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| 12/7/2013 7:00:00 AM

Los representantes que quieren dar el salto al Senado

En medio de la crisis del Legislativo, tres representantes de vertientes distintas –un gobiernista, una independiente y uno de izquierda– sacan la cara.

Aunque son de orillas políticas distintas tienen tres cosas en común: defienden el proceso de paz, han hecho un trabajo legislativo juicioso y quieren dar el salto de la Cámara de Representantes al Senado en las próximas elecciones. Ellos son los representantes Guillermo Rivera, del Partido Liberal; Gloria Stella Díaz, del Mira; e Iván Cepeda, del Polo Democrático. Los tres, conscientes del reto de estar en el Congreso que diseñará la arquitectura institucional de un eventual acuerdo de paz, se preparan para una campaña reñida.

El tránsito de la Cámara baja a la alta equivale a una graduación en política, una entrada a las grandes ligas. Los jueces de su ‘trabajo de grado’ son los electores. Para los tres, la tarea es todo un desafío, debido a las exigentes reglas del juego electoral y a la competencia a la que se verán abocados, en un momento en el que poderosos nombres como los del expresidente Álvaro Uribe y el exgobernador Horacio Serpa vuelven al Senado.

Gloria Stella Díaz e Iván Cepeda comparten la responsabilidad de atraer el mayor número de votos para que sus partidos, el Mira y el Polo, saquen el umbral necesario y sigan existiendo jurídicamente. (Como mínimo cada partido deberá sacar unos 450.000 votos para obtener curules en Senado). Rivera no tiene ese problema, ya que milita en el liberalismo, y todo indica que va a aumentar su caudal electoral, según las encuestas recientes. Su misión es otra: mantener la votación que obtuvo en su departamento, Putumayo, y conquistar votos de opinión en todo el país.

Guillermo Rivera es de Mocoa, un pequeño municipio enclavado en el sur del país. Junto al senador y hoy presidente del Congreso, Juan Fernando Cristo, fue el impulsor de primera línea de la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras en el Congreso. Desde hace casi ocho años venía trabajando la propuesta, reuniéndose con las organizaciones sociales y enriqueciendo la iniciativa. Pero solo con el cambio de gobierno, en 2010, el proyecto cogió vuelo. El presidente Juan Manuel Santos lo acogió y lo puso dentro de sus prioridades. Hoy la norma se ha convertido en la principal bandera del Partido Liberal.

Rivera, quien advirtió junto a otros congresistas el adefesio en el que se convertiría el proyecto de Reforma a la Justicia que se hundió a última hora, estuvo tentado a no volver a la política. Las críticas al Congreso por haber aprobado un proyecto para resguardarse de la justicia lo desmotivaron. Sin embargo, “el anuncio de los diálogos de paz entre el gobierno y las Farc me hicieron cambiar de parecer”, cuenta.

En el Partido Liberal aspira a representar a las víctimas. Cuenta a su favor con la ausencia de Juan Fernando Cristo, quien se retirará del Senado, pero deberá aumentar casi en cuatro veces los 12.000 votos que obtuvo en las elecciones pasadas. Y hará llave con Carmen Palencia, una destacada líder de las víctimas de Urabá, quien irá a la Cámara de Representantes.

Gloria Stella Díaz encabezará la lista de Mira a la Cámara alta. Es una abogada especialista en Derecho de familia. En el Congreso se ha destacado en dos ocasiones como la representante más juiciosa por la cantidad de proyectos que ha presentado y su disciplina, una característica que cobija a todos los congresistas de ese partido. (Mientras que un congresista presenta en promedio una docena de proyectos, los de Mira pueden superar en diez veces esa cifra).

 Ha sido la autora de varias leyes como la que busca la igualdad salarial entre mujeres y hombres y la que obliga a practicar la prueba de alcoholemia a los conductores ebrios. También fue ponente de la que otorga a las menores la vacuna gratuita contra el papiloma humano.

Propuso la ley que buscaba aumentar las penas a los conductores ebrios, que fue aprobada en tercer debate la semana pasada. No obstante, al final se convirtió en su principal crítica pues la norma redujo los castigos para los infractores, al contrario de la intención original.

En las elecciones de 2010, la lista cerrada de Díaz obtuvo 82.000 votos, una cifra nada despreciable. Sin embargo, fue la única candidata de su partido que alcanzó una curul en la Cámara de Representantes. Ahora, con el retiro inesperado de Alexandra Moreno Piraquive, ella aspira a ocupar su lugar en el Senado. “En un momento en el que los colombianos reclaman la renovación, creo que Mira representa eso”, dice con modestia. Para lograrlo Díaz y sus seguidores tendrán que aumentar en un 50 por ciento la votación lograda en 2010. 

Su partido ha diseñado una estrategia activa de recorrido en los barrios y reclutamiento de líderes. Para eso también cuenta con el apoyo de la Iglesia de Dios ministerial de Jesucristo, una base evangélica destacada por su disciplina a la hora de acudir a las víctimas. Dicen los analistas que los miraístas son tal vez la única organización que sabe a ciencia cierta cuántos son sus votos. Para Díaz es el momento, después de dos experiencias en la Cámara, de pasar a la vanguardia en su partido. La lista en la que está es cerrada y contiene igual número de mujeres como de hombres con el fin de garantizar la participación efectiva de ellas.

Iván Cepeda está más a la izquierda del espectro político. En su paso por la Cámara se ha caracterizado por la defensa vehemente de los derechos de las víctimas, especialmente las afectadas por miembros de la fuerza pública. Fue un activo opositor de la reforma al fuero militar, que buscaba pasar los casos de los uniformados de la Justicia ordinaria a jurisdicción de la castrense. 

“Por momentos, nuestra tarea consiste en impedir que se legisle”, dice con seriedad. Con una demanda impulsada por él, la reforma se cayó en la Corte Constitucional. Cepeda, quien solo ha tenido un periodo de experiencia en el Legislativo, cuenta que al comienzo desconfiaba de que en el Congreso se pudiera hacer algo significativo por el país. 

“Ahora creo, no que se pueda cambiar toda la realidad, pero sí que se puedan entablar relaciones con otros congresistas para sacar temas conjuntos”. Ha integrado la Comisión de Paz de la Cámara que ha desempeñado un papel activo en llevar las observaciones de las organizaciones sociales sobre el proceso de paz a La Habana. Al lado de Piedad Córdoba ha colaborado en la mediación para liberar algunos secuestrados por la guerrilla.

Para Cepeda el salto al Senado está motivado en la importancia que tendrá el próximo Congreso. Varios analistas han coincidido en que las legislaturas entrantes serán una especie de constituyente, pues definirán el futuro del país por los próximos 20 años: gran parte de los acuerdos a los que llegue el gobierno con las Farc tendrían que pasar por el Legislativo. 

Y Cepeda, quien obtuvo 35.800 votos en su debut electoral hace cuatro años, quiere integrar el grupo de congresistas que enfrentarán las tesis del uribismo. En su criterio, el trabajo no se trata solo de apoyar la firma de la paz, sino de garantizar que se cumplan los acuerdos y legislar para superar las causas que dieron lugar al conflicto armado.

Los tres representantes –un oficialista, una independiente y un opositor al gobierno de Santos– creen que les llegó la hora de graduarse. Su nota final dependerá de los electores.
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