Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1998/09/21 00:00

REVOLCON MILITAR

SEMANA explica los severos cambios que serán anunciados en una cumbre de comandantes de división y de brigada.

REVOLCON MILITAR

El pasado 7 de agosto el presidente del Congreso, Fabio Valencia Cossio, pronunció una frase que no tardó en hacerse célebre: "O cambiamos o nos cambian", dijo el político conservador durante el acto de posesión de Andrés Pastrana como presidente de la República. Esa misma frase será retomada este lunes por los generales que hace 10 días asumieron el mando de las Fuerzas Militares. Al igual que Valencia Cossio se refería a la necesidad de frenar el descrédito que desde hace varios años ronda al Poder Legislativo, el alto mando castrense sabe que el Ejército también está en cuidados intensivos. Por esa razón, el comandante de las Fuerzas Militares, Fernando Tapias, convocó a todos los generales del Ejército y la Fuerza Aérea y a los almirantes de la Armada a una reunión de emergencia en sus cuarteles de Bogotá. Cumbres como esta se realizan cuando asume una nueva cúpula militar porque se trata de fijar los derroteros de su gestión. Sin embargo esta no será una reunión común y corriente: los militares saben que tienen que cambiar sus métodos porque la guerrilla los modificó hace tiempo pero ellos no. Debido a esto fue que en menos de tres años los alzados en armas le propinaron a las fuerzas oficiales los peores descalabros de su historia. Plan de choqueLos generales Tapias y Mora saben que la nueva cúpula castrense se está jugando el futuro de la guerra. Por esa razón, desde este lunes, en las Fuerzas Militares serán tomadas decisiones de choque que tienen que producir resultados en no más de cuatro meses. En fuentes de entero crédito SEMANA conoció anticipadamente los planes de los militares para corregir sus errores y enfrentar a la subversión.Las fuentes militares indicaron que la primera orden que será impartida consiste en eliminar las posibilidades de que la guerrilla ocupe bases del Ejército o arrase concentraciones grandes de soldados. En tal sentido, los comandantes de las Fuerzas Militares y del Ejército exigirán mayor responsabilidad de los comandantes en el manejo de operaciones antisubversivas. Los altos oficiales insistirán en que, de acuerdo con las investigaciones internas, la mayor parte de los éxitos de la guerrilla han obedecido a la falta de liderazgo y a la pérdida de disciplina de las tropas. Así ocurrió en la toma de la base de Las Delicias (1996), en la ocupación de la base de Patascoy (1997) y en el desastre del Caguán (1998), entre otros, donde se descubrió que los militares incumplieron todas las normas existentes para operar en zonas críticas. Según informaron los voceros castrenses, en la cumbre militar los generales Tapias y Mora les van a decir a sus subalternos _los comandantes de división y de brigada_ que la guerra cambió y que el Ejército se limitó a observar el crecimiento y la sofisticación de los métodos de los alzados en armas. "Es urgente que hagamos una revisión de los conceptos tácticos que mueven nuestras operaciones porque nos estamos quedando atrás", sostuvo una fuente. Los analistas militares harán énfasis en señalar que los insurgentes entraron a una fase superior en la que predominan los ataques en masa sobre un objetivo inmóvil. "La relación de los combates cambió radicalmente _dijo _. Actualmente los enfrentamientos se dan de seis hombres a uno a favor de la guerrilla. Así es muy difícil enfrentarlos porque la pelea es desigual". Pero los generales van a ir más allá. En la cumbre de esta semana reconocerán que tras los últimos dos choques con las Farc _en Miraflores y Pavarandó_, donde murieron casi 50 de sus hombres y otros 60 fueron secuestrados, prácticamente estuvieron enfrentados a otro ejército, pero con la diferencia de que éste utiliza mejor armamento, mayor cantidad de hombres y novedosos sistemas para hacer terrorismo. "Se trata de combates encarnizados a campo abierto en los que ellos tienen muchas bajas pero nosotros también". En otras palabras, de acuerdo con la fuente, las Farc empezaron a emplear la denominada guerra de posiciones, que consiste en ocupar una región, enfrentar al Ejército y obligarlo a retroceder. El primer episodio de este nuevo modo de operar promovido por el jefe militarde las Farc, Jorge Suárez Briceño, 'El Mono Jojoy', se produjo el año pasado cuando la Brigada Móvil 2 fue obligada a replegarse después de que el mando militar decidió ocupar los Llanos del Yarí, donde está asentado el secretariado de las Farc. Esa operación fue conocida como Destructor II. La cumbre castrense tiene un secreto bien guardado. En la reunión de generales será dada a conocer la nueva estructura de los servicios de inteligencia militar, diseñada por un grupo de altos oficiales encabezados por el general Tapias. Aun cuando se desconocen los parámetros que regirán el accionar del nuevo Centro de Inteligencia Militar (Cime) _que reemplaza a la antigua Brigada Veinte_, trascendió que el alto mando castrense insistirá en la necesidad de que la información clasificada obtenida por esa unidad sea entregada directamente a las divisiones y brigadas. En otras palabras, se acabará en forma definitiva la vieja costumbre de que los mismos servicios de inteligencia militar realicen las operaciones contra los delincuentes. Además los generales van a dar instrucciones precisas para que el nuevo Cime adquiera el carácter de organismo secreto. ''Se acabaron las condecoraciones y las medallas. Ahora nadie va a conocer a los miembros de la inteligencia". Con esta especie de plan de vuelo, en el que la nueva cúpula ya empezó a poner orden en casa, es que las Fuerzas Militares piensan afrontar el enorme reto de subsanar graves y viejos problemas internos y la persecución de la guerrilla. Los generales están seguros de que su estrategia va a funcionar pues se van a dar un plazo de cuatro meses para que se vean los resultados. Después de esta cumbre lo que sí va a quedar en claro es que aun cuando los militares se la pueden jugar a la paz, ya empiezan a prepararse para todo lo contrario.
Ascenso por méritos
La cumbre de generales adoptará una decisión trascendental. Por años, los críticos del Ejército y hasta en las propias filas han enfocado sus baterías contra el sistema de ascensos empleado por los militares para promover a sus hombres. SEMANA conoció que esto va a dar un giro radical. En adelante la antigüedad no será requisito indispensable para ocupar puestos de mando en las Fuerzas Militares. Es decir, de alguna manera se va a romper la rígida estructura castrense que muchas veces impedía que un oficial capaz ocupara una posición importante debido a que por encima de él estaba otro. "El que tenga antigüedad para ser comandante ya no va a ser suficiente para que el alto mando lo nombre", explicó una fuente que ha visto de cerca los estudios realizados por las Fuerzas Militares. para sustentar esta decisión. En últimas lo que se busca es un aumento en la eficiencia de los militares. Esta decisión va a producir una amplia discusión en los cuarteles militares del país, pues es previsible que algún sector de la oficialidad castrense argumente que se rompió la cadena de mando, que es la columna vertebral de las Fuerzas Armadas. No obstante, el ascenso por méritos era tema obligado de discusión desde hace más de dos décadas. Ahora la nueva cúpula castrense ha decidido jugársela en busca de eficiencia y resultados. Aunque es posible que con estas medidas el Ejército siga siendo golpeado, pues su recuperación no se hace de la noche a la mañana, la medida cuenta con el aval del ministro de Defensa, Rodrigo Lloreda Caicedo. Este, seguramente, patrocinará de manera entusiasta la rápida creación de los mecanismos jurídicos que permitan la aplicación de un sistema que generará una enorme expectativa en las filas castrenses.

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