Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/09/10 00:00

Salgar, una reconstrucción en tiempo récord

El Ministerio de Vivienda entregó las primeras 42 viviendas a las víctimas de la avalancha registrada en este municipio, en la que 99 personas perdieron la vida. Al contrario de lo sucedido en Gramalote, el gobierno cumplió su promesa.

Para devolver las 278 casas destruidas por la tragedia, el Ministerio de Vivienda contrató tres complejos,dos en el pueblo y uno en la zona rural. Foto: Pablo Andrés Monsalve

Después de la tragedia que causó la creciente de la quebrada La Liboriana en Salgar, Antioquia, que dejó 99 personas muertas y sectores completamente destruidos, los sobrevivientes y las víctimas escucharon las mismas promesas hechas en medio de tanto dolor: que en corto tiempo les entregarían nuevas viviendas y que mientras tanto recibirían un subsidio de arrendamiento. La mayoría desconfió.

Pero el miércoles pasado, 16 meses después de lo ocurrido, el gobierno entregó en tiempo récord las primeras 42 viviendas a algunos afectados seleccionados por sorteo. Para todos –incluidos el alcalde de Salgar y el gobernador de Antioquia, Luis Pérez– fue una sorpresa tanta rapidez, aunque los más sorprendidos fueron los propios salgareños como María Celina Cardona, de 79 años, y Fabio de Jesús Osorio, de 81 años, que esa madrugada del 18 de mayo alcanzaron a escapar porque un familiar los llamó a avisarles que una avalancha bajaba amenazante por la quebrada.

“Gracias a Dios esa madrugada alcanzamos a salir rápido de la casa, pero cuando volvimos, nos dimos cuenta de que lo habíamos perdido todo. Después vino el presidente y gente de Bogotá que nos prometieron un subsidio y una casa. Nosotros no creímos mucho, pero vea que hoy nos cumplieron”, dice María Celina, que no ha podido olvidar tanta destrucción y tanto dolor.

Ahora, María Celina llora también porque es la primera vez que el Estado le cumple. Ya había tenido otras decepciones, como en 1998, cuando después de un partido de la Selección Colombia, su hijo Mauricio desapareció para ser encontrado muerto días después. “A nosotros nunca nos dieron razón de nuestro muchacho y hemos estado en vueltas con la Unidad de Víctimas. Ahora, ver esta casa nueva nos da ganas de vivir con mucha felicidad estos últimos años de vida, que ya son más de sesenta años de matrimonio, años bonitos y difíciles”.

Éxito en poco tiempo

El propio vicepresidente de la república, Germán Vargas Lleras, comparó la exitosa construcción de viviendas en Salgar –además de siete puentes, una placa polideportiva y la remodelación del parque del pueblo– con la demora en la reconstrucción de Gramalote, en Norte de Santander. Felicitó así al Ministerio de Vivienda y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, pero criticó al Fondo Adaptación. “El gobierno anunció que se construirían en Salgar 278 viviendas, ya lo logramos con 48, qué diferencia con lo que viene ocurriendo en Gramalote con el Fondo Adaptación, tragedia que tuvo lugar en 2012 y aún no ha entregado ni una de las casas. Qué pena hacer los contrastes, no lo hago para mortificar a nadie, pero sí para resaltar la labor del Ministerio de Vivienda en Salgar”. Y es que el mismo Vargas Lleras se puso al frente de la construcción. Entre los funcionarios del Ministerio de Vivienda se dice que la rapidez en las obras se debe a su presión y exigencia continua de resultados.

Las 278 unidades habitacionales, cuya obra comenzó hace un año, están distribuidas en dos proyectos urbanos, La Habana y La Florida, y en uno rural conocido como La Pradera. En total, se trata de 4.000 metros cuadrados con una inversión que supera los 20.182 millones de pesos, de los cuales 15.015 millones de pesos provienen del Ministerio de Vivienda, 2.706 millones de pesos del Ministerio de Agricultura y 2.461 millones de pesos de la Unidad para la Gestión del Riesgo. Sin embargo, todas las obras de reconstrucción costarán 33.000 millones de pesos.

Para el exministro de Vivienda Luis Felipe Henao, todo el éxito estuvo cimentado en “un esquema de transparencia en la ejecución”, que llevó a la empresa Arquitectura y Concreto a ganar la licitación para construir las casas. “Como esta empresa tiene músculo financiero, no tuvo que esperar que le consignaran un adelanto para traer mano de obra, materiales y empezar las obras. Además, desde el principio hubo seguimiento constante de la Vicepresidencia con un comité semanal”.

El propio Henao visitaba Salgar cada 15 días para estar al tanto de los avances y de los problemas que se podían presentar con las obras, al igual que Carlos Iván Márquez, director de la Unidad para la Gestión del Riesgo. En medio de la tragedia, recuerda el exministro, conoció a un damnificado que había perdido a la mitad de su familia, quien le dijo que si al otro día él mismo debía ponerse a construir su casa, lo haría. “Eso para mí fue como un llamado de atención, me di cuenta de que había que actuar rápido porque estas personas lo habían perdido todo”.

Pero todo el Ministerio de Vivienda ha trabajado con ahínco por reconstruir lo que la quebrada destruyó. Elsa Noguera, ahora a cargo de esa cartera, recordó que solo 48 horas después de la tragedia ya estaban restablecidos los servicios públicos: “En pocos meses construimos puentes, obras de mitigación, sistema de alerta temprana, pavimentamos vías, entre muchas otras obras. Ahora nos complace entregar las primeras viviendas, que les darán una nueva oportunidad a familias que lo perdieron todo. Seguimos trabajando con los mejores. Este es el proceso de reconstrucción más rápido que se ha hecho en el país”.

El gobierno espera entregar en noviembre las 50 casas rurales en el proyecto La Pradera, a las que apenas les falta el sistema de acueducto y alcantarillado. Así quedarían pendientes cerca de 100 apartamentos que hacen parte de la tercera etapa y que estarán listos para 2017, pues en ese sector hubo un problema con la compra de los predios.

Manuel Evelio Calvo fue el primer beneficiado en recibir su casa nueva. Antes de la tragedia del 18 de mayo de 2015, tenía una vivienda propia. “Hoy damos gracias al gobierno nacional por cumplirnos con este inmueble y por el subsidio de arriendo que nos llegó sin falta y puntualmente”, dijo el señor Calvo.

Asistencia psicológica

Antes de llegar a su nueva casa, Lidia de Jesús Ortiz tuvo que perdonar a la quebrada. Ella y otros damnificados fueron con los trabajadores sociales de la Fundación Berta Martínez a lanzar flores a La Liboriana para luego abrir un girasol en su nueva casa: “Nosotros nos habíamos metido en el territorio de la quebrada y ella lo que hizo fue recuperarlo”.

Migdonia Pérez, coordinadora de proyecto de la fundación, cuenta que para muchos perder la casa se había constituido en un duelo. “Era lo único que tenían, el fruto de largos años de trabajo y lo habían perdido de un momento a otro y por eso había que acompañarlos, ayudarlos a procesar todo ese dolor para que pudieran disfrutar de la casa que iban a recibir, de lo contrario todo este trabajo hubiera sido en vano”, cuenta.

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