Miércoles, 18 de enero de 2017

| 2005/12/03 00:00

Represados

Hay polémica por la decisión de EPM de eliminar dos reconocidas firmas de ingeniería de una licitación para la construcción de la hidroeléctrica Porce III.

La hidroeléctrica que se construirá funcionará en conjunto con la de Porce II. Según EPM, se eliminaron las propuestas más económicas por no cumplir los requisitos técnicos. Esto ha despertado suspicacias, pues no sólo se descartaron firmas de gran trayectoria, sino que quedó en primer lugar una propuesta de un consorcio con gran participación de firmas paisas y 54 millones de dólares más costosa.

Un par de licitaciones próximas a adjudicar, que sumadas superan los 400 millones de dólares, tiene al borde de un gran pleito a las Empresas Públicas de Medellín (EPM). La obra que está en juego es la construcción de la hidroeléctrica Porce III. Este es uno de los proyectos clave para el suministro de energía del país, ya que con los demás embalses a cargo de EPM, generará el 22 por ciento de la energía de Colombia. Gobierno y varios expertos coinciden en que, de no iniciarse las obras a más tardar en enero próximo, en el año 2010 el país podría enfrentar un nuevo apagón como el sufrido bajo el gobierno Gaviria. Su ejecución contempla la inundación de 461 hectáreas en varios municipios del nordeste antioqueño. Por su complejidad, se planea realizar en dos contratos simultáneos: uno para la construcción de la presa y otro para una central subterránea. Por eso se abrieron dos licitaciones. En la primera se presentaron cuatro proponentes: la constructora brasileña Norberto Odebrecht; el Consorcio ISS, compuesto por la Constructora argentina Iecsa S. A. y tres firmas de los hermanos Solarte, conocidos en el sector como 'los pastusos', por ser de Nariño. También el Consorcio CCC Porce III, conformado 50 por ciento por la brasileña Camargo Correa S. A. y 50 por ciento por las empresas antioqueñas Conconcreto S. A. y Coninsa - Ramón Hache S. A., y la Unión Temporal Hidroporce, compuesto por la española Ferrovial Agroman S. A. y por las antioqueñas El Cóndor S. A., Mincivil S. A., y el Grupo Odinsa S. A. Para el segundo contrato se presentaron las mismas firmas menos el Consorcio ISS. Por el alto componente técnico de la obra, la licitación se dividió en dos etapas. Una precalificación, en la cual se analizaban la experiencia, la capacidad técnica y la financiera de los proponentes. Quienes lograran el visto bueno pasaban a la etapa final, en la que se evaluaba el cronograma, el método de trabajo y la oferta económica. Estaba previsto que cumplidas las condiciones anteriores, la adjudicación se haría al que ofreciera el menor valor. En la primera etapa no hubo problemas, ya que todos pasaron la precalificación. Los líos comenzaron en la etapa final. En el primer contrato, la mejor oferta económica fue la del Consorcio ISS, con 200 millones de dólares, y en el segundo, Odebrecht, con 190 millones de dólares (ver tabla). Esto no extrañó a nadie porque 'los pastusos' son de los mayores contratistas del Estado, y Odebrecht es considerada mundialmente como líder en esta clase de proyectos. Pero, a los pocos días, la celebración de estos constructores que ya daban como suyos estos contratos se amargó. Según el Consorcio ISS, luego de que se conocieron las propuestas económicas, EPM puso reparos a la información técnica que ya había sido aceptada y por eso los eliminaron. Odebrecht, que así quedaba en primer lugar en ambos contratos, también fue eliminada, según sus voceros "por apreciaciones subjetivas". Entonces, la favorecida con estas decisiones fue el Consorcio CCC Porce III. De inmediato se despertaron suspicacias entre los demás participantes, pues la oferta de este proponente es 54 millones de dólares más costosa que las propuestas de los eliminados. Hubo comentarios sobre el hecho de que este sea el consorcio con mayor participación de firmas antioqueñas. Según dijo el gerente de EPM, Juan Felipe Gaviria, a SEMANA "es normal que aparezca la duda, pero fuera de la mala leche que esto significa, no hay nada más", pues para él todas las decisiones se han tomado con base en argumentos técnicos y respaldadas por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que cofinancia el proyecto. Gaviria dice que la propuesta del Consorcio ISS fue descartada porque "entregaron información mentirosa". Voceros de esta empresa rechazan esa afirmación y dicen que fue una inconsistencia en una certificación de experiencia que se aclaró a tiempo. Sobre la eliminación de la firma brasileña Odebrecht, Gaviria dice que los pliegos tienen unos parámetros muy rígidos que no fueron cumplidos a cabalidad, y que precisamente esas variaciones son las que podrían explicar el mayor valor de la propuesta que en este momento tiene más opción de ser elegida. Los brasileños argumentan que las observaciones hechas no involucran aspectos sustanciales del proyecto. "Nuestra oferta no sólo no cuesta un peso más, sino que a EPM le podría significar ingresos adicionales por 60 millones de dólares, pues proponemos hacerla en nueve meses menos que los demás," dice el vocero de Odebrecht. Gaviria es categórico al negar que haya existido alguna consideración diferente a lo técnico para llevar al consorcio de los antioqueños al lugar donde está. De presiones externas dice que sólo conoce una comunicación de Odebrecht en la que, según él, aseguran que "van a mover toda la clase política, para que el proceso los favoreciera". Algo que los brasileños niegan. El proceso está en la recta final. Ya se recibieron las objeciones de los eliminados que serán evaluadas por EPM y el BID, que en cualquier momento pueden anunciar el ganador. En los proponentes hay desconfianza porque, como dice el vocero del Consorcio ISS, "54 millones de dólares es una diferencia muy notable que puede inclinar esto para un lado o para otro". Por eso es que están dispuestos a ir "hasta las últimas consecuencias de lo que permita el proceso", como dicen los de Odebrecht. En la práctica se podría traducir en millonarias demandas. Gaviria dice que no les teme a las demandas. En Porce II, en una polémica similar, la justicia falló a favor de ellos. Pero, más allá de mostrarse los dientes, este es un proceso que no sólo involucra cuantiosos recursos, sino que además están en la mesa la reputación del país y la de EPM, una empresa que se ha caracterizado por la seriedad con que ha manejado sus negocios. No han sido pocas las oportunidades en que esta clase de megaproyectos han quedado envueltos en millonarios pleitos, y el país, sin las obras. El proceso aún no ha terminado y de las garantías de transparencia que EPM dé a los proponentes dependerá que sobre ella no quede un manto de duda.

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