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| 10/4/2014 10:00:00 PM

¿Saldrá Silvia Gette de la cárcel?

Algunos creen que la captura de María Paulina Ceballos, hijastra de Silvia Gette, podría llevar a la libertad a la exrectora de la Universidad Autónoma. Pero el caso sigue enredado y ella muy seguramente seguirá en la cárcel.

Hay cosas que solo ocurren en Barranquilla, y lo raro de esas historias únicas de La Arenosa, es que a veces los muertos siguen protagonizándolas. Ese es el caso del arquitecto Fernando Cepeda Vargas, asesinado el 23 de agosto de 2003, quien aún hoy sigue sin dejar vivir en paz a sus victimarios.

Se sabe que a Cepeda lo asesinaron los paramilitares, pero las versiones de quién ordenó el crimen son cada vez más contradictorias. Tanto, que hasta el lunes 29 de septiembre todo indicaba que la hoy exrectora de la Universidad Autónoma, Silvia Gette Ponce, había dado la orden para quedarse con el poder de este centro de educación. Esa era la versión entregada por Édgar Ignacio Fierro, alias don Antonio, exjefe paramilitar del frente que operó en el Atlántico, quien había dicho ante un fiscal de Justicia y Paz que la señora Gette había ofrecido 150 millones de pesos para cometer el asesinato.

Este testimonio y las investigaciones ayudaron para que Gette terminara en la cárcel y empezara a responder, no solo por este crimen, sino por otros supuestos delitos que van desde enriquecimiento ilícito, estafa, abuso de confianza, hasta la probable compra de testigos.

Como se sabe, Cepeda era el esposo de María Paulina Ceballos, hija de Mario Ceballos, fundador y rector durante 25 años de la universidad, casado en 1986 con Silvia Gette y fallecido en 2003. Mucho se dijo que la muerte de Cepeda estaba relacionada con el control de la universidad, ya que era el elegido para suceder a su suegro en ella. Por eso, todas las miradas por su muerte se centraron en Gette, de quien se decía que se había unido con el anciano para heredar su fortuna, incluida la universidad.

Más de diez años tuvieron que pasar para que María Paulina lograra que autoridades llevaran a juicio a su madrastra. Y cuando todo apuntaba a su favor, las autoridades la detuvieron la semana pasada para que respondiera por la muerte de su esposo. ¿Qué es lo que hay detrás de esta confusa historia, digna de una telenovela brasileña?

La guerra entre las dos mujeres empezó en 1990 cuando María Paulina y su esposo cuestionaron la idoneidad de la señora Gette para involucrarse en los asuntos de la universidad. Mientras María Paulina y varios funcionarios intentaron demostrar las maniobras fraudulentas de su madrasta para explotar al claustro, esta decidió denunciar a María Paulina, a Cepeda y al vicerrector, Antonio Vallejo, por montar en su contra un proceso supuestamente lleno de falsedades. El caso, trasladado a Medellín, fue resuelto en 2000 a favor de los esposos Cepeda, Ceballos y el vicerrector. Lo fue, entre otros motivos, porque el propio defensor de la señora Gette, Jhon Jairo Ramírez, dijo a la Fiscalía que su cliente había sobornado con recursos de la universidad a jueces, fiscales e investigadores para que actuaran a su favor.

Por las acusaciones de Ramírez, la Fiscalía abrió una investigación contra Gette y tres funcionarios de la universidad, quienes fueron detenidos. En agosto de 2002 Ramírez fue acribillado en las calles de Barranquilla y el rector Ceballos, molesto con su hija, la excluyó del testamento. A partir de ese momento Silvia Guette armó un imperio que consolidó cuando su marido murió y ella se apoderó de la rectoría.

La señora Gette fue capturada un día después de haber terminado el carnaval de 2013 porque su abogado, Arcadio Martínez Pumarejo, habría intentado sobornar al paramilitar alias don Antonio para que se retractara y dijera que ella no había mandado a matar a Cepeda Vargas. En este punto también hay versiones que indican que don Antonio le habría puesto una trampa al abogado Martínez Pumarejo para grabarlo y que Gette estuvo siempre bajo extorsión del exjefe paramilitar, excluido de Justicia y Paz por no decir toda la verdad.

Giro dramático

La hijastra de Gette, María Paulina Ceballos, fue capturada el pasado lunes 29 de septiembre, con base en la versión del exparamilitar Juan Francisco Segura Gómez, alias el Alacrán, quien afirmó en una entrevista periodística que alias Pedro de las Aguas mandó a matar a Cepeda porque tenía amoríos con ella.

Alias el Alacrán dijo entonces que a finales de 2002, como miembro del frente José Pablo Díaz, planeó y coordinó, junto con Aguas, el asesinato del arquitecto Cepeda. Sin embargo, también afirmó que la señora Ceballos estaba pagando para que mataran a su esposo. Al final, quedó la duda de si el móvil de alias era pasional o económico. Lo que no dijo el Alacrán es que pasó por ese frente paramilitar durante ocho meses en 2002, casi un año antes del asesinato de Cepeda.

Pero otros paramilitares también se pelean la autoría de la muerte de Cepeda. Durante más de cinco años la Fiscalía instruyó un proceso sobre el paramilitarismo en el Atlántico (expediente 1890), a partir del homicidio del director del servicio de salud en Sabanalarga, ocurrido en 2002. En esa ciudad la familia de Fernando Cepeda tenía una finca. En una versión de Rafael Julio Peña, alias Chiqui, sicario y miembro de la escolta de Pedro de las Aguas, afirmó que este le había dicho que tocaba matar a Cepeda porque tenía en su finca una base del Ejército.

Ese hecho habría puesto al paramilitar contra Cepeda. Aguas pensó que era una trampa, “nos van a agarrar”, le dijo a alias Chiqui. Por eso, hicieron una reunión en Barranquilla, a la que habrían asistido Jhony Acosta Garizabalo alias 28, alias Felipe, uno de los más temibles sicarios que haya conocido Barranquilla, Aguas, Chiqui, Mantequilla y otras dos personas supuestamente de la Universidad Autónoma.

Allí, todos tomaron la decisión de asesinar a Cepeda, pero Chiqui pidió que no lo hicieran en Sabanalarga porque pertenecía a una familia muy respetada y para no calentar más la zona. Según esta versión alias el Costeño habría cometido el crimen.

Investigaciones de la Fiscalía Quinta de Derechos Humanos demuestran que la universidad tenía una cercana relación con los paramilitares en Barranquilla. El jefe de seguridad y sistemas de la Autónoma, Juan Carlos Rada Padilla, era propietario de Carnetizar, la empresa que expedía los carnés a los estudiantes. Pero a la vez también era socio de Asis Ltda, una empresa de vigilancia creada por los exjefes de seguridad de Camaguey, Coolechera y Uniapuestas, aliados de los paramilitares. A ellos también les elaboraba sus carnés.

Como si todo lo anterior fuera poco, un anónimo de un empleado de Coolechera que le llegó a la fiscal Amparo Cerón el 1 de julio de 2005, le informa que a Cepeda lo mataron alias Sisa, Calvano, y el Zorro, por orden de Teófilo Rey, socio de Asis. Por ese homicidio la rectora Gette y su hermano Guillermo habrían pagado 25 millones de pesos.

Lo cierto es que la captura de Ceballos, en vez de aclarar el panorama sobre la muerte de su exmarido y el caso Gette, lo ha convertido en todo un novelón en el que nadie parece decir la verdad y todos parecen ser los villanos de la historia.
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