Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1986/10/06 00:00

REGRESO DEL "HIJO PRODIGO"

La resurrección de Luis Carlos Galán demuestra que en política no hay pasado ni futuro: sólo presente

REGRESO DEL "HIJO PRODIGO"

El adagio de que en política "no hay cadáveres", está resultando especialmente cierto en el caso de Luis Carlos Galán. Apenas cumplido un mes del actual gobierno cuya inauguración parecía coincidió con el entierro político del jefe de Nuevo Liberalismo, las cosas han resultado al revés. En el mismo lapso en el que ha tenido lugar un vertiginoso descenso de la popularidad del presidente Barco, se ha producido una imperceptible pero innegable resurrección política de Luis Carlos Galán.

Casi parecen dos hombres distintos: el que hace apenas seis meses anunció, ojeroso, cabizbajo y humillado, el retiro de su candidatura, ante la evidencia de su catástrofe electoral, y el que hoy se entrevista con el presidente Barco, le da instrucciones al gobierno sobre cómo manejar la oposición conservadora, invita al conservatismo, a nombre del Partida Liberal, a recapacitar sobre su decisión de no aceptar nombramientos en alcaldías, y se convierte en el mas ovacionado de los asistentes al sepelio del líder de la UP asesinado en Barrancabermeja.

¡AY QUE SUERTE, QUE SUERTE...!
La razón de que en tan corto tiempo se haya producido una voltereta del destino se debe a que, mientras en los días siguientes a su derrota, a Luis Carlos Galán todo parecía salirle mal, durante estos últimos días todo parece estarle saliendo bien.

No se vislumbraba este veloz proceso de resurrección política cuando, mediante una aplastante votación, Virgilio Barco demostró en las elecciones de mayo que había tenido razón al afirmar que era capaz de ganarle al conservatismo con Galán o sin Galán. Y eso dejó al jefe del Nuevo Liberalismo sin libreto político, y sin nada que aportar en la recta final de las elecciones presidenciales.

Por otro lado, al haberse negado a apoyar a Barco después de su derrota en mitaca, no sólo se había distanciado aún más del liberalismo oficialista, sino que incluso había dividido las opiniones en el seno de su propio movimiento. Se produjeron escandalosas deserciones, como la de Emilio Urrea; y algunos de los galanistas más caracterizados, como Julio Bahamón en el Huila y Ernesto Manzanera en Girardot, hicieron pública su adhesión al candidato oficialista.
El movimiento parecía tener, entonces, los días contados.

Pero todo cambió súbitamente.

La primera cosa buena que le paso a Galán fue que Barco, recién elegido Presidente, desempolvó una vieja carta que aquel le había dirigido mucho tiempo antes, utilizando su respuesta como pretexto para invitarlo a sostener un diálogo con el gobierno.

A pocas horas de la posesión de Barco, Galán recibió una visita del ministro de Gobierno en su propia residencia, que tenía por objeto abrirle la puerta de la administración "al hijo pródigo". Aunque se hizo el difícil, y se negó a aceptar ministerios para su movimiento, dos de los principales galanistas, Ernesto Rojas y Gabriel Rosas, comenzaron a sonar con insistencia. Jamás se sabrá si habrían aceptado aun en contra de la opinión de su jefe político. Pero lo cierto es que Galán finalmente se las arregló para que no hubiera ofrecimientos de ministerios al Nuevo Liberalismo aunque advirtió que su movimiento estaba dispuesto a colaborar en gobernaciones y alcaldias.

Algunos días más tarde logró lo que muchos de los ministros del Nuevo Liberalismo no han logrado todavia: que el presidente Barco lo recibiera en el Palacio de Nariño.

COMO SEÑOR Y DUEÑO
Después, como lo anotara algún observador político, "Galán ha venido comportándose más como si fuera el jefe del Partido Liberal que como el disidente derrotado que en realidad era": da declaraciones en las que le advierte al pais que "debe tener conciencia para cuidarse de repetir las hegemonías partidistas de épocas pasadas". Deja constancias en el Congreso sobre los aciertos equivocos de la politica económica del gobierno Betancur. Entrega al ministro de Gobierno "una serie de recomendaciones sobre lo que deben ser las reglas de juego para el adecuado en tendimiento entre el Ejecutivo y los partidos políticos". Aconseja al gobierno para que imparta "instrucciones más perentorias a los gobiernos seccionales para que se respete el derecho de todos los colombianos a estar en la administración pública".
Y finalmente invita al Partido Conservador a reconsiderar su decisión de no aceptar alcaldias en los municipios de mayoría conservadora.

Paralelamente con estas declaraciones, su grupo obtiene importantes victorias a nivel político. Primero, se alia con el samperismo, el conservatismo y la UP en el Concejo de Bogotá, con el objeto de quitarle la presidencia y los cargos distritales dependientes del cabildo al oficialismo.

Luego, en compañia de Ernesto Samper, logra convertirse en el principal soporte político del alcalde de Bogotá Julio César Sánchez, hasta el punto de que en reciente número de la revista Consigna, se afirmó que la administración del Distrito "se ha convertido en virtual rehén de los movimientos y partidos que combatieron al doctor Barco y que se han declarado o neutrales o en la oposición". Lo que, dicho en otras palabras, significa que el Nuevo Liberalismo ha logrado hacerse burocráticamente sólido en la administración distrital.

¿ENTRARA, TA, TA?
Pero sin duda alguna el paso más estratégico fue lo que se denominó como el "golpe de Estado" del galanismo en la Comisión Primera de la Cámara. Allí, la indisciplina del oficialismo representó la pérdida de sus mayorias, y a la vez permitió que Galán, en coalición con el conservatismo y la UP, colocara a su principal "mariscal", el representante Alberto Villamizar, en la presidencia de dicha Comisión. El hecho de que por alli tendrán que pasar todas las reformas políticas que presente el actual gobierno le ha devuelto a Galán algo que había perdido desde la derrota electoral: su capacidad negociadora.

A partir de entonces, Galán se ha dedicado a redactar largos comunicados, detallando en qué está y no está de acuerdo con el gobierno, con lo que, según los observadores políticos, ha intentado justificar su aproximación como ideológica y no burocrática.

Según los mismos observadores, entonces, la cuestión no es ya si Galán entrará o no al gobierno, sino cuándo lo hará y cómo.

Hay quienes opinan que podría estarle jugando al "desgaste" del gobierno, con el objeto de entrar al gabinete como una alternativa salvadora cuando éste sea reestructurado en un futuro próximo. Se ha llegado incluso a decir que Luis Carlos Galán podria llegar a convertirse, antes de lo que muchos se imaginan, en el próximo canciller.

De cualquier forma, existe suficiente evidencia para afirmar que Luis Carlos Galán se ha "reposicionado" políticamente. Sin embargo, hay todavía un trecho que recorrer entre la absolución de Barco como presiden te, y la de los caciques electorales del liberalismo, que durante 6 años han sido insultados sin tregua por Galán.
Hasta que no llegue el perdón y olvido de estos últimos, Galán podrá ser ministro, pero no candidato oficial del partido. --

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