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| 10/6/2007 12:00:00 AM

‘Ring’ Bogotá

El nerviosismo se tomó las campañas de Peñalosa y de Moreno. El tono sube, las alusiones personales se multiplican y la pelea tiende a desplazar el debate.

La que parecía iba a ser una campaña sin mayores complicaciones para el regreso de Enrique Peñalosa a la Alcaldía de Bogotá se convirtió, en pocos meses, en una de las más reñidas contiendas electorales de los últimos 15 años. La competencia está tan cerrada, que el nerviosismo se tomó las campañas, las alusiones personales se multiplicaron, y hasta se vislumbraron síntomas de agresiones personales. Incluso se ha mencionado el término 'guerra sucia': campañas veladas para desacreditar al contrario con mentiras o verdades parciales.

Lo cierto es que en pocas semanas, uno de los ex alcaldes más prestigiosos y artífices de la transformación que ha sufrido Bogotá, pasó de estar en un escenario donde era Gulliver enfrentado a unos enanos que no representaban mayores riesgos electorales, a una campaña cerrada que esta semana entró en toda una guerra sucia de publicidad y declaraciones que en algunos casos rayaron con la calumnia y la ofensa.

La chispa que desató los enfrentamientos entre Peñalosa y el candidato del Polo Democrático Alternativo (PDA), Samuel Moreno, estalló la semana pasada cuando el ex presidente liberal Ernesto Samper dijo en una entrevista a CityTV que durante su presidencia firmó y designó millonarios recursos para construir el metro en Bogotá, pero que Peñalosa se sacó de la manga el TransMilenio y lo embolató. En la entrevista, Samper dijo que su candidato es Moreno.

Tres días después, la división del Partido Liberal, que adhirió a la campaña de Peñalosa, quedó en evidencia cuando la concejal liberal Ángela Benedetti dijo que las bases del partido estaban con Moreno y que ella creía que el candidato del Polo era mejor que Peñalosa. A esta posición se sumó Juan Pablo Camacho, segundo a bordo del directorio Liberal en Bogotá, quien apoyó la posición de Benedetti.

Las declaraciones no sólo sacaron de casillas al senador y director del partido en la capital, Héctor Elí Rojas, sino que llevaron a Peñalosa a decir en todas las emisoras, con cuñas incluidas, que Samper quería ser alcalde a través de Moreno. Todo un juego para revivir los tiempos del proceso 8.000. "Nos cansamos de seis meses de recibir agresiones y mentiras por parte del Polo y de la campaña de Moreno. Llega un momento en el que hay que responder y mostrarles a los bogotanos quiénes están apoyando a Moreno", dijo a SEMANA Alfonso Prada, director de la campaña de Peñalosa.

Desde un principio, incluso desde la campaña para la elección interna del Polo contra María Emma Mejía, la estrategia de la campaña de Samuel Moreno fue mostrar un modelo de ciudad que privilegia la inversión social, la educación y salud sobre el cemento. En vez de enfrentar a María Emma, usaron una imagen controvertida para los bogotanos: los bolardos.

Uno de los problemas que tenía Moreno era su enorme desconocimiento por parte de los bogotanos, pues a pesar de haber estado en el Congreso en tres períodos, de haber fundado el Polo Democrático y de haber tenido una beligerancia importante en las campañas de Lucho Garzón y Carlos Gaviria, a la mayoría de los colombianos su nombre no le decía nada.

En vista de que Peñalosa iba a ser el candidato a vencer, los estrategas de la campaña estudiaron por qué tenía una imagen negativa tan alta, cercana al 40 por ciento, y tomaron los bolardos, y en menor medida TransMilemio, como lo que podía representar los desaciertos de la administración Peñalosa. La idea era escalar en reconocimiento y popularidad apoyado del lado negativo del candidato a la reelección.

"De ahí las cuñas que les preguntaban a los bogotanos si preferían un bolardo o más leche para los niños de la ciudad, que en el fondo simboliza dos modelos de ciudad. Y la otra fue usar la imagen fresca, amigable de Samuel, frente a la soberbia y la distancia de Peñalosa", dice Mauricio Campos, de la firma Dream Team, encargados de la imagen de Moreno. Fue así como aparecieron las vallas de "Samuel, el vecino, el amigo, el alcalde".

Mientras la consulta del Polo cursaba su trámite, en la campaña de Peñalosa trabajaban en una estrategia que mostrara sus propuestas de trabajar por la infancia y la felicidad de los niños, seguridad, crear un modelo de movilidad para la ciudad que sea un ejemplo mundial, una ciudad incluyente que acabe la pobreza, y crear una Bogotá competitiva.

Pero sus propuestas, y las de Moreno, de crear un sistema integrado de transporte con metro y tren de cercanía, profundizar la inversión social, extender la salud, mejorar la seguridad, la educación, inclusive la superior y mejorar el medio ambiente, quedaron en un segundo plano por el enfrentamiento que Peñalosa y Moreno han tenido por la fase 3 de TransMilenio, especialmente en la carrera séptima. Uno de los puntos centrales ha estado en la posibilidad o no de hacer el metro que propone Moreno.

Mientras el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, dijo que no había plata para construir un metro, en unas declaraciones que podrían ser consideradas como intervención en política, las de Samper, que advierten que sí es posible hacer un metro mientras haya voluntad política, desataron la ira de la campaña de Peñalosa.

"Me pregunto por qué durante cinco o seis meses a la gente no le importó la campaña agresiva que inició Moreno y por qué ahora sí les importa cuando nuestra campaña reaccionó, eso sí, sin llegar a la guerra sucia ni a las mentiras", dijo Peñalosa a SEMANA.

La concejal Gilma Jiménez dice que el Polo y la campaña vienen desatando una guerra informativa en la que han dicho que si Peñalosa gana, va a cerrar los comedores comunitarios, va a privatizar la educación, pondrá una nueva flota de taxis o acabará con los subsidios a los ancianos. "Esas mentiras han hecho carrera y han envilecido el debate político, que en las últimas campañas había sido de argumentos y altura", mencionó Jiménez.

La molestia del equipo de Peñalosa genera tranquilidad en las toldas amarillas, que lograron igualar, y en algunas encuestas superar, al ex alcalde. "Cuando usted se presenta a una reelección, buena parte del debate se centra en lo que hizo. La gente lo conoce y sabe lo bueno y lo malo de la gestión, como para que ahora vengan a decir que nosotros nos inventamos los bolardos, el caos de TransMilenio o el auge de cemento", dijo Hugo Vázquez, estratega de publicidad y comunicaciones.

Por su parte, Vázquez dice que "el bolardo o la frase que ahora usamos de 'si gana Samuel gana usted, y si gana el pasado perdemos todos' no es guerra sucia, sino que ilustra dos modelos políticos y de ciudad que están en juego". Y afirma que si la idea de ellos fuera hablar mal, tocarían el tema de la familia del contendor, hablaríamos de lo ocurrido con el padre de Peñalosa en el Incora. O del relleno fluido, de las losas de TransMilenio o del llamado a juicio de Andrés Camargo, director del IDU y mano derecha de Peñalosa durante su gestión. "En esa guerra sucia no vamos a entrar, pero tampoco podemos ocultar los errores que Peñalosa cometió y que solo hace pocos días vino a reconocer", dijo Samuel Moreno.

En la medida en que las encuestas empiezan a parecerse cada vez más y a mostrar un empate técnico con tendencias que favorecen a Moreno, la campaña se pondrá aun más candente. Todo indica que el tono seguirá subiendo. Y cuando eso pasa, los paganini son los votantes porque los debates sobre programas se dejan a un lado. Y todavía ambos candidatos, Peñalosa y Moreno, tienen preguntas pendientes por resolver.

Moreno, por ejemplo, no ha explicado cómo, dónde y con qué plata piensa hacer el metro y a la vez mantener la gigantesca inversión social que hoy tiene la ciudad y que el candidato del Polo promete mantener, y hasta aumentar. Y Peñalosa no ha dicho cómo piensa volver a encarrilar a TransMilenio y se ha concentrado más en lo que hizo en su alcaldía anterior que en los planes para los próximos cuatro años. Puntos mucho más relevantes como criterio para votar, que las peleas de tono subido y personal que amenazan con eclipsar la campaña. De seguir esta guerra sucia, lo más probable es que seguirá alimentando el crecimiento en las encuestas del candidato que no se subió al ring: William Vinasco Ch.
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