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| 7/16/2015 7:00:00 AM

“Que hagan algo para que no haya más muertos”

Dijo Sandra Martínez, hermana del Wilson de Jesús, que perdió la vida este miércoles mientras adelantaba labores de desminado humanitario en Antioquia.

En un momento en el que los bombardeos arreciaban, el plan piloto de desminado humanitario se convirtió en uno de los proyectos más esperanzadores que hasta ahora ha dejado el proceso de paz. No solo se trata de llevar a la práctica uno de los puntos acordados en La Habana, sino también de brindarle la posibilidad a los campesinos de trabajar en territorios limpios de artefactos explosivos.

El pasado jueves, comenzaron las labores de desminado en la vereda El Orejón, en inmediaciones del municipio de Briceño (Antioquia), el departamento más afectado por la siembra de minas antipersona.
Han pasado escasos ocho días desde que se inició el proceso en esa región, y se conoce una dolorosa noticia que causa incredulidad y enojo. Un soldado murió este miércoles en un paraje de esa vereda mientras trabajaba en labores de desminado humanitario.

"Durante inspección de estudio técnico en vereda #ElOrejón el soldado Wilson de Jesús Martínez activó un mina antipersonal perdiendo la vida", reportó el Ministerio de Defensa a través de su cuenta en Twitter.
Martínez, de 37 años de edad, perdió la pierna derecha a la altura de la cintura y pese a los esfuerzos médicos, finalmente falleció.

La noticia resulta incomprensible para muchos. Es difícil entender cómo en medio de un proceso de desminado conjunto, conociendo un poco los terrenos, trabajando con equipos especializados y con la seguridad que se requiere, uno de los soldados haya perdido la vida.

Wilson de Jesús Martínez era un desminador con más de nueve años de experiencia, padre de dos hijas y un soldado que sirvió a su país por largos 12 años.

Poco contaba a su familia de sus labores en el Ejército, pero este miércoles había llamado afanado a su esposa para preguntarle por sus dos hijas. Lo último que ella supo de él, era que seguía trabajando y aún no había almorzado.

A la institución la quería, pese a las complicaciones de su trabajo. Sin embargo, a diario se esforzaba porque no quería que nadie más de su familia fuera al campo de batalla.

"Era un gran hermano y estaba muy pendiente de toda la familia mientras estaba trabajando en el Ejército", le contó Sandra Martínez a Caracol Radio, una de las hermanas del uniformado.

En su relato, la mujer manifestó que pese a las dificultades, era un gran hermano, un amigo especial y un hombre que quería mucho al Ejército.

“Le doy gracias a dios por su presencia, era la mayor fortaleza para toda la familia y pido a Dios para que proteja a los soldados que adelantan el desminado”, dijo.

Actualmente 40 soldados y tres guerrilleros trabajan en el lugar. Uno de los avances más mostrados por el gobierno, pues se trata de una iniciativa que deja en evidencia cómo ambas partes pueden trabajar conjuntamente en el proyecto piloto más tangible de lo acordado en La Habana hasta el momento.

“Qué hagan algo para que no haya más muertos; ¿Hasta cuándo va a terminar esto? Son muchas las personas que están muriendo y no han hecho absolutamente nada", manifestó Sandra a la cadena radial, al tiempo que agregó: "Qué el presidente haga algo, que termine con todo. ¿Cuántos inocentes más, cuantos más, cuantos más? ¿Qué están esperando? ¿Esperando qué? ¿Qué terminen con todos?", dijo insistentemente Sandra en su entrevista.
Por su parte, el ejército calificó el hecho de "accidente" y anunció que seguirá trabajando en la zona. El pequeño municipio de Orejón, donde hay más minas que personas, es un símbolo de las negociaciones de paz.
El plan piloto de desminado humanitario fue alcanzado por las partes en el marco de las conversaciones de paz que sostienen en Cuba el Gobierno y las FARC desde el 2012, sin que se haya acordado un cese bilateral del fuego en el terreno.

Antioquia es uno de los departamentos en los que más minas antipersona se han sembrado en Colombia, segundo país del mundo más afectado por estos artefactos después de Afganistán.
Desde 1990 las minas antipersona han dejado más de 11.000 víctimas, entre muertos y heridos. Las FARC y el gobierno anunciaron hace algunos días que el próximo 20 de julio comenzarán a aplicar un plan para "desescalar" el conflicto armado de más de medio siglo y avanzar en la discusión de un cese del fuego bilateral y definitivo en Colombia.

El acuerdo incluye una tregua unilateral por parte de las FARC y una reducción de las acciones militares contra esa guerrilla por parte del Gobierno. 
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