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| 12/3/2013 12:00:00 AM

Gerlein, el líder del ejército conservador

El veterano senador encabezará la lista azul al Senado. Se busca mantener el partido como en segundo en el Congreso.

Para el Partido Conservador, el reto de las próximas elecciones es mayúsculo. Tendrá que defender su condición de ser el segundo partido mayoritario en el parlamento, un poderío que hoy concentra con una bancada de 22 senadores y 40 representantes.

Sin embargo, para el 2014 enfrenta una amenaza. La presencia del Uribe Centro Democrático, que armó una lista cerrada para el Senado, liderada por el expresidente Álvaro Uribe, que apuesta a ocupar entre 15 y 20 curules. Los conservadores, junto a La U, son quizá los partidos que perderían más votos con la lista uribista.

Para enfrentar esta amenaza, los azules le apuestan a la continuidad. Sus listas a Senado y Cámara estarán integradas por los actuales parlamentarios que en su mayoría apostarán por la reelección de sus curules. Y serán pocas, muy pocas, las caras nuevas, con lo cual el Partido Conservador poco espacio le dará a la renovación.

Esa decisión se refleja en una circunstancia. Roberto Gerlein, el decano de los congresistas, quien completará 40 años en el Capitolio, será el primer renglón en la plancha de candidatos al Senado. Para conseguir esta dignidad, fue determinante su caudal electoral, sobre todo en la costa caribe, pues en las elecciones del 2010 obtuvo cerca de 80.000 votos que le garantizaron permanecer en el Capitolio.

Los conservadores han soportado varias bajas. Una de sus principales electoras, Liliana Rendón, quien en el 2010 superó 100.000 votos, renunció al partido para unirse a la causa del Uribe centro Democrático. Ahora la principal carta será Gerlein, quien liderará el ejército conservador en las elecciones parlamentarias para mantener su condición de segundo partido de la coalición de la Unidad Nacional.

Mejor viejo conocido…

La renovación no es precisamente una de las características de la política colombiana. Una evidencia de esta particularidad podría estar reflejada en las aspiraciones políticas de muchos dirigentes que a pesar de su veteranía, se mantienen en la lucha nacional y regional por los votos. Para la muestra, Álvaro Uribe, tras ser presidente de la República, que se suponía que era la última escala en la vida pública de los dirigentes políticos, podría convertirse el próximo año en senador.

Horacio Serpa, quien tras haber sido derrotado en dos elecciones a la Presidencia y tras haber transitado por casi todos los cargos políticos, pues fue congresista y gobernador de su departamento, ha decidido reencaucharse y aspirar al Senado por el Partido Liberal.

La política en Colombia parece ser una carrera vitalicia, una especie de 'gusanillo' que los dirigentes se resisten a abandonar. Y en el Congreso de la República esta circunstancia se hace más evidente con la presencia de caciques regionales que desde varias décadas atrás han permanecido atornillados en sus curules.

Roberto Gerlein ha batido todos los récord de permanencia en el Congreso. Lleva 38 años teniendo al Capitolio como su sitio de trabajo. Mantiene su investidura como senador desde 1975, año en que por primera vez llegó al parlamento.

Se estrenó cuando Alfonso López era presidente de la República, y como congresista ha sido testigo de los gobiernos de Julio César Turbay, Belisario Betancur, Virgilio Barco, César Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. Ahora será de nuevo senador, y sobre sus hombros está el poder del conservatismo en las próximas elecciones.

El senador no sólo representa la clase tradicional, también ha defendido las principales causas conservadoras a pesar de las controversias que ha generado. Lideró una batalla frontal a favor de la prohibición del aborto, pero quizá fue su lucha contra el matrimonio igualitario la que lo puso como protagonista en el actual Congreso. Calificó el sexo entre dos hombres como “excremental” y sus palabras fueron asumidas como una agresión a la comunidad LGBTI.

Más allá de esta controversia, Gerlein será el primer renglón de la lista de candidatos al Senado, una decisión que demuestra que el Partido Conservador apuesta por sus viejos y reconocidos caciques que por la renovación de sus dirigentes.
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