Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1991/02/11 00:00

A REY MUERTO...

Con la llegada de Darío Arizmendi comienza una reestructuración total en Caracol.

A REY MUERTO...


El pasado 31 de diciembre, Darío Arizmendi se preparaba para comenzar la celebración del año nuevo en una finca de Ayapel, cuando le llegó un mensaje. Un lanchero que llegó hasta el lugar le pidió que se comunicara con Ricardo Alarcón, en Bogotá. Al hacerlo, el gerente de Caracol le hizo, a nombre de Julio Mario Santo Domingo y Augusto López, un ofrecimiento que habría de cambiar su carrera: la dirección de noticias de la cadena.

El reto no es fácil: calzar los zapatos de Yamid Amat. Y no es fácil, entre otras cosas, porque mientras Amat es un hombre de radio, Arizmendi es fundamentalmente un hombre de prensa escrita.

Sus primeros pinos los hizo hace cerca de 25 años en España, en los periódicos El Alcázar y Nuevo Diario, del cual fue uno de sus fundadores. Luego vino El Colombiano y diez años después, en 1979, El Mundo. En Medellín, a su manera, rompió el escepticismo de una ciudad que llevaba casi 70 años mezclándole a la arepa del desayuno la lectura de El Colombiano. Durante los 12 años en que estuvo a la cabeza de ese matutino paisa, Arizmendi se enfrentó a reticencias de los anunciantes, dificultades económicas, diferencias entre socios, intentos de control por parte de la gran prensa y hasta intentonas de narcotraficantes o sus testaferros para hacerse a su propiedad. El éxito económico y empresarial de este esfuerzo, sin embargo, ha sido relativo. El periódico nunca ha podido superar por completo las dificultades económicas y este ha sido el motivo por el cual, en varias oportunidades, ha tenido que cambiar su estructura accionaria.

Pero pese a todos los obstáculos, en términos periodísticos, Arizmendi obtuvo un éxito muy grande. Logró que Medellín tuviera no sólo la alternativa de un periódico regional de orientación liberal, sino la de un diario dinámico y moderno en su diagramación, en su presentación gráfica y en su forma de abordar las noticias. Por eso, si bien no ha logrado sino una circulación moderada, El Mundo y sus periodistas, con Arizmendi al frente, han sido objeto de múltiples reconocimientos nacionales e internacionales. En la planta de redacción se suman cerca de 50 premios, entre los que cabe destacar el Simón Bolívar como

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