Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2016/09/17 00:00

Para dónde va la televisión

El medio masivo más popular del país pide cambios en las normas para hacer frente a la competencia de nuevas plataformas tecnológicas.

David Barrett, anterior CEO de Hearst TV; Ángela Mora, directora de la Autoridad Nacional de Televisión; María Elvira Arango, directora del programa ‘Los Informantes’; Omar Rincón, director del Centro de Estudios en Periodismo de la Universidad de los Andes; y Dago García, vicepresidente de Producción de Caracol Televisión fueron los panelistas que discutieron la respectiva función que le corresponde hacer ala televisión pública y privada. Foto: Daniel Reina Romero

La Televisión abierta, la de los canales que se sintonizan gratis en cualquier televisor, tiene un presente estupendo, pero también un futuro complicado. Los canales privados se quedan en la actualidad con el 39,7 por ciento de la torta publicitaria y sus audiencias siguen siendo enormes, especialmente en las franjas de noticias, realities y telenovelas. No obstante, el crecimiento del servicio por suscripción (conocido popularmente como televisión por cable) y especialmente la emergencia de nuevas formas de transmisión audiovisual por internet, que llegan cada vez a más usuarios a través del teléfono móvil, la tableta o el computador, hace pensar que el reinado de la televisión abierta podría tener los días contados. A menos que sea capaz de reinventarse.

El foro ‘El futuro de la TV abierta: retos y oportunidades’, organizado por Caracol Televisión y Foros Semana, puso sobre la mesa las preguntas más acuciantes que rondan en la cabeza de los empresarios y productores de televisión: ¿qué hacer frente a la emergencia de nuevos modelos de negocio, tipo Netflix, o frente al crecimiento de los suscriptores de televisión por cable? ¿Cuál es la televisión que el país necesita en el nuevo escenario del posconflicto?

Cifras entregadas por el ministro de TIC, David Luna, indican que la llamada multipantalla (celulares, tabletas y computadores), ha empezado a quitar terreno al tradicional televisor en las preferencias de los colombianos. Un televidente pasa en promedio 82 minutos frente al televisor, pero ya hay usuarios de entre 16 y 45 años que pasan 71 minutos viendo videos en su teléfono. Netflix encabeza la lista de 59 nuevas fuentes de contenidos de pago en estas pantallas.

Adicionalmente, está en auge la tendencia del público a producir sus propios contenidos mediante smartphones, y las plataformas de internet abren las puertas a esta participación ciudadana, algo que no puede ofrecer la televisión abierta transmitida a través de ondas electromagnéticas. El reto para los canales es reinventarse, absorber los cambios tecnológicos, explorar nuevos modelos de negocio y pensar en los diferentes tipos de públicos y de plataformas para transmitir su programación.

Los canales Caracol y RCN pidieron desregulación o simetría y equilibrio normativo para todos los operadores. Su reclamo principal se basa en el hecho de que ellos deben pagar al Estado por el uso del espectro para transmitir sus señales, y además aportar para el sostenimiento de la televisión pública, en tanto que las nuevas plataformas basadas en internet están exentas de tales tributos. Dago García, vicepresidente de Contenidos de Caracol Televisión, dijo que los canales privados no se oponen a una competencia, ya que eso permite retos y oportunidades, “pero siempre y cuando sea en igualdad de condiciones”. Ernesto Orozco, comisionado de la Junta Nacional de Televisión, señaló que se necesita hacer una disrupción en la tecnología y en el modelo de negocio que utiliza la televisión abierta.

Por otra parte, se discutió acerca del papel de esta en el posconflicto, dado que la pantalla chica ha sido uno de los principales formadores de opinión de los colombianos. Es claro que el país ya no se puede contar mediante noticias de guerra.

Los expertos coincidieron en que ha construido identidad y ha integrado al país alrededor de transmisiones significativas en la cultura de los colombianos, “las telenovelas y otros contenidos generaron integración de la nación”, como explicó Omar Rincón; algo que las nuevas formas de consumo individual están poniendo en riesgo.

Una conclusión destacada es la urgencia de introducir cambios en la normatividad, para que se ajuste a los nuevos modelos de negocio en el mundo audiovisual, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, pero que a su vez garanticen la libertad de competencia para los canales de televisión abierta. Y otra es la necesidad de repensar la calidad de la programación, para mantener a este medio en el centro de las preferencias del público.

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