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| 8/4/2012 12:00:00 AM

"Santos debe regresar a su agenda liberal"

El parlamentario liberal Guillermo Rivera habla del papel de su partido en el gobierno, del manejo que el presidente le dio a la crisis con los indígenas de Cauca y de sus relaciones con Simón Gaviria, presidente de su colectividad.

María Jimena Duzán: ¿Cómo le va a su partido luego de dos años de haber vuelto al poder?

Guillermo Rivera:
Estuve de acuerdo con que el partido ingresara a la Unidad Nacional, por el apoyo que el presidente Santos ofreció y que luego dio a la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras, y a la Ley de primer empleo, banderas del Partido Liberal. En los primeros 18 meses del gobierno, mientras se tramitó la Ley de Víctimas y el presidente le dio el impulso que nosotros los liberales queríamos que le diera. El Partido Liberal, claramente marcaba una diferencia en la Unidad Nacional. En este momento me parece que estamos quedando en el todo de la unidad nacional sin marcar una diferencia.

M.J.D: ¿Y me puede decir cuál es la diferencia entre el Partido de la U, los conservadores y el liberalismo, si todos votaron por el procurador Alejandro Ordóñez?

G.R.: Pues la hay, aunque usted no las vea: ¡lo más relevante es que el liberalismo hizo oposición a Uribe durante ocho años!

M.J.D: En una dura carta que usted le envió hace unos días a Simón Gaviria, el jefe del liberalismo, sugiere que en ese desdibujamiento del partido ha desempeñado un papel importante él, porque estaría jalando el partido pero hacia la derecha. ¿Cómo la tomó Simón Gaviria?

G.R.:
Me dijo que la había leído y que estaba dispuesto a discutirla. El partido no se puede equivocar en esta coyuntura y creo que el liberalismo tiene que pedirle al presidente Santos que regrese a su agenda liberal para evitar que la derecha sea la que le imponga a Santos su agenda.

M.J.D: ¿Y a qué se debe que Santos esté alejándose de su agenda inicial y se esté tirando hacia la derecha?

G.R.:
Lo que paso en el Cauca es preocupante: la estrategia que adoptó el presidente Santos ante esa crisis fue absolutamente errada. Los indígenas del Cauca no pueden ser leídos como un problema, cuando en realidad lo que han planteado es una resistencia civil contra la guerra y por la paz. Y este gobierno que ha vuelto a plantear el tema de la paz no debería desaprovechar la oportunidad que le brindan estos indígenas del Cauca. Pero además, decir que esta fue una protesta instigada por las Farc es volver por los fueros de los discursos del uribismo en el gobierno anterior. En ese sentido este gobierno se desdibuja, perdiendo la impronta progresista que se había ganado con la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras, y el Partido Liberal queda en medio de esa pérdida de identidad que me parece nefasta.

M.J.D: Usted hizo un debate sobre el Cauca en el que cuestionó seriamente al ministro Renjifo. ¿Cómo califica su gestión?

G.R.:
Cuando usted y yo nos encontramos en Necoclí, yo pensaba que Santos iba a reeditar en ese momento la historia de Carlos Lleras Restrepo y que iba a promover una gran organización de víctimas como él lo hizo en su momento con los campesinos para que confrontaran a los terratenientes que no querían la reforma agraria. Pensé que Santos iba a organizar a los campesinos para confrontar a un establecimiento de derecha que se opone a la restitución de tierras. Creo que Santos tiene la oportunidad histórica de hacerlo. Para ello, necesita en el interior de su equipo un doliente que sea sensible para estos temas: que los conozca, que se pueda sentar con los indígenas del Cauca, con la víctimas de Urabá, con los campesinos e indígenas del Putumayo, y algo me dice que ese doliente no existe en este equipo de gobierno.

M.J.D: Y el ministro del Interior Renjifo ¿dónde lo deja?

G.R.: Me parece que el doctor Renjifo es un buen hombre, muy bien formado, pero no me lo imagino sentado en el Cauca con los indígenas, ni con las víctimas de Urabá, ni con las del Putumayo. Eso necesita de una sensibilidad especial que la da una trayectoria en estos temas. Y aclaro: no estoy pidiendo un ministerio para el Partido Liberal.

M.J.D: Más que un problema de ministros, ¿no será que lo que le está afectando al gobierno es la indecisión del presidente, quien no parece haber sido claro si su gobierno quiere romper amarras con Uribe o si las quiere restablecer?

G.R.:
Comparto esa tesis. Me parece que el gran escándalo con la reforma a la Justicia, que además coincidió con la protocolización de Uribe y de su movimiento de derecha, ha puesto al gobierno a dudar sobre cuál camino tomar. Me preocupa que mientras decide, su discurso se haya uribizado. Y le digo algo, esa derecha que ahora tiene nombre propio, y que se hace llamar el Puro Centro Democrático, no va a estar con Santos. El presidente no debería gastarles tiempo ni energía a recuperar a esos sectores que definitivamente van a estar con Uribe. Santos debe concentrarse en reconquistar a esos sectores progresistas que estuvieron muy conformes con él en sus primeros 18 meses de gobierno que son sectores afines al liberalismo, y con esos sectores progresistas enfrentar el debate electoral contra la derecha en 2014.

M.J.D: ¿Y sí piensa que Santos –que es un político pragmático– va a devolverse al que vimos en Necoclí para enfrentarse a la derecha que lidera Uribe?

G.R.:
Mire, el presidente Santos tiene la oportunidad histórica de hacer de la política de apoyo a las víctimas y de Restitución de Tierras una gran reivindicación de las personas que han vivido en la marginalidad, y así confrontar políticamente a la derecha. Yo lo invitaría desde esta entrevista a que vuelva por su agenda inicial, que es la correcta.

M.J.D: ¿Y si eso no ocurre? ¿Tiene plan B?

G.R.: Me preocupa que el gobierno vea a sus potenciales rivales solamente en el uribismo y en la derecha. Si usted revisa la encuesta de SEMANA, a Santos le va muy regular, a Uribe no le va como cuando era presidente, pero a los candidatos de Uribe les va muy mal. Yo creo que se está cocinando una gran alianza entre la izquierda radical, la izquierda moderada y sectores progresistas de la que podría surgir una estrategia en la que se mostrara lo negativo que es para el país la confrontación tan radical entre Santos y Uribe, y se señalaran que entre uno y otro las diferencias son mínimas. De esa alianza podría surgir un candidato con viabilidad política: una tercera vía.

M.J.D:¿Y esa tercera vía, sería como una nueva Ola Verde?

G.R.:
Probablemente. Por eso lo que les estoy planteando tanto al Partido Liberal como al gobierno es que no pierdan de vista los sectores progresistas de este país, los mismos que estaban apoyando al gobierno cuando su agenda prioritaria estaba concentrada en el tema de la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras, y que estaban muy complacidos con la oposición del Partido Liberal. A esos sectores no hay que dejarlos ir.
M.J.D: ¿No será que es un poco tarde ya?

G.R.:
No lo creo. Todavía estamos a tiempo.

M.J.D: ¿Y usted cree que Simón Gaviria es el hombre indicado para recuperar esos sectores progresistas después de lo que le dijo a Piedad?

G.R.:
A mí no me pareció adecuado lo que pasó con Piedad, pero tengo que reconocer que mis críticas las ha permitido en el interior del partido. Hay que dar un debate en el interior del liberalismo y él está dispuesto a darlo. Si el partido recupera su norte podrá influir sobre el gobierno para que este vuelva a su agenda inicial.

M.J.D:¿Su inconformismo con lo que ha hecho Simón Gaviria alcanza para pedir su renuncia cono jefe del Partido Liberal?

G.R.:
Yo no pido la renuncia de Simón Gaviria. Solicito un debate interno del partido para redefinir una agenda en lo que resta del periodo de gobierno y del Congreso, así como una estrategia para enfrentar el debate electoral de 2014.

M.J.D: A propósito, usted en su carta cuestiona a Simón Gaviria por la forma en que descalificó las arengas hechas por Piedad Córdoba en un video en el Cauca, tachándolas de “intolerantes” y “antidemocráticas”.

G.R.:
Es que bastaba con decir que esas declaraciones solo la comprometían a ella y no al Partido Liberal, pero que a Piedad Córdoba, como a todo ciudadano, le asiste el derecho a la libre expresión. Lo que no puede ni debe hacer el partido es ir en contra de ese derecho, que es la esencia del liberalismo. A mí me consta que cuando César Gaviria fue director del partido, muchos miembros de la bancada le pedían que la confrontara y que la rechazara, pero él siempre nos repitió que a Piedad Córdoba había que respetarle su derecho a la libertad de expresión.

M.J.D: ¿Y cómo va a tratar el tema del fuero penal militar? Usted está en contra de reformar el fuero porque permitiría que las violaciones al DIH pasen a ser competencia de la Justicia Penal Militar. El gobierno Santos no piensa lo mismo.

G.R.:
Es que yo pienso que el liberalismo también tiene que decidirse: si quiere conservar al electorado que conquistamos con la Ley de Víctimas o si quiere perderlo. Yo creo que deberíamos conservarlo. La derecha no puede ser aliada del Partido Liberal. Por eso hay que volver a las Marchas de Necoclí.

M.J.D: ¿Y usted sí cree que su partido busca redefinirse? Uno lo que ve es lo contrario: a una cantidad de congresistas acomodados, que hablan cada vez menos porque tienen más puestos.

G.R.:
No soy tan pesimista como usted, pero creo que el partido después de plantear una agenda progresista, se relajó. Me parece, por ejemplo, que para volver a nuestra esencia el partido está en la obligación de interpretar a los ciudadanos que están esperando que las fuerzas políticas lideren ideas que transformen a Colombia. Fíjese lo que está ocurriendo con la salud. Nosotros deberíamos plantear una gran reforma a la salud pero de la mano de los ciudadanos.
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