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| 6/17/1991 12:00:00 AM

RUMBO A CARACAS

Las dificultades de la reunión en Cravo Norte indican lo tortuoso del camino para llegar a un acuerdo de paz con la Coordinadora Guerrillera.


LA PRIMERA ETAPA DE CONversaciones entre Gobierno y Coordinadora Guerrillera en Cravo Norte, Arauca, fue, en la práctica, el estreno de la nueva modalidad que implantó el Gobierno del presidente César Gaviria para negociar con la guerrilla. Por primera vez, desde que abriera el proceso de paz Belisario Betancur, no se exigió el cese al fuego como condición sine qua non para sentarse a conversar. En efecto, mientras los delegados del Gobierno, Carlos Eduardo Jaramillo, asesor de la Consejería de Paz, y Andrés González, viceministro de Gobierno, trataban de acordar fecha y lugar para empezar en serio a negociar, la Coordinadora Guerrillera seguía haciendo demostraciones de fuerza.

La forma en que se desarrolló la reunión es un indicio de lo tortuoso que puede ser el camino para llegar a un acuerdo. En esta oportunidad sólo había un punto en la agenda: fijar lugar y fecha para una reunión en el exterior. Esto no sólo tomó tres días en lugar de unas pocas horas, sino que, además, se presentó un amago de crisis que amenazó con acabar el diálogo prácticamente antes de que hubiera empezado.

Para comenzar, los representantes de la Coordinadora Guerrillera, Lucía González -mano derecha del cura Pérez- Daniel Aldana (FARC) y Miguel Suárez de la disidencia del EPL, sorprendieron a los delegados oficiales al proponer que las conversaciones se llevaran a cabo en La Uribe, Meta, cosa a lo cual se había negado desde siempre el Gobierno. Los representantes de Gaviria insistieron en que las condiciones no eran propicias para adelantar esa reunión en el país y que se debía concertar una cita fuera de Colombia, preferiblemente en Caracas, para acordar allí las condiciones en las cuales se podría llevar a cabo un diáloso de paz.
El jueves a las tres de la tarde, después de más de un día de conversaciones, los representantes del Gobierno y la guerrilla dieron por terminado el asunto y consideraron que había que comunicar al país el fracaso de la reunión. Fue entonces cuando Carlos Rodado Noriega, a nombre de la comisión de la Constituyente que asistía como observadora, pidió a los delegados hacer un último esfuerzo y realizar consultas a sus jefes en busca de un acuerdo. Después de muchas llamadas por radioteléfono, a la una de la madrugada los delegados anunciaron que nuevamente se abría la posibilidad de llegar a un acuerdo.

El viernes en la mañana, tras agotadoras y tensas jornadas, se convino una fórmula intermedia que consiste en celebrar una primera reunión en Caracas el primero de junio y luego otra en Bogotá, en caso de que en la primera haya acuerdos sobre asuntos esenciales del proceso de paz, como puede ser el itinerario de la desmovilización. A la reunión de Caracas asistirán el ministro de Gobierno, Humberto de la Calle Lombana, el consejero para la Paz, Jesús Antonio Bejarano, por parte del Gobierno, y Alfonso Cano, Timoléon Jiménez y Pablo Tejada por la Coordinadora Guerrillera.

Tal como están las cosas no todas las esperanzas están perdidas. Sin embargo, son tantos y tantos los intentos fallidos de iniciar un verdadero proceso de paz con las FARC, que muchos observadores afirman que no se puede ser muy optimistas y que hay que moverse como andando entre cristales. Inclusive hay quienes sostienen que podría ser más eficaz convertir al ELN en el principal protagonista de las conversaciones, pues su posición ha sido siempre la misma, radical, y es factible que ahora que está en plan de diálogo su disposición al mismo pueda ser más sólida.

De todas maneras en lo que sí parece estar de acuerdo todo el mundo es en que ésta puede ser la última oportunidad de los grupos guerrilleros no desmovilizados de montarse en el vagón de la paz. Con Constituyente en plena efervescencia y con la posibilidad de hacerse oír en ese foro donde se diseña el nuevo marco institucional del país, la Coordinadora Guerrillera tiene su cuarto de hora para no quedar a la zaga de la historia. n
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