Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1989/07/03 00:00

REGRESO CON GLORIA

En alza en la opinión y entre los caciques, Ernesto Samper lleva ahora la camiseta amarilla de la candidatura liberal.

REGRESO CON GLORIA

Pocas veces una ausencia había resultado tan rentable. Más allá de la solidaridad que había despertado el sangriento atentado del que había sido objeto, Ernesto Samper salió del país hace un mes, con muchas más dudas que certezas sobre sus posibilidades reales de ser el candidato oficial del Partido Liberal. Por una parte, Hernando Durán Dussán portaba la camiseta de lider en la competencia por la nominación, como representante de la tradicional maquinaria y de la línea dura. Por otra, la fórmula de consulta popular que se había convertido en uno de sus caballitos de batalla, se estaba empantanando.
Sin embargo, la semana pasada, a su regreso al país las cosas parecían haber dado un giro. Durán parecia no haber logrado concretar adhesiones que al principio se habian dado por obvias, mientras la consulta popular, independientemente de sus defectos, parecía estar salvándose a falta de una propuesta mejor.
Pero aparte de lo anterior, que puede sonar especulativo, las cifras parecen estar del lado de Samper. El joven senador no sólo está subiendo en las encuestas, sino que parece estarse consolidando en un terreno que es definitivo, el de los votos. Un grupo de parlamentarios costeños se dedicó durante algunos dias a meterle computador al proceso de adhesiones parlamentarias a los distintos precandidatos y, con base en las cifras de las elecciones parlamentarias del 86 y la mitaca del 88 (ver recuadro), llegó a la conclusión de que, hoy por hoy, Samper está a la cabeza con una ligera ventaja sobre Luis Carlos Galán y un margen mucho más amplio sobre Durán y Alberto Santofimio.

Aunque, según estos cálculos, habria más de un millón 300 mil votos no comprometidos, el hecho es que la precandidatura de Samper es la que parece estar pegando más. Y está pegando básicamente por dos razones: la primera, porque entre todos los precandidatos es, sin duda, el que con mayor habilidad había logrado --incluso desde antes que empezara la campaña--hacerse a un grupo parlamentario propio que hoy cuenta, según sus propios cálculos, con 12 congresistas principales, y la segunda, por su doble condición de figura renovadora y manzanillo. La renovación gusta a la opinión y el manzanillismo a la maquinaria. Como le dijo un analista político a SEMANA, "Samper es un precandidato gozne: tiene un pie en la opinión y el otro en la maquinaria". Y a la hora de las definiciones, no tener mayores resistencias entre los caciques puede resultar definitivo. La verdad es que, a medida que pasan los días, el senador barranquillero José Name y, en menor medida, el antioqueño Bernardo Guerra y el valluno Gustavo Balcázar, parecen, según consulta entre quienes los rodean, sentirse cada vez más inclinados por el "Bojote".

Pero nada de esto puede ser suficiente mientras el famoso grupo de la Contraloría no se defina. Teniendo en cuenta que la caracteristica que más aglutina a sus miembros es el antigalanismo, este grupo parlamentario parece estar condenado, si no surgen tercerías u otras fórmulas, a escoger entre Samper y Durán.
Y la actual ventaja del primero sobre el segundo, según los cálculos de votación, puede determinar que muchos "contraloristas" se deslicen hacia las toldas de Samper. Para lograr esto, no poco papel jugarán sus dotes de negociador y sus habilidades de manzanillo. De hecho, la declaración que hiciera a su regreso en el sentido de que estaba dispuesto a promover un diálogo para lograr un consenso alrededor de una fórmula de consulta popular, fue interpretada por muchos como un guiño al grupo del Contralor, del que seguramente espera jugosos frutos.

Pero los samperistas no pueden aún cantar victoria. Si bien es cierto que a favor de Samper hay muchos factores, también lo es que tienen otros en contra. Por un lado, hay quienes consideran que aún está biche y no pocos barones electorales de más larga trayectoria dejan de experimentar celos por una carrera política que se ha fraguado en sólo siete años. Por otro, su perfil populista, que lleva a muchos a compararlo con la figura del Presidente del Perú, Alan García, y los nefastos resultados de su gestión.

La carrera apenas está en sus primeras etapas y falta todavía el dificil premio de montaña de la convención de julio. Pero algo es cierto: Ernesto Samper luce ahora la camiseta amarilla.-

"CUALQUIER CONEJO ES FACTOR DE DIVISION"
SEMANA: Ultimamente se ha dado un cambio de percepción de su candidatura. Si antes se pensaba que era una táctica a largo plazo, ahora se cree que es viable a corto plazo. ¿ Cómo lo explica?
ERNESTO SAMPER: No creo que mi candidatura se haya vuelto ahora más viable que hace tres meses. Lo que pasa es que ahora tiene un punto de comparación más claro frente a otras expresiones dentro del partido y esto hace que se destaque el carácter mayoritario del respaldo interno. Por supuesto que las circunstancias desafortunadas de mi atentado generaron una solidaridad no sólo de mi partido, sino en general de mucha gente, que se ha reflejado en las encuestas, cosa que reconozco y agradezco.

S.: Muchos interpretan su propuesta de abrir un diálogo sobre los mecanismos de la consulta popular con los sectores más criticos de esa iniciativa como un guiño al grupo de la Contraloría, cuyo respaldo podría ser definitivo.

E.S.: Creo que quienes han expresado sus reservas sobre la consulta no son todos militantes del llamado grupo de la Contraloría, ahora "liberalismo 2000". Varios parlamentarios de sectores independientes han expresado sus reservas. Lo que sucede es que parto de la base de que nadie ha expresado oposición al principio mismo de la consulta. Las críticas son a problemas más de forma que de fondo, y esos problemas se pueden aclarar o corregir en la convención. Vale la pena hacer el intento. He sostenido que, de la misma manera que en la convención de Cartagena se aprobó por consenso la consulta popular, la mejor forma de preservar la unidad del partido es conseguir que la decisión que tome la convención sobre la consulta, a favor o en contra, recoja la más amplia mayoría posible dentro del partido.

S.: ¿ Y del respaldo de la Contraloríá qué?
E.S.: Pues es obvio que a todos los aspirantes a la candidatura nos interesa el respaldo de un grupo que ha demostrado tener un importante ascendiente en los sectores parlamentarios del partido.

S.: Asumiendo que la consulta va a ser respaldada en la convención, ¿qué garantiza que no vaya a ser un desastre, teniendo en cuenta que es casi seguro que ninguno obtenga la mayoría absoluta?
E.S.: Los precandidatos. No hay reglas de juego ideales. Las mejores reglas de juego son las que aceptan los que están dispuestos a someterse a ellas. Aprobada la consulta, tendremos que ponernos de acuerdo los precandidatos sobre el trámite mismo y el manejo de los resultados.

S.: Pero, ¿cuál es el mecanismo para garantizar que todo no degenere en tercerías?
E.S.: La resolución de la Dirección Liberal es muy clara. La convención tendrá que decidir, en una primera vuelta, entre los precandidatos que se sometieron a la consulta. Si no se puede protocolizar un acuerdo en esta primera instancia, la convención debe recuperar su derecho soberano a escoger cualquier nombre entre ellos. Y la razón es clara: mal podría obligarse a la convención a un proceso de votaciones indefinidas, sin tener una salida que preservara la unidad. Volvemos a lo mismo: las posibilidades de que un precandidato sea candidato dependende los propios candidatos.

S.: ¿Usted estaría dispuesto a darle su respaldo en la convención a quien tenga la mayoría relativa en la consulta?
E.S.: No sólo eso, sino que creo que después de vencer el plazo de inscripción de los precandidatos debemos ponernos de acuerdo para garantizar entre todos este apoyo. Cualquier conejo contra una mayoría relativa importante será factor de inevitab!e división.

S.: ¿Cómo ve a sus contendores?
E.S.: Creo que Galán ha conseguido un respaldo parlamentario importante y lo de Gaviria le puede ayudar a quitar prevenciones dentro de sectores visceralmente oficialistas. De Durán creo que se está demostrando que, teniendo todas las condiciones personales para ser un buen presidente, llegaria más fácil a la candidatura por una convención que por una consulta. Con respecto a Santofimio, no se puede desestimar su capacidad de convocatoria, aunque no estoy seguro de que pueda endosar todos los respaldos que consiga.

S.: ¿ Y de los goditos qué?
E.S.: Van a terminar en una consulta de hecho, porque lo que tienen que dirimir no es, como en el caso liberal, un problema de alternativas, sino un viejo pleito de legitimidad.

S.: ¿Cree que algunos de ellos puedan terminar respaldando a algún precandidato liberal?
E.S.: Pienso que las coaliciones entre partidos y grupos no solamente son posibles, sino obvias dentro del esquema gobierno-oposición. Lo que sucede es que son coaliciones con el gobierno o contra el gobierno, y me seduce más la propuesta de Alvaro Gómez de celebrar coaliciones que, repito, tendrían que empezar por definir si están con o contra el gobierno, que la tesis de los movimientos nacionales para celebrar concubinatos políticos en los que cada fuerza política renuncia a su identidad y nadie es responsable de nada.

S.: Pero independientemente de quien sea el candidato, se supone que debe defender unos principios, un programa establecido por el partido...
E.S.: Por supuesto. Durante el Frente Nacional era rentable políticamente prender una vela a Dios y otra al diablo. En el esquema gobierno-oposición estas posiciones quedan derogadas. Por eso, un grupo de parlamentarios muy importante vamos a proponerle a la convención que decida sobre las lineas generales del programa al cual deberán someterse todos los precandidatos del partido.
Temas como el mantenimiento del esquema gobierno-oposición, la continuidad de la política de paz, la apertura internacional, la privatización... no pueden ser materia de debate electoral entre liberales.

S.: Pero en medio de todo, la gran preocupación que subsiste es si no se van a perder muchas alcaldías, porque cada precandidato va a querer tener su hombre clave en cada municipio.
E.S.: Ningún precandidato que quiera llegar a ser candidato viable, puede arriesgarse a ser factor de división en una alcaldía importante, porque se lo cobran después. Me parece que van a ser los candidatos a alcaldes los que van a arrastrar a los precandidatos y no al revés. Nuestra vieja obsesión centralista todavia nos impide ver que el pais se municipalizó politicamente y que hasta en el más humilde municipio colombiano se está expresando un voto de opinión, a través de la figura de los llamados alcaldes civicos. No es, pues, tan sencillo decir que se trata de un problema de maquinaria contra opinión, porque la maquinaria, a raiz de la elección popular de alcaldes, ya entendió la importancia de dirigirse al denominado voto de opinión.

S.: Hay muchos factores de debate en torno a la viabilidad de su candidatura, pero hay uno solo de consenso: su perfil populista, que sería negativo dado el fracaso del populismo, evidente en casos como el de Alan Carcía en el Perú.
E.S.: Lo que está haciendo crisis en América Latina no es el populismo, sino los presidentes que no saben de economia. La política pasó del corazón a los bolsillos y Colombia no es la excepción, como lo prueban recientes encuestas donde se demuestra que más del 70% de los colombianos considera que el problema más grave es el desempleo, la carestia o la pobreza.
Lo que yo he hecho es proponer salidas para este tipo de problemas, para los pensionados, la clase media, en fin... Que estas salidas se alejan de la ortodoxia monetarista que ha primado en el país, es algo que estoy dispuesto a debatir.

S.: Aparte de la carestía y el desempleo, es indiscutible que una solución nacional tiene que pasar por los problemas de los paramilitares y el narcotráfico, de la violencia en general...
E.S.: Claro, pero el ofrecimiento de seguridad porque si, sin ninguna otra consideración, puede desembocar en lo que el ex presidente francés Valéry Giscard D'Estaing llamaba la propuesta reaccionaria del segurismo.
Las cosas ya no son tan sencillas como para reducirlas a represión o mano blanda. En primer lugar, porque han aparecido nuevas formas de lucha, entre las cuales sobresalen el terrorismo y el narcotráfico; y en segundo lugar, porque hay una nueva víctima de la violencia que es la población civil. Frente a este complejo panorama no caben las respuestas simplistas. Se requiere un nuevo modelo de convivencia que enfrente las diversas formas de lucha.

S.: ¿Este modelo podría incluir la legalización de la droga?
E.S.: La legalización sigue siendo una alternativa para manejar el problema de la droga. Cuando propuse; la legalización de la marihuana hace diez años, el problema estaba concentrado en una pequeña parte de la población campesina de la Sierra Nevada y unos cuantos mafiosos folclóricos. Hoy, las cosas son mucho más complejas, el problema tiene dimensiones internacionales, el consumo ha seguido aumentando a pesar de los esfuerzos para detenerlo, y los paises consumidores avanzan en el camino hacia ser productores. Ojalá no suceda lo que yo pronosticaba entonces, en el sentido de que al terminar el siglo estariamos importando cigarrillos de marihuana made in USA y nos habriamos quedado nosotros con los muertos y los otros con las utilidades.-

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