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| 2/15/2004 12:00:00 AM

Retrasos fatales

Las demoras en las autorizaciones de las aseguradoras en salud ponen en peligro la vida de los niños con cáncer, según la Contraloría Distrital de Bogotá.

La lucha contra el cáncer es una carrera contrarreloj. Por eso es tan dramático que la autorización de una ARS o de una EPS, que les podría haber salvado la vida a los niños que sufren esa enfermedad, llegue demasiado tarde.

Aunque esto también sucede con los adultos -el registro del INC muestra que 7 de cada 10 mujeres que remiten al Instituto con cáncer de seno ya no tienen remedio-, con los niños es más grave pues el cáncer infantil tratado a tiempo tiene una posibilidad superior al 70 por ciento de ser curado.

En Bogotá, la Contraloría Distrital documentó 34 casos en que por trabas administrativas puso en grave riesgo la vida de los pacientes, varios de ellos menores de edad. Es el caso de una niña de 13 años a quien le diagnosticaron un tumor maligno en el brazo derecho. A la niña sólo le aplicaron 30 semanas de quimioterapia, de las 45 que tenía planeadas, porque su ARS Humana Vivir no se las siguió autorizando. Después de transcurridos tres meses desde el último tratamiento, los médicos temen una recaída temprana.

Otra niña de 10 años, también afiliada a Humana Vivir, fue diagnosticada con un tumor maligno en la tiroides. Para iniciar el tratamiento, le suspendieron la hormona tiroidea durante seis semanas como preparación para una terapia con yodo radioactivo programada para el 26 de septiembre de 2002. Sin embargo, esta se canceló por falta de autorización de su ARS. La paciente fue reprogramada para el 5 de diciembre de ese año, lo que obligó a prepararla nuevamente, "poniéndola en riesgo de nuevas complicaciones debido a la posibilidad de que un tumor tratable crezca por ausencia de la hormona y se vuelva intratable", dice el informe de la Contraloría. Sin embargo Jaime Caicedo, gerente médico de Humana Vivir, dijo a SEMANA que las autorizaciones habían sido expedidas a tiempo.

Y una niña de 2 años con cáncer de la retina en ambos ojos corre el riesgo de quedarse ciega porque hasta noviembre de 2003 -fecha en que fue entregado el informe-, su ARS Asfamilias/Salud Vida no le había autorizado un examen del fondo del ojo solicitado en febrero porque no estaba en el Plan Obligatorio de Salud (POS). Esmeralda Gómez, gerente de salud de la ARS, explicó a SEMANA que si es el caso que recuerda (porque el informe de la Contraloría no cita los nombres de los pacientes), el tratamiento fue autorizado cuando el médico justificó que el examen requería anestesia. "Damos las autorizaciones enseguida. Por ahorrarnos un millón de pesos terminaríamos pagando 100 millones si la enfermedad se agrava", dijo Gómez.

Aunque la Superintendencia de Salud aún no se ha pronunciado, basta hablar con los oncólogos y los padres para entender que el diagnóstico adverso es sólo la primera estación de su viacrucis. Los espera el laberinto burocrático del sistema de salud creado por la ley 100. Sólo en enero, por ejemplo, el INC detectó 25 casos de niños perjudicados por problemas administrativos. "Uno se pregunta si es mera negligencia del operador o si es una instrucción sistemática de la empresa", dice Carlos Rada, presidente del Instituto Nacional de Cancerología, hospital público líder en el tema.

Los problemas no sólo se presentan en el tratamiento. "La detección temprana de signos orientadores de cáncer se pasa por alto porque las consultas son de 10 ó 15 minutos o porque los médicos no son especialistas en niños", afirma Silverio Castaño, de la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología Pediátrica.

Por ejemplo, son frecuentes los casos de menores con leucemia cuyos síntomas iniciales de dolor de espalda son interpretados por el médico general como estrés o demasiado peso en el morral, como si fueran adultos. "Cuando llegan al nivel superior de atención ya es tarde", dice el doctor Castaño. ¿Por qué? Porque algunas EPS y ARS prefieren enviar a sus afiliados a médicos generales que remitirlos a especialistas o a centros de alto nivel donde le pueden hacer un diagnóstico más preciso pero más costoso.

Ya en la fase de tratamiento, la espera es el pan de cada día. "Es angustioso. Las EPS dicen que los medicamentos están por fuera del POS. Las secretarías de salud no lo autorizan porque hay cambio de gobernador y no han posesionado al secretario. Y mientras tanto, la enfermedad sigue avanzando", dice Jorge Useche, que después de vivir este proceso con su hijo de 14 años, fallecido de cáncer hace ocho meses, se ha dedicado a ayudar a las familias que llegan a Opnicer, la Organización de Padres de Niños con Cáncer, a gestionar las autorizaciones.

Las demoras se presentan tanto para autorizar medicamentos como las terapias. Cuando los primeros no están en el POS, las EPS deben convocar a un comité especial. Y muchas exigen aprobar cada sesión de quimio o radioterapia en cambio de hacerlo en bloque. "Debe haber una sincronización en los tiempos entre las cirugías y las quimioterapias o radioterapias. Y las autorizaciones salen desfasadas", asegura el pediatra oncólogo Mauricio Mesa. "Si un paciente se atrasa una semana por mes, la intensidad del tratamiento disminuye 30 por ciento en el año".

El otro problema que afecta la recuperación de los niños es el traslado constante de los pacientes. Livia Naranjo de González, directora de la Fundación Sanar, que ayuda a niños de escasos recursos, cuenta que algunas entidades los "trastean" hasta tres y cuatro veces si la EPS consigue un lugar más barato o si termina el contrato con el hospital. Además, confirma lo que ya dicen otros: "Muchas aseguradoras han convertido a la tutela en un requisito previo para autorizar el tratamiento para enfermedades catastróficas".

Representantes de las EPS y de las ARS advierten que no es saludable meterlas a todas en el mismo saco pues tienen modelos de atención diferentes. Y explican que en cáncer existe un "efecto polizón". Es decir que mucha gente sólo se afilia al régimen contributivo cuando ya tiene la enfermedad. Para evitar esto, la ley previó que para enfermedades de alto costo el afiliado tiene que haber cotizado durante 100 semanas o pagar proporcionalmente. Quienes no se han afiliado previamente optan por interponer una tutela, pues sólo así el juez autoriza a la EPS a que le cobre el tratamiento al Fondo de Solidaridad y Garantías de Salud (Fosyga), que es una fiducia alimentada por empleados y empleadores para estos casos. De lo contrario, a la EPS le tocaría asumir todo el riesgo.

Es claro que las EPS y ARS no quieren dejar morir a sus afiliados, pero también lo es que el sistema presenta fallas que conducen a que los niños con cáncer sufran recaídas a veces mortales. La Superintendencia de Salud tiene la palabra.
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