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| 8/6/2017 8:34:00 PM

¿Qué tiene el ICBF que es tan apetecido por los políticos?

El presidente de la república deberá designar un director para la entidad, tras la salida de Cristina Plazas. Ella intentó despolitizarla, dejando en el camino varios enemigos.

El próximo mes de diciembre el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar cumplirá 49 años de fundación. La entidad nació en 1968, en el mandato de Carlos Lleras Restrepo. La idea del Gobierno en ese momento era poner en marcha una política que tuviera como bandera la protección de la niñez menos favorecida.

Ha pasado casi medio siglo y el ICBF terminó convirtiéndose en una de las entidades más poderosas de Colombia, con una cobertura de ocho millones de personas, 33 sedes regionales y 209 centros zonales en todo el país. El presupuesto para este 2017 es de más de 5,4 billones de pesos.

Es la unión de varios factores lo que justamente hacen que esta entidad sea tan apetecida burocráticamente. El ICBF en otras palabras representa un inmenso poder regional. Pero quizás lo que la hace más llamativa es su nómina. A diciembre del año pasado tenía 11 mil personas laborando entre empleados y contratistas.

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La estructura interna y la honda responsabilidad que recae sobre el ICBF, hace que se trate de un pulpo difícil de domar. La entidad tiene cinco dependencias con las cuales teje su misión de trabajar por la protección integral de la “primera infancia, la niñez, la adolescencia” -como dice en su misión- en un país en que las cifras de menores vulnerados son alarmantes. Durante el 2016, el ICBF abrió 7.742 procesos de restablecimiento de derechos para niños abandonados en todo el país.

Con semejantes cifras era por lo menos natural la polémica que despertaría la salida de Cristina Plazas de la dirección de la entidad. Ella cumplió este lunes tres años de haber sido nombrada como directora, tiempo que le valió para ganarse tanto amigos como enemigos.

Si hay alguien cercano a Santos esa es Plazas. Antes de ocupar el cargo, fue secretaria privada del presidente, es decir, la persona encargada de manejar toda su agenda política. Es más, este jueves el presidente no pasó por alto reconocer el trabajo de su exfuncionaria: “Cristina ha sido mi compañera de trabajo durante todo el gobierno, inclusive desde mi primera campaña (...) le agradezco lo que ha hecho por el ICBF y por mí”.

Aunque el nombre de Cristina Plazas había sonado para salir del cargo en mayo pasado, desde Palacio fue ratificada. Así las cosas, continuó con una gestión que se caracterizó, sobre todo, por tener varios frentes de batalla: la desnutrición de los niños en La Guajira; la lucha por despolitizar la entidad; y las peleas que casó públicamente con varios congresistas como Eduardo Pulgar, de La U; Sofía Gaviria, del Partido Liberal; y Alexander López, del Polo Democrático. Todo ello terminó por debilitar su imagen. 

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Mientras estuvo como directora del ICBF, Plazas dio una lucha que es difícil no reconocerle. Quiso purgar la entidad, despolitizarla y sacar a las “mafias” que se habían apoderado de contratos jugosos en todo el país.

En un debate de control político a Plazas, el congresista Alexander López le pidió a la entonces directora que explicara en que habían sido invertidos 17 millones de pesos sobrantes por niño que destinaba esa entidad para esta población infantil. Y fue cuando Plazas habló de la existencia de una “mafia” peor que el narcotráfico con intereses políticos. Era la queja constante cada vez que explicaba que esas fuerzas políticas habían “creado fundaciones para robarle los recursos a los niños”.

Y esta semana, cuando se conoció la noticia de su salida, Plazas fue más allá y, en una entrevista con Vicky Dávila en La W, acusó al congresista Bernardo Ñoño Elías, el segundo senador más votado de La U, de haber saqueado al ICBF en Córdoba. Según ella, el Ñoño fue “dueño” de esa seccional durante 14 años, regional con un presupuesto anual de 250.000 millones de pesos.

Para nadie es un secreto que durante décadas las plazas de trabajo en las regionales del ICBF tenían como dueños a congresistas. Cambiar esa dinámica, romper con esos esquemas de contratación fue una cruzada que terminó desgastando a Plazas ante el Congreso. Sin embargo, nunca declinó en ese empeño.

En la misma entrevista en La W, Plazas dejó entrever que no le fue bien con los expresidentes del Congreso. Se refirió específicamente a Luis Fernando Velasco, a quien acusó de haberle pedido que nombrara a un representante de él en la seccional del Cauca. A su vez mencionó a Mauricio Lizcano. ”Yo no le hago favores a nadie ni nombro directores regionales de ningún congresista, por eso me dejaron de buscar”, dijo

Todo eso hizo que su puesto estuviera desde hace meses en la mira de muchos sectores políticos del país. Por eso, un cambio en la dirección de esa entidad iba a ser controversial. En los círculos políticos se decía que el Partido Liberal quería quedarse con esa cuota y la designación de Juan Carlos López, quien se venía desempeñando como gerente del consorcio Colombia Mayor, terminó por darles la razón.

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Desde el martes que se conoció esa noticia empezaron a aparecer detractores de todo tipo que cuestionaron la llegada de López. Se trataba de un tema sensible si se considera que lo que estaba en juego eran los derechos de los niños más vulnerables de todo el país. López fue concejal de Popayán, su ciudad natal, y candidato a la gobernación del Cauca en el 2011 por el liberalismo. Pero lo que realmente pesó en contra de López, fue su pasado como presidente del club los Millonarios.

López llegó a ese cargo como el salvador de un equipo en bancarrota. Pero sus detractores lo acusan de haber sido un mal administrador. Cierto o no, la deuda del club cuando terminó su gestión ascendió a 34.000 millones de pesos. López adjudica esa mala racha a que Millonarios no tuvo buenos resultados durante los seis años que estuvo al frente.

En contexto: Millonarios: la pesada cruz que carga el nuevo director del ICBF 

Pero fue tanta la presión y tan numerables las críticas, que López terminó no aceptando la invitación de Santos de tomar el timonel del ICBF. En una carta le dijo al presidente que, a raíz de las circunstancias de polarización que vive el país, “no me parece indicado convertirme en un motivo más de división política”.

Además, López calificó esas críticas como injustas y “oportunistas” y aseguró que a pesar de haber recibido a Millonarios sometido a la Ley de Quiebras, realizó varios esfuerzos en conjunto con el gobierno nacional y por eso el equipo logró sobrevivir.

Más allá de la polémica que se da en cualquier remezón ministerial, en el que no todos quedan contentos, las preguntas que surgen, son: ¿qué pasará con la dirección del ICBF? ¿Cómo garantizar que esa entidad tan clave no se vuelva a politizar? Santos con su cambio de gabinete dejó las cargas burocráticas igual a como estaban y con base en los nuevos nombramientos parece que prefiriera trabajar con gente de confianza en su último año de mandato. 

Lo más probable es que el sucesor de Plazas sea liberal para no afectar la repartición de puestos, bajo esas lógicas políticas, cuando falta un poco más de siete meses para las elecciones parlamentarias. El nombramiento, sea cual sea, generará polémica. Sobre todo por los precedentes y las luchas que dio Cristina Plazas en la dirección de esa entidad.

 

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