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| 10/9/2014 12:00:00 AM

“El peor momento para Cali ya pasó”

Habla el alcalde Rodrigo Guerrero, quien está en el ojo del huracán por su ausencia justo cuando la ciudad padece una ola de crímenes.

Los rumores en torno a la ausencia del alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, justo cuando la ciudad que gobierna atraviesa una mala racha de seguridad, despertaron toda clase de especulaciones. Desde una grave enfermedad hasta la supuesta incompetencia para asumir la crisis actual. Eso al menos era lo que circulaba en mentideros políticos caleños.

Incluso, desde algunos medios locales le critican que no haya renunciado a recibir el Premio Roux, una distinción que le entregó hace poco la universidad de Washington por abordar la violencia como crisis en la salud pública.

A los cuestionamientos por la inseguridad se sumó la voz del personero local, quien parece respaldar las críticas. En un reciente comunicado del ente control, este le hace un llamado a la Alcaldía por las medidas que ha venido implementando para manejar la ola de violencia que azota a la ciudad.

El insuficiente presupuesto destinado para la seguridad y los altos índices de impunidad son algunos de los factores que han contribuido al aumento de los índices de violencia. Incluso, señala que en el Plan de Desarrollo 2012-2015 se contempla un montó de 166 millones de pesos para financiar los planes de seguridad, presupuesto que resulta insuficiente para cubrir la problemática de la ciudad.

Semana.com contactó en Europa al mandatario caleño, quien se encuentra disfrutando de unos días de vacaciones, y lo entrevistó para despejar todas esas dudas y conocer su opinión sobre la crisis de seguridad que padece por estos días la ciudad.

Semana.com:  ¿A qué se debe su ausencia en la alcaldía?

Rodrigo Guerrero:
Porque pedí vacaciones para viajar a Nueva York a recibir el premio que me dieron por reconocimiento a la labor que hemos hecho a lo largo de 20 años en la aplicación de un método técnico-científico para combatir la violencia, que se utiliza hoy en día en casi todos los países de Latinoamérica. Insisto en que el reconocimiento es más al método que a los resultados.

Semana.com: Se dijo que su ausencia se debía a razones de salud, ¿es cierto?

R. G.:
(Risas) Eso como decía el telegrama famoso: "los muertos que vos matais, gozan de buena salud". Esa campaña me la vienen haciendo desde el comienzo de mi candidatura; me acusaron de alzheimer, párkinson, de todas las enfermedades, pero gracias a Dios tengo una salud excelente que me ha permitido sobrevivir (sobre todo a ) la fatiga que produce ser alcalde de una ciudad como Cali.

Semana.com: ¿Cuándo regresa?

R. G.:
Regreso el 13 de octubre, pero lo que sí le puedo asegurar es que tengo un montón de días de vacaciones para disfrutar. Fui a Ginebra, invitado para hacer una presentación del sistema de transporte vial, y al comité vial de Naciones Unidas, a mostrarle lo que estamos haciendo y ver experiencias de otros países.

Semana.com: Es decir, ¿tomó vacaciones para trabajar?

R. G.:
Exactamente, así es. En este momento estoy en la ciudad de Lyon, Francia, donde labora Nubia Muñoz, una epidemióloga de la Universidad del Valle, que, como es sabido, ha trabajado sobre la eficacia de la vacuna del papiloma y me interesa hablar con ella porque quiero oír más detalles exactos del estudio aplicado a cientos de miles de personas en las que se probó la vacuna.

Semana.com: Hay voces en Cali que piden que renuncie al premio que le otorgó la Universidad de Washington, por sus estudios en criminalidad y salud. ¿Qué opina?

R. G.:
No se quiénes son esa voces ni por qué lo dicen, y creo que el reconocimiento que se nos hizo es más a la ciudad de Cali y el trabajo que se ha hecho en casi 20 años con un enfoque sistemático y científico para estudiar el tema de la violencia. Hace 20 años nadie sabía cómo afrontar ese tema y la contribución que hice fue aplicar un método conocido al caso de violencia en Cali y luego se generalizó en Colombia y otros países.

Semana.com: ¿Qué hará con los 100.000 dólares del premio?

R. G.:
He decidido crear un fondo para permitir que profesores de la Universidad del Valle puedan tener acceso, fundamentalmente, a la Universidad de Harvard.

Semana.com: Pero, más allá de ese mérito, ¿no cree usted que el premio llegó en un momento crítico de seguridad?

R. G.:
No, absolutamente no es cierto. El peor momento para Cali ya pasó. El año pasado, el antepasado y los últimos seis años hemos tenido tasas de homicidios muchísimo más altas a las de ahora. Según mis cálculos, la tasa de este año está en 60 homicidios por cada cien mil habitantes; el año pasado fue de 81 y el antepasado fue de 83 o algo así; de modo que vamos bajando. Que coincidió con un efecto horrible y mediático con las muertes en una masacre que empaña todo lo bueno que hemos hecho a lo largo del año.

Semana.com: ¿Lo que hoy vive Cali es un problema de percepción de inseguridad?

R. G.:
Sí. Sé que la percepción es una cosa relacionada pero independiente y muchas veces la determinan hechos de impacto mediático grandes, como lo fueron esas dos masacres que hemos tenido en la ciudad. Cuando hay esos actos, afectan muchísimo la percepción de inseguridad, de eso estoy completamente seguro.

Semana.com: ¿Se ha reaccionado de manera adecuada ante la mala racha?

R. G.:
Creo que la ciudad y las autoridades respondieron. Llegaron grupos especializados de Bogotá y ya tienen identificados a los autores materiales de esos crímenes. De modo que la Policía y la maquinaria de justicia respondieron con gran destreza ante esos hechos.

Semana.com: ¿Es suficiente?

R. G.:
Mire, me acaba de llegar un dato, en el día de ayer fueron asesinadas tres personas en Cali y hace un año para esa misma fecha la cifra era de siete muertos; aunque tres crímenes es inaceptable, siempre debemos hacer esas comparaciones para poder entender el fenómeno.

Semana.com: ¿Qué se debe hacer para mejorar la seguridad?

R. G.: Primero, es que la tranquilidad surge de los resultados que se están haciendo y lo que humana, técnica y científicamente hay que hacer para controlarlo. Estoy seguro de que venimos bajando sistemáticamente la violencia homicida. En Cali los medios y la gente son especialmente sensibles a eso y le hacen un despliegue que a su vez favorece la sensación de inseguridad.

Semana.com: ¿Qué tanto dinero se destina para la seguridad en Cali?

R. G.:
Estamos aumentando sustancialmente el aporte y a través de esos planes de cofinanciación de la Nación, hemos logrado integrar de una manera importante la inversión en seguridad, cámaras, efectivos de policía, equipos para patrullajes están llegando a Cali y le hago el reconocimiento al Gobierno Nacional al ministro y al general Palomino, por ese esfuerzo.

Semana.com: ¿Insistirá en el desarme de toda la ciudad?

R. G.:
Yo insistiría muchísimo porque creo que es necesario, conveniente, saludable y así lo muestran los resultados. No entiendo por qué la Brigada sólo autoriza el desarme para ciertas zonas de la ciudad y resulta que se matan en otras donde no hay restricción.

Semana.com: ¿No teme que reaparezcan las vendettas mafiosas en Cali?

R. G.:
Para que vea la bondad del método de nuestro estudio. Hace dos años conseguimos los datos de los homicidios en Cali y vimos que había una espontaneidad homicida con premeditación y racionalidad económica, o sea que no se podía interpretar como violencia doméstica, peleas de borrachos, etc; fuimos donde el Gobierno y les dijimos que las dos terceras partes de los homicidios en Cali eran por crimen organizado y que la forma de luchar contra eso era lo mismo que se hizo para combatir a los narcotraficantes hace 20 años: crear grupos especializados de investigación, jueces y fiscales.
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