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| 6/5/1989 12:00:00 AM

RECONTRAESPIONAJE

En confusos hechos desaparecen tres paramilitares que supuestamente colaboran con Instrucción Criminal.


Los grupos paramilitares tienen más recursos de lo que parece.
Ahora, según el ex director de Instrucción Criminal, Carlos Eduardo Lozano, se han dado a una nueva tarea: la contrainteligencia. A esta conclusión llegó el ex director de Instrucción Criminal luego de conocer la extraña "operación rescate" de que fueron objeto tres individuos que hasta ese momento se tenían como desertores de los paramilitares y que venían colaborando en calidad de informantes.

Los hechos, ocurridos el pasado viernes 28 de abril, fueron tan confusos como las versiones. Lozano afirmó que un grupo de 5 personas al mando de un supuesto teniente del ejército llegó al Hotel Roy, en donde se encontraban hospedados los "ex paramilitares", los maniató, amordazó y se los llevó, pero que él consideraba que se trataba de un autosecuestro. Por otra parte, en varias emisoras se recibieron llamadas que atribuían la operación al comando "Pablo Emilio Guarín Vera", y posteriormente otras en las que supuestamente los "rescatados" afirman que las declaraciones que habían dado, las habían dado bajo presión, y que las autodefensas eran víctimas de "patrañas de los organismos de seguridad".

La patraña, en todo caso, parecía ser la de los supuestos informantes quienes de acuerdo con averiguaciones hechas por SEMANA, el 10 de abril se presentaron ante las autoridades y afirmaron estar dispuestos a colaborar, ya que se habían fugado de los grupos paramilitares. Y aunque algunos medios de comunicación hablaron de que los individuos habían sido apresados y obligados a "cantar", lo que se lee en las declaraciones de los "ex paramilitares" es que se presentaron voluntariamente. "Nos volamos hace como diez días porque nos dimos cuenta que esa vaina no estaba saliendo bien. Nos dijeron que teníamos que pelear con el gobierno. Y nosotros dijimos: pues con la guerrilla se pelea pero con el gobierno que tiene tanta potencia no", dice en su declaración Víctor Arboleda Duque, quien afirma ser hermano de otro que se identifica con los apellidos invertidos, Ricaurte Duque Arboleda.

Los testimonios de los supuestos hermanos, supuestos desertores de los paramilitares y supuestos informantes de Instrucción Criminal, así como el del tercer hombre, al parecer llamado Jesús Alberto Molina Urrea están llenos de lugares comunes en los que se leen los nombres de Henry Pérez, Gonzalo Pérez, Nelson Lesmes, Luis Alberto Rubio y otros tantos acusados por la justicia de ser los organizadores de los grupos paramilitares del Magdalena Medio. Coinciden en nombrar los batallones Bárbula de Puerto Boyacá, Voltígeros de Urabá y el de Ingenieros de Puerto Berrio, como los principales auxiliadores de estos grupos. Pablo Emilio Guarín es identificado por los tres como el hombre que fue encargado del brazo político de las autodefensas y Acdegam (Asociación de Ganaderos del Magdalena Medio) es señalada como la mampara de los paramilitares.

Al igual que la mayoría de los desertores e informantes afirman haber recibido entrenamiento militar de instructores israelíes, haber cuidado laboratorios de cocaína en el Yarí, en el Magdalena Medio y en Putumayo, y haber participado en matanzas de comunistas y líderes sindicales. Ante la pregunta del funcionario que recibió las declaraciones sobre cuáles eran los nombres de narcotraficantes comprometidos en estas actividades, los tres respondieron "Gonzalo Rodríguez Gacha, Pablo Escobar Gaviria y los Ochoas".

Pero había más declaraciones según estos "informantes", un hombre alto, costeño, conocido como el Fercho porque se mandó pintar su afro como el de fercho Durango, desertor del grupo Ricardo Franco y quien comanda el grupo de "Los Guapos", fue quien encabezó la matanza de La Rochela y la de Mejor Esquina.

Sin embargo, ésta sonaba más a truco que a colaboración. No tanto porque dijeran mentiras, sino porque decían verdades que ya se conocían. Y si a esto se sumaba que caían en una que otra imprecisión, no era mucho lo que esperaban los sabuesos de Instrucción Criminal. Por eso cuando fueron rescatados, las dudas se acrecentaron: ¿qué estaban planeando los grupos de paramilitares al mandar a sus emisarios a simular entrega de información? Pero si verdaderamente fueron secuestrados por traidores, ¿qué les espera a los que decidan colaborar con las autoridades? Todo está confuso, pero hay un hecho cierto: los paramilitares no duermen.
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