Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/01/21 21:00

Tras la liquidación de Saludcoop, sigue la tragedia

Las clínicas que pertenecían a este grupo no tienen insumos para atender a los pacientes y los especialistas renuncian masivamente. ¿Qué está pasando?

Saludcoop Foto: Archivo particular / Guillermo Torres

“Afiliados de Saludcoop no se verán afectados por la liquidación”. Con esa frase el ministro de Salud, Alejandro Gaviria Uribe, le puso punto final a la EPS Saludcoop en diciembre del año pasado.

En rueda de prensa con el superintendente de Salud, Norman Julio Muñoz, aseguró que ese proceso era un paso necesario para “garantizar la atención de los usuarios, proteger de una posible quiebra a más de 4.000 prestadores y respetar los derechos laborales de los trabajadores, minimizando el uso de los recursos públicos”. 

Y aunque Gaviria parecía contundente y seguro en su discurso, las cosas no estarían saliendo del todo bien. Eso quedó en evidencia con el caso Rubiela Chivará, una mujer que murió súbitamente este martes cuando descendía del ascensor de la estación de Transmilenio Pepe Sierra, al norte de Bogotá, y cuyo cuerpo duró más de seis horas tendido sobre el andén, a la espera de que el CTI hiciera el levantamiento.

Un hecho que no solo dejó al descubierto la falta de acción de las autoridades responsables, sino la actual crisis que vive el sistema de salud. Rubiela había sido diagnosticada con estenosis aórtica, una enfermedad que se produce cuando la válvula aórtica, por donde sale la sangre del corazón a todo el organismo, se cierra y debe ser intervenida de inmediato. Sin embargo, debido a que el ascensor de la Clínica Jorge Piñeros Corpas estaba dañado y ante la falta de insumos médicos, le cancelaron la fecha de cirugía dos veces.

Lo más preocupante es que la misma situación viven las casi 70 clínicas del país que pertenecían a la Corporación IPS Saludcoop -entidad que entró en liquidación la semana pasada- y que ahora están manos de las empresas Esimed S. A. (quedó con la mayoría), Corvesalud S.A.S., Corporación IPS Comfamiliar Camacol y Bioimagen Ltda.

Semana.com habló con ortopedistas, traumatólogos, cirujanos de corazón, dermatólogos, anestesiólogos, entre otros, para conocer la situación en varias ciudades de país y encontró perlas incuestionables.

“Tengo pacientes hospitalizados esperando una cirugía desde diciembre (…) Aquí está cerrada la Unidad de Cuidados Intensivos (…) Desde el 18 de diciembre empezaron a renunciar los anestesiólogos porque no tienen ni una aguja para montar cirugía. Casi no funcionan ni las urgencias (…) Se están muriendo los pacientes por falta de insumos básicos (…) Y no nos pagan a los especialistas”.

Así describió un ortopedista la situación que vive la Clínica de Saludcoop de la 80 en Medellín. Desesperado y con un dejo de impotencia, asegura que los especialistas ya no saben qué hacer, pues no hay insumos para trabajar y tampoco les pagan sus honorarios desde finales del año pasado.

Otro especialista de la capital antioqueña contó que en ese mismo centro de salud no hay un equipo de radiografía básica (RX, ecografía y tomografía), piezas de mano e insumos básicos en los quirófanos, tutor de control de daño, torniquetes, entre otros elementos indispensables.

En la clínica Jorge Piñeros Corpas de Bogotá el personal de enfermería asistencial decidió suspender la prestación de los servicios por la falta de pagos.


En la clínica Jorge Piñeros se ha dañado el ascensor en reiteradas ocasiones y los pacientes son transportados por las escaleras.

Este miércoles en Tunja (Boyacá) renunciaron más de 30 especialistas que hacían parte de la clínica de Esimed, como un cirujano plástico, un neuropediatra y varios ortopedistas. 

En La Guajira, la Veeduría de Salud ha registrado decenas de casos de pacientes con graves enfermedades que no son atendidos oportunamente en las clínicas y a los que no les entregan medicamentos.

La situación en todo el país es tan caótica, que los cuatro sindicatos del grupo Saludcoop (Sintrasaludcol, Conaltrasaco, Sintrassacol y Unitracop) se unieron y manifestaron este jueves que Esimed no tiene músculo financiero para sostener las clínicas, atender a siete millones de pacientes y brindar estabilidad a más de 18.000 trabajadores. Y, por eso, planearán una estrategia para enfrentar la situación.

Los mismos

Desde el momento en que el ministro de salud anunció la liquidación de la EPS Saludcoop, preocupó el hecho de que los 4,6 millones de afiliados pasaran a Cafesalud, entidad que pertenece al mismo holding empresarial que creó Carlos Palacino y que adolece de los mismos males que llevaron a la EPS Saludcoop a su final.

Sumado a eso, la semana pasada el superintendente de Salud anunció la liquidación de la Corporación IPS Saludcoop y las clínicas quedaron bajo el mando, en su mayoría, de Esimed, otra empresa que pertenece al mismo grupo.

Como si esto fuera poco, Epsifarma, la empresa que provee los medicamentos a estas IPS y a Cafesalud, también hace parte del imperio de Palacino, aquel hombre que, con todas las irregularidades encontradas allí, no ha sido tocado por la Fiscalía. Se trata de empresas que siguen funcionando y sobre las cuales se han anunciado cambios. Pero, al parecer, es más de ‘los mismos con las mismas’.

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