Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1998/05/04 00:00

REHENES PARA RATO

Cuatro extranjeros que siguen en manos de las Farc no son de la CIA o la DEA. Ahora su futuro es más incierto.

REHENES PARA RATO

Viendo Pájaros, "No científicos", "No violencia". Estas tres frases, pronunciadas en forma atropellada y en un mal español por el norteamericano Thomas Fiore, confirmaron el jueves pasado lo que las Farc debieron reconocer públicamente el viernes: que ninguno de los cuatro ciudadanos estadounidenses y un italiano retenidos desde hace dos semanas por esa organización subversiva eran agentes secretos de la DEA, la CIA o asesores del gobierno estadounidense.Un vocero del frente 53 de las Farc leyó un comunicado que contenía dos mensajes: uno bueno y uno malo. La primera parte produjo una sensación de alivio pues los alzados en armas reconocían que después de realizar algunas investigaciones verificaron que, en efecto, Louise Agostino, Mark Richard Todd , Peter James Chen y Fiore, quien recuperó la libertad en confusas circunstancias, participaban en una excursión para observar aves migratorias, un fenómeno natural de gran interés para los ornitólogos. Lo mismo ocurrió con el italiano Vito Candela, quien regresaba de Puerto López luego de asistir a un festival de pesca. Así quedó sin piso la amenaza formulada por Henry Castellanos Garzón, alias 'Romaña', comandante del frente 53 de las Farc, quien pocos días después del masivo plagio de turistas ejecutado en la carretera Bogotá -Villavicencio dijo que los extranjeros serían "asesinados" si se establecía que trabajaban con el gobierno estadounidense. "Los gringos son muy entrometidos y usan personas para desarrollar actividades de inteligencia sobre nuestra organización. Los meten como cazadores de pájaros, de locos, de periodistas, de pescadores, pero en realidad son de la CIA o el FBI. Si esto se comprueba les vamos a aplicar la justicia revolucionaria, o sea, asesinarlos", dijo 'Romaña' al justificar la retención de los extranjeros. Aun cuando la primera parte del comunicado de las Farc sirvió para aliviar la situación de sus rehenes, la segunda tendió un nuevo manto de preocupación sobre su suerte porque una definición sobre las condiciones de su liberación fue dejada en manos del secretariado de las Farc. Este giro significa que los secuestrados tienen desde ahora un mayor estatus y por lo mismo su libertad dependerá de otras circunstancias. Esa inusitada importancia otorgada por las Farc a unos ciudadanos que no tienen nada que ver con el conflicto y que, por el contrario, desarrollaban labores académicas, puede estar relacionada con recientes manifestaciones de esa organización insurgente contra la presencia de Estados Unidos en Colombia. La decisión de dejar a los extranjeros bajo la responsabilidad del estado mayor de la organización quiere decir que 'Romaña' deberá entregárselos a uno de los frentes que conforman el bloque sur, que tiene comunicación directa con Manuel Marulanda, 'Tirofijo' y Arnulfo Suárez, 'El Mono Jojoy'. Esta misma situación puede estar ocurriendo con otras cuatro personas, de origen colombiano, que permanecen en poder de la guerrilla. Uno de ellos es José Iván Matallana _hijo del general en retiro José Joaquín Matallana_, quien fue retenido cuando regresaba a Bogotá.Que tres semanas después de los hechos estas ocho personas _cuatro colombianos, tres estadounidenses y un italiano_ permanezcan en manos de las Farc significa que tienen una utilidad estratégica para la organización. De un lado, los extranjeros se pueden convertir en una bandera política y los nacionales podrían significar una inyección económica en caso de que los subversivos decidan pedir dinero a cambio de su liberación.Con todo, por su importancia en las relaciones internacionales, los ojos de muchos países estarán volcados sobre la suerte de los norteamericanos y el italiano. Y los guerrilleros saben que, mientras estén en su poder, a Augustine, Mark, Chen y Candela no les puede pasar nada. Si el frente 53 de las Farc perdió el control sobre los rehenes es factible pensar que éstos sean enviados al sur del país. Y si eso es verdad, muchos empiezan a formularse preguntas de cuya respuesta dependerá en buena parte el futuro de las conversaciones con la guerrilla: ¿los extranjeros serán llevados al mismo lugar donde las Farc tienen secuestrados a 61 militares? Y lo que es peor: ¿serán utilizados para engrosar el número de rehenes que será negociado con el próximo gobierno? En tal caso habrá rehenes para rato. Y estando de por medio cinco extranjeros la situación tiene pronóstico reservado.

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