallones de gente que viene de Bogotá a ejecutar unos programas que no tienen nada que ver con la región (…) Esa palabrita, ‘autonomía’, que está en la Constitución, les da un susto enorme a los centralistas”, dijo.

Los participantes coincidieron en que si bien la negociación en La Habana puede poner fin al conflicto armado, será en las regiones donde aterricen esos acuerdos y se inicie la construcción de la paz y la reconciliación. “Los acuerdos se van a dar en La Habana, pero la paz se construye en los pequeños territorios como Viotá, que han sido azotados por la violencia del conflicto armado”, precisó Óscar Quiroga, alcalde de ese municipio de Cundinamarca.

Se discutió también que es necesario hacer conciencia de que la reconciliación tendrá costos importantes y se debatió el compromiso de la empresa privada con el posconflicto. Fabricio Ponce, gerente de Coca-Cola Femsa, presentó el trabajo que hace su firma con excombatientes en proceso de reintegración a la civilidad. Estuvo presente Maurice Ermitage, presidente de la Siderúrgica de Occidente y uno de los decanos de la responsabilidad social empresarial en el Valle.

Sin embargo, los participantes coincidieron en que es indispensable que quienes más tienen aporten a los costos sustanciales que demandará la paz, “el tema más importante que tiene la sociedad colombiana en estos momentos”, según Rodrigo Guerrero, alcalde de Cali. El gobernador de Cundinamarca, Álvaro Cruz, propuso crear un impuesto para la paz similar al impuesto al patrimonio con el que se fortalecieron las Fuerzas Armadas.

Hubo también debate sobre qué se entiende por reconciliación. Varios participantes señalaron que no se trata solo de reconciliación entre víctimas y victimarios, sino que se trata de reconciliar al país. Algunas organizaciones insistieron en que la verdad es un prerrequisito. “Para reconciliarnos hay que conocer la verdad. Y nosotros sí queremos saber quiénes son los autores materiales e intelectuales de las masacres, los asesinatos, el desplazamiento”, dijo Feliciano Valencia, representante de los indígenas nasa.

Otros resaltaron que reparar a las víctimas sigue siendo una condición indispensable para la reconciliación. Así lo planteó Ana Teresa Bernal, de la Consejería de Víctimas de Bogotá, quien llamó la atención sobre los 67 asesinatos de reclamantes de tierras y los 29 de miembros de Marcha Patriótica. Una religiosa, Aura Estela Barreto, que trabaja en Aguablanca, una de las zonas más pobres de Cali, se quejó de que ni siquiera se haya podido dar respuesta a la situación de miles de personas del Pacífico que llegan desplazadas a Cali. “¿Qué se ha hecho? Llenar los extremos de la ciudad de viviendas indignas”, dijo.

Se presentaron algunas iniciativas de reconciliación que están teniendo lugar en las regiones. Habló, por ejemplo, Manuel Ballestas, un excombatiente que dirige una empresa en la que trabajan desmovilizados de la guerrilla y los paramilitares. Gabriel Parra contó la experiencia de la organización de consejos municipales de paz en el occidente de Boyacá, con los que cerca de 300.000 habitantes de la región han enfrentado oleadas de violencia.

Los representantes de Nariño, un departamento que tiene 270.000 víctimas del conflicto armado y más de 70.000 refugiados en el vecino Ecuador, contaron el proceso de construcción de una agenda para la paz y el posconflicto, que será lanzada próximamente como uno de los planes estratégicos del departamento. Jaime Armando Rodríguez, el secretario de Gobierno, explicó que el proyecto recoge diez años de experiencias locales de construcción de paz y que se planea instalar, en junio próximo, una Mesa Departamental de Paz, encargada de coordinar ese plan.

Después del de Medellín, el de Cali fue el segundo encuentro que organiza el proyecto Reconciliación Colombia, una iniciativa promovida por los principales medios de comunicación, la empresa privada y organismos multilaterales para explorar qué se está haciendo en materia de reconciliación en el país. Con estos encuentros se busca poner en contacto a regiones e iniciativas diversas, establecer redes y alianzas entre la empresa privada, los gobiernos locales y las organizaciones de la sociedad civil en los territorios, con la convicción de que es allí, en los territorios, donde se pueden sentar las bases para reconciliar a la sociedad colombiana.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.