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| 9/3/2017 8:00:00 AM

Una reducción en plata para ciencia y tecnología que afecta al país

Tres rectores de universidades de alto nivel explican a SEMANA por qué están contra la reducción del presupuesto y lanzan duras críticas al gobierno.

En los últimos días, pro-fesores, investigadores, rectores de universidades y científicos que trabajan en ciencia, tecnología, innovación e investigación se han manifestado contra la decisión del gobierno de reducir el presupuesto de Colciencias en un 40 por ciento, así como usar 1,3 billones de los 2,7 billones que tiene guardados este sector para financiar vías terciarias.

SEMANA habló con José Manuel Restrepo, rector de la Universidad del Rosario; Mauricio Alviar, de la Universidad de Antioquia; y Pablo Navas, de la Universidad de los Andes sobre los impactos que puede tener esta decisión, cómo afecta a la educación superior y sus propuestas para que esto no ocurra.

SEMANA: ¿Qué significa que el gobierno reduzca el presupuesto para investigación científica?

JOSÉ MANUEL RESTREPO: Representa una incoherencia respecto a la propia política del gobierno en el sentido de fortalecer la locomotora de la innovación. Sin ciencia no es posible innovar. También pone en riesgo objetivos claves del futuro del país como aumentar la competitividad y pertenecer a organizaciones como la Ocde, cuyos miembros son innovadores natos y generadores de nuevo conocimiento a través de la inversión en ciencia y tecnología. Sin investigación científica va a ser muy difícil que el país abandone estrategias de crecimiento como los commodities o bienes básicos. En una etapa de posconflicto, en la que hay muchos problemas por solucionar, es necesario que Colombia genere nuevas opciones o nuevas fuentes de crecimiento económico a mediano y largo plazo, y para eso se necesita ciencia.

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MAURICIO ALVIAR RAMÍREZ: Significa un retroceso en la implementación y ejecución de la política de ciencia y tecnología e innovación en el país.

PABLO NAVAS: Significa no apostarle a la economía de conocimiento, buscando alternativas de progreso y competitividad. La reducción actual simplemente agrava el ya bajísimo presupuesto dedicado a la ciencia, tecnología e innovación.

SEMANA: El gobierno dice que se redujo el presupuesto de Colciencias, pero que para investigación se cuenta con los dineros de las regalías e incentivos tributarios para las empresas privadas que inviertan en I+D. ¿Qué opinan de esta afirmación?

J.M.R.: Allí hay dos falacias. La primera, que para que el sector privado invierta fuertes cantidades de dinero en ciencia y tecnología debe encontrar un compromiso del gobierno y una política a largo plazo, que por lo general requiere grandes inversiones por parte del Estado, y eso no sucede acá. En nuestro caso las inversiones son siete veces menores que las de aquellos países que tienen alta presencia del sector privado en CTeI. Es indispensable llegar al escenario ideal en el que el 70 por ciento de inversión proviene del sector privado y 30 por ciento del público, pero para llegar a eso se necesita que el gobierno multiplique por siete los recursos que actualmente dedica a CTeI.

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Lo más grave es que todos somos conscientes de que hoy el sistema de regalías no funciona adecuadamente. Hay una politización en el reparto de los recursos que no prioriza las verdaderas necesidades en ciencia de las regiones, con el agravante de que como no funcionó esa distribución terminamos destinando esos recursos para construir vías terciarias o, como alguien decía, pavimentando la ciencia en el país.

M.A.R.: El gobierno tiene razón en cuanto a que existen otros tipos de recursos para el sistema, pero reducir el presupuesto de Colciencias afecta directamente los proyectos con los que se financia buena parte del desarrollo científico de las universidades, e incluso el otorgamiento de becas doctorales para las propias universidades, que no vienen directamente ni de los incentivos tributarios ni de las regalías.

P.N.: Todos conocemos los problemas de regalías, trabas burocráticas. Esta fue una buena intención que falló totalmente en su puesta en práctica. Esos dineros simplemente no llegaron a proyectos de CTeI. De hecho, acabó siendo una cortina de humo que, aun hoy, sigue escondiendo un gravísimo problema que tiene el país.

SEMANA: ¿Qué representa para las universidades la reducción del presupuesto de Colciencias?

J.M.R.: Más que afectar a las universidades, afecta al país. En primer lugar impacta negativamente la formación de doctores, un tema en el que estamos muy lejos de los estándares internacionales. En segundo lugar, repercute en los recursos que financian proyectos de investigación. Hoy la posibilidad de financiar ciencia es limitada. Así las cosas, va a ser muy difícil que el país pueda avanzar en la producción de nuevos conocimientos y en tener la capacidad de innovar.

M.A.R.: Representa una desaceleración a los proyectos de investigación que repercutirá en los programas de maestrías y doctorados, en la formación de grupos de investigación, en la producción de artículos para publicaciones en revistas indexadas, en todo lo que se necesita para sacar al país de la dependencia del petróleo y las materias primas.

P.N.: En este momento las universidades realizan la mayor parte de la investigación en el país, así que el primer golpe es a la investigación en estas instituciones. Las universidades tienen varias misiones, una muy importante es poder ampliar el cubrimiento de la educación e investigar, ambas cosas no se pueden atender con los fondos propios.

SEMANA: Lo cierto es que en este momento el gobierno no tiene plata. ¿Cómo hacer para que no se le quite la inversión a la investigación científica?

J.M.R.: Yo soy el más consciente de la realidad fiscal del país, pero cuando uno es austero tiene que serlo inteligentemente. Sorprende que muchos de los gastos de funcionamiento crecen mientras que los de inversión caen o que las entidades administrativas aumenten su presupuesto mientras que en Colciencias se disminuye. Que en un escenario de posconflicto haya más dinero para defensa y menos para sectores estratégicos para el éxito del posconflicto como el agro, la ciencia, el medioambiente y educación.

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M.A.R.: Si el interés de Colombia es ser el más educado de la región en 2025, además de ser un país productivo, competitivo y en paz, hay que priorizar la asignación de los recursos hacia las áreas de ciencia y tecnología que son precisamente elementos determinantes del desarrollo productivo y de la construcción de paz.

P.N.: Es cuestión de compromisos, algunos planes de corto plazo deberán sacrificarse para apostarles a los de largo plazo como la economía basada en conocimiento. Si no es así estamos condenados a un rezago evidente, aun comparados con los otros países de la región.

SEMANA: Este problema del presupuesto ha puesto sobre el tapete la cuestión de qué hacer con Colciencias. Entre el abanico de propuestas está la idea de acabarla y crear el ministerio de ciencia y tecnología ¿Qué opina al respecto?

J.M.R.: Es un contrasentido que antes Colciencias dependía de otra entidad. Hoy tiene el rango de departamento administrativo, similar al de un ministerio, sin embargo, da la sensación de que funcionaba mejor antes de tener un rango superior. Yo lo que siento es que el problema no es de estructura administrativa, realmente el tema es de voluntad política y de si creemos que la ciencia y la tecnología son prioritarias en el Estado, algo que no se soluciona cambiando el rango de Colciencias o creando un ministerio.

M.A.R.: Considero que más que pensar en un ministerio de CTeI o qué hacer con Colciencias, deberíamos plantearnos qué hacer con el sistema para que verdaderamente funcione como tal. Las figuras admirativas y las infraestructuras burocráticas son una discusión posterior, lo primero es lograr que el sistema de verdad funcione.

P.N.: Esto es mezclar peras con manzanas. La discusión del ministerio no tiene nada que ver con la financiación del ente que debe fomentar la CTeI. Lo que es cierto es que el papel que está jugando hoy es angustioso y deplorable.

SEMANA: ¿En su opinión qué planes a corto, mediano y largo plazo se deben implementar para aumentar la inversión en ciencia, tecnología e innovación?

J.M.R.: Si el gobierno decidiera desarrollar una política activa de control a la evasión fiscal, habría suficientes recursos para financiar la ciencia, la tecnología y la innovación. En Colombia la evasión cuesta 50 billones de pesos. Con esos recursos se pueden financiar muchos otros sectores que ahora no cuentan con dinero. Otra estrategia en la que se debe enfocar el gobierno es en acabar y reducir la informalidad. Un país informal tiene muy pocos recursos para destinar a políticas sociales o de innovación.

M.A.R.: Considero que el financiamiento de la CTeI también tiene que pasar por el sector productivo, privado y los entes territoriales, porque la ciencia se piensa y desarrolla desde los territorios y allí es donde se desarrolla la actividad económica, social y cultural. Ojalá se cuente con el apoyo de los entes territoriales.

P.N.: Esto no se trata de planes, sino de una decisión política de invertir en temas de largo plazo y estructurales para el país como la investigación científica. Nuevamente, el problema es la poca inversión en todo el sistema de CTeI. Debemos llegar a por lo menos el 1 por ciento del PIB. Y estamos lejísimos.

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