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| 11/16/2013 10:00:00 AM

Conteo regresivo a la reelección

Cerca del anuncio de Santos de si repetirá mandato, se mueven las fichas del ajedrez político.

“Prácticamente la tengo tomada pero no quiero anticiparme”. Así se refirió el presidente Juan Manuel Santos el jueves pasado en Villavicencio a su decisión de lanzarse a la reelección. Las declaraciones, dadas a una emisora local, marcan el conteo final hacia el lunes 25 de noviembre, la fecha límite para que el primer mandatario anuncie su intención de buscar un segundo mandato. 

“No soy amigo de la reelección como institución, pero en este momento tengo esa opción”, concluyó el jefe del Estado.

No hay noticia más esperada para la política en Colombia que ese anuncio del presidente Santos. No obstante, las señales en los últimos meses han sido tantas –desde la reactivación de la Fundación Buen Gobierno hasta las propias palabras del mandatario sobre el tema– que la verdadera sorpresa sería que Santos se retirara en agosto de 2014. 

Todas las fuerzas políticas hacen cálculos y estrategias sobre la base de un momento inédito en la historia contemporánea: un presidente en ejercicio que no tuvo que cambiar la Constitución para buscar un segundo periodo consecutivo. 

El ambiente en el electorado que recibirá en pocos días la casi segura oficialización de la campaña de Santos es de un ligero e incipiente optimismo. El año que termina estuvo marcado por una serie de paros y protestas ciudadanas que mandaron al piso no solo los índices de favorabilidad presidencial sino también la imagen pública de las principales instituciones y figuras públicas, con contadas excepciones. 

El acuerdo parcial firmado entre las Farc y el gobierno sobre el punto de participación política, sumado al manejo que ha impedido nuevas manifestaciones, ha mejorado el entorno nacional que rodea el esperado pronunciamiento. 

Lo anterior no implica que la apuesta de paz en la que Juan Manuel Santos ha centrado su segunda aspiración presidencial esté exenta de riesgos y sea segura ganadora. Al contrario, una campaña que gire en torno a los avances de una mesa de conversaciones en el exterior y en secreto, tiene precisamente en ese diseño del proceso de paz su mayor fortaleza y su gran fragilidad. 

De todas maneras, el anuncio llega con un viento favorable para Santos ya que, tan cerca de la temporada decembrina, le permitiría cerrar el año más difícil de su cuatrienio con una nota menos pesimista. 

Quienes tendrán el mes de diciembre para ajustarse son los miembros del equipo reeleccionista. El ejército santista para 2014 tiene hoy día tres grandes pilares: la Casa de Nariño, la campaña propiamente dicha y la Fundación Buen Gobierno. 

En la sede de gobierno y con el poder de la agenda presidencial están la secretaria general de Presidencia, María Lorena Gutiérrez, y el recién llegado de Londres, el exembajador y cuñado del mandatario, Mauricio Rodríguez. 

En la parte operativa, logística y financiera de la campaña lideran Roberto Prieto, exgerente de la campaña de Santos en 2010 y José Fernando Bautista. La tercera ‘pata’ es Buen Gobierno con el exministro Germán Vargas Lleras, el exconsejero Juan Mesa y los coordinadores regionales, cuyo perfil es más político y estratégico a pesar de la insistencia en declararse un “tanque de pensamiento”.

Después del anuncio presidencial la primera tarea de la reelección será el ensamble de estos tres equipos para definir mejor sus roles y cómo el jefe del Estado integrará actividades de campaña con agenda de Estado. Otro asunto pendiente es el papel de los partidos de la Unidad Nacional dentro del esfuerzo reeleccionista.

Esta discusión no es de poca monta pues los roces, por ejemplo, entre la casa Gaviria, que lidera el liberalismo, y el exministro Vargas Lleras ya son públicos. Más que pulsos ideológicos se trata de pugnas de poder que se reflejan en la agenda del presidente en campaña así como a qué senadores apoya, con quién se toma la foto y a aspirantes de cuáles partidos saluda y reconoce. 

¿Y la oposición?
Los favorables vientos de fin de año no solo benefician a Santos sino también a sus opositores. Recientes encuestas muestran que Óscar Iván Zuluaga, el candidato único del Centro Democrático, recibió el tradicional impulso posconvención y ahora se ubica en el segundo lugar de las preferencias después del presidente Santos. 

Que Zuluaga, con el déficit de conocimiento popular que sufre, pase en estos momentos a una segunda vuelta contra el primer mandatario es una buena noticia para los uribistas. Una de las desventajas de la decisión del movimiento opositor de apostarle al exministro de Hacienda era que la opinión pública se demorara en identificarlo como la carta de Uribe. Ese temor se ha venido disipando.

Si bien el descontento con el gobierno se mantiene en niveles altos a seis meses de las elecciones, el desafío del expresidente Álvaro Uribe está en canalizarlo hacia su lista al Congreso. En el caso de Zuluaga, su reto está en trasladar el respaldo popular del exmandatario, que no se afectó por el tsunami de 2013, a un apoyo electoral suficiente como para mantenerse competitivo ante Santos. Mientras una tercera alternativa no se consolide de manera visible, el aspirante por el Centro Democrático podrá intentar  recapturar el electorado que no se matricula en el santismo ni en el uribismo.

Mientras del lado derecho del espectro político la opción de Zuluaga arrancó mejor de lo esperado, en el lado izquierdo la unión no se ve cercana. El viento favorable para el Polo Democrático Alternativo, Progresistas y el Partido Verde se traduce en esa importante porción de colombianos que rechazan la disyuntiva Santos versus Uribe. Encuesta tras encuesta, este bloque de opinión sigue enviando un mensaje claro y fuerte: que una tercería no solo tendría espacio sino que sería competitiva.

Nombres como la exalcaldesa de Bogotá Clara López, el exgobernador Antonio Navarro Wolff y hasta el exalcalde Enrique Peñalosa registran en sondeos recientes los porcentajes de voto suficientes para convertirse en animadores con peso de la carrera presidencial de 2014. 

De hecho, una unión entre el Polo y Navarro o una consulta entre Navarro y Peñalosa podría resultar en un aspirante único con el atractivo suficiente para arrebatarle al uribismo el cupo que hoy tiene en la segunda vuelta de junio próximo. Tanto un cabeza a cabeza con el Centro Democrático como una campaña con tres alternativas no son escenarios fáciles para la intención reeleccionista de Santos.

A pocos días del anuncio presidencial que señala el pitazo inicial de la campaña de 2014, el primer mandatario llega con la ventaja propia de estar ocupando la Casa de Nariño. Una ventaja a la que suma una apuesta de paz cuyo reciente avance en el punto de participación política le sirvió de impulso y le generó tranquilidad. 

Sin embargo, ese colchón no es tan abultado como el presidente quisiera. La distancia que lo separa de Óscar Iván Zuluaga no es tan cómoda para un mandatario en ejercicio y refleja debilidades de mensaje y de estrategia que la campaña santista necesita ajustar.

Este 25 de noviembre se abre un nuevo capítulo de la campaña por la Presidencia con el salto oficial al agua del ‘pato’ más grande: Juan Manuel Santos. Del discurso presidencial, de las reacciones de la oposición uribista y de las decisiones de la izquierda dependerá si este año termina con un panorama electoral que aprieta a Santos pero no lo ahoga.
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