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| 9/16/2015 3:00:00 PM

Renunció Carlos Vicente de Roux a su candidatura en Bogotá

Por medio de una carta dirigida al comité de avales de la Alianza Verde el candidato entregó sus razones.

"Les escribo para notificarles que renuncio a la candidatura a la Alcaldía de Bogotá que inscribí con el aval de la Alianza". Esta es la primera frase que utilizó el candidato Carlos Vicente de Roux en la carta en la que declinó a su aspiración como candidato a la Alcaldía de Bogotá.

La misiva dirigida al comité de avales y al secretario general de la Alianza Verde, Jaime Navarro Wolff, dejó en claro que la candidatura estuvo marcada por el escepticismo en su partido. “El propio hecho de que a mes y medio de las elecciones se le estén dedicando dos semanas a consultas y discusiones sobre si debemos seguir adelante, y se le esté mandando el consiguiente mensaje de vacilación a la ciudadanía, demuestra que no hay la unidad de propósito indispensable para que nos mantengamos en la competencia”, se lee.

Primero tuvo que enfrentarse a los 'caciques' de la colectividad, quienes hicieron oídos sordos a los reclamos del candidato cuando exigió recursos para hacer campaña. Es más, varios de los dirigentes lo invitaron a desayunar para pedirle que pensara si no era mejor aliarse a otra campaña.

Semanas más tarde un grupo de concejales del partido pidió pista para apoyar a otros candidatos. En definitiva, Carlos Vicente estaba haciendo campaña solo. A pesar de su perfil y de ser un hombre que conoce la ciudad, las encuestas no lo favorecieron.

Esta es la carta

"Señores
Comité de avales
Partido Alianza Verde
Att.: Doctor Jaime Navarro W.
        Secretario General

Ciudad.
 

Estimados amigos:


Les escribo para notificarles que renuncio a la candidatura a la Alcaldía de Bogotá que inscribí con el aval de la Alianza.

Como recordarán ustedes, en las discusiones sobre si se inscribía o no mi nombre como candidato dejé en claro que si el partido me pedía más adelante que me retirara, yo presentaría la renuncia sin demora. Aunque no se ha producido una decisión formal en ese sentido, hay una situación que en términos prácticos equivale a lo mismo: mi candidatura no ha tenido en el interior de la Alianza el respaldo que requiere un empeño de esta clase. El propio hecho de que a mes y medio de las elecciones se le estén dedicando dos semanas a consultas y discusiones sobre si debemos seguir adelante, y se le esté mandando el consiguiente mensaje de vacilación a la ciudadanía, demuestra que no hay la unidad de propósito indispensable para que nos mantengamos en la competencia.

Como todo el mundo sabe, la ciudad está avanzando hacia una polarización muy fuerte. Un sector mayoritario de la población está decidido a elegir un alcalde que marque una diferencia muy grande con los gobiernos de izquierda y en especial con el actual. Otro sector se agrupa a la defensiva alrededor de la candidata del Polo, para impedir que lo que llama la derecha se haga al control de Bogotá. En estas circunstancias, una propuesta no polarizadora como la que yo asumí en nombre de la Alianza Verde era refrescante y merecía ser sostenida hasta el día de las elecciones, porque no estaba atrapada por los clichés de la ideología y se basaba en las conveniencias de la ciudad.

Esa propuesta representaba, entre otras cosas, un llamado a evitar peligros anejos al triunfo de uno u otro de los extremos enfrentados. Entre esos peligros se cuentan los siguientes:

Que se que reduzcan o debiliten los programas sociales, que han construido a pesar de todos sus problemas unos grados importantes de inclusión y cohesión social. O que esos programas, en caso de ser mantenidos, sean manejados con autoritarismo y verticalismo, sin tener en cuenta las demandas y la participación de las comunidades y las fuerzas sociales pertinentes.

Que se imponga un modelo de desarrollo urbano agresivo con la naturaleza y que los programas de construcción de infraestructura, mejoramiento de la movilidad, recuperación del espacio público y ampliación de los servicios domiciliarios, se adelanten sin moderar sus consecuencias sobre el ambiente y sobre sectores sociales vulnerables –como los vendedores informales y los recicladores–.   
Que según una clase opuesta de posibilidades, se siga descuidando la atención a necesidades urbanas colectivas como la seguridad, la movilidad, el goce del espacio público y el buen funcionamiento de los servicios domiciliarios.

Que sigan prevaleciendo las prácticas políticas atrasadas, la gobernabilidad basada en el reparto de puestos y contratos, el control de los órganos de control por los partidos que dominan el Concejo.

Que no se desmonten, o incluso que se fortalezcan, la cultura de complicidad y los nudos de relaciones entre funcionarios de alto nivel y ciertos grandes contratistas de construcción de infraestructura y prestación de servicios de interés público.

En épocas de polarización, posturas como las que yo he representado, aunque parten de las experiencias acumuladas por la ciudad en las últimas décadas y recogen las herencias más provechosas de pasados gobiernos, pueden no ser muy populares. Pero los partidos como el nuestro deben existir justamente para promoverlas y para abrirle camino a tiempos mejores.

La Alianza, o por lo menos los diferentes sectores que la componen, se han inclinado a todas luces por asumir otro papel, el de escoger bando en el escenario de la polarización. No me corresponde juzgar aquí por qué razones o con qué propósitos lo han hecho. Lo que sí tengo claro es que en esas circunstancias mi candidatura sale sobrando.

Con el aprecio de siempre,

Carlos Vicente de Roux R."
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