Lunes, 22 de diciembre de 2014

| 2013/09/18 00:00

El otro golpe que recibió la exrectora Silvia Gette

La directiva de la Universidad Autónoma del Caribe decidió expulsarla definitivamente de la Junta.

Silvia Gette. Foto: Foto Semana

Las directivas de la Universidad Autónoma del Caribe le dieron el puntillazo final a la exrectora de esa institución Silvia Gette Ponce. Este miércoles el máximo órgano del gobierno del claustro decidió excluirla definitivamente a ella y a su suplente, Zoyla Turbay, de la Junta Directiva.

La decisión está sustentada en que Gette violó sistemáticamente los estatutos de la corporación, además por estar inmersa en una inhabilidad para ocupar cargos en la institución. Según las directivas, Gette se sustrajo de "la ética profesional y social conforme los estatutos del Alma Master".

Esto es, ni más ni menos, que el punto final para la exrectora, quien está acusada de ser autora intelectual de un asesinato y señalada de haber orquestado un soborno a un jefe paramilitar para que este la exonerara de cualquier responsabilidad en el asesinato por el que es procesada.

Hace pocos días las mismas directivas de esa institución decidieron cerrarle el ‘chorro’ de recursos que iban a parar a las cuentas personales de la exrectora derivados de contratos de sus empresas con la Universidad.

Se supo que Gette era la propietaria de la firma Gette Ponce S.A.S., que, según los registros de Uniautónoma, presta servicios de educación en idiomas extranjeros y alquiler de inmuebles para la institución universitaria. Por esos conceptos ha recibido este año 868 millones de pesos y 2.431 millones de pesos, respectivamente.

También recibió cerca de 800 millones de pesos más por la pensión de su esposo, Mario Ceballos, fundador de la Autónoma, y 90 millones por concepto de auxilio de sus tres hijos, así como 180 millones por salario de tres meses.

Las directivas del claustro decidieron también dar por terminado el contrato que desde hace años suscribió Uniautónoma con el Instituto de Lenguas del Caribe, una institución privada que servía para que los estudiantes de la universidad aprendieran otros idiomas.

Al revisar recientemente el contrato, se encontró que de 18 profesores, tan solo dos pasaban las pruebas de control de calidad. Ese era el negocio particular más rentable de Gette. Según los datos, el aprendizaje de esas lenguas vuelve a ser manejado directamente por la institución universitaria.

Pero había más. La Universidad decidió quitarle el negocio de la explotación de las cafeterías del campus a Guillermo Gette, hermano de la exrectora. Según los cálculos, la Universidad tan solo recibe 300.000 pesos mensuales por ese concepto, lo que resultaba del todo inconveniente para las finanzas.

Así pues, se le va cerrando poco a poco el camino a quien era la mujer más poderosa en una de las universidades más importantes del Caribe.

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