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| 9/4/2012 12:00:00 AM

Santos pide al Congreso y a Cortes trazar la línea entre justicia y paz

Los tres poderes públicos definieron la búsqueda de la paz como un "propósito de Estado". El presidente de la República les pidió a los poderes públicos "jalar para el mismo lado y a la misma velocidad", para que las negociaciones con las FARC tengan éxito.

Minutos después de que el presidente Juan Manuel Santos anunció oficialmente el inicio de negociaciones con la guerrilla para llegar al fin del conflicto armado, la Casa de Nariño fue cita de una nueva cumbre de poderes.

Los presidentes de las Altas Cortes, los presidentes de Senado y Cámara, y los titulares de los organismos de control, se reunieron con el presidente de la República y los ministros para conocer más detalles del proceso que el Gobierno viene adelantando con la guerrilla de las FARC.

La última 'Cumbre de Poderes' de la que se tenía noticia había sido la del 3 de mayo pasado, día en que el presidente Santos intentó buscar un nuevo consenso en torno a la reforma a la Justicia, la cual fracasaría estrepitosamente en el Congreso días después, y precipitaría la mayor crisis institucional en el actual gobierno.

Pero esta Cumbre de Poderes, para el presidente Santos, tenía el objetivo de que este nuevo proceso de negociación para discutir la terminación del conflicto para ambientar el escenario de la firma de la paz se convirtiera en un propósito de todo el Estado colombiano.

Pese a que Santos, en la alocución del mediodía, se echó todo el peso de la responsabilidad encima de sus hombros sobre el éxito o el fracaso de las negociaciones con las FARC, en la Cumbre de Poderes pidió el decidido concurso de los otros dos poderes públicos para el propósito de alcanzar la paz.

Por eso, al calificar este proceso como un "auténtico desafío", reclamó como necesario "el trabajo armónico" entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Parafraseando al presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt, quien definió al Estado como "un arado jalonado por tres bueyes", Santos consideró que hoy más que nunca los "tres bueyes", es decir los tres poderes públicos, "tienen que ir en la misma dirección, más o menos al mismo paso, a la misma velocidad, para que el Estado pueda funcionar y para que la democracia pueda funcionar".

Para Santos el desafío de la búsqueda de la paz requiere un particular cuidado del poder ejecutivo con el fin de actuar dentro de los marcos de la institucionalidad y la juridicidad. Dice el presidente colombiano que los procesos de paz en el pasado, en Colombia y en el mundo se han frustrado por "no tener en cuenta desde un principio" las normas jurídicas y los límites que imponen las leyes internas y los acuerdos y compromisos internacionales.

Luego de anunciar oficialmente el inicio del proceso de negociación con las FARC, Santos dijo que el país tiene que enfrentarse en una discusión que calificó de "muy interesante". Y es la de determinar el lugar en el que se traza la línea entre justicia y paz. "Es una discusión necesaria en todas las sociedades, como las que también se dan cuando hay que trazar la línea entre los derechos individuales y los derechos colectivos, entre el Estado y el mercado, entre el medio ambiente y el desarrollo".

Pero, en particular, esta discusión para trazar los nuevos límites entre justicia para alcanzar la paz, según el jefe del Estado, se da en la sociedad colombiana por el hecho de que quien ha sido víctima de un conflicto, de una guerra, "siempre reclama más justicia", o porque aquellos quienes pueden ser una posible víctima,"siempre reclaman más paz".

Esa línea será definida por los jueces y concretamente la Corte Constitucional, "a quienes en última instancia les va a corresponder trazar la línea", según Santos. El otro protagonista en la discusión será el Congreso con las leyes que tenga que aprobar en ese sentido.

La Cumbre de Poderes se produjo también minutos después de que el fiscal general, Eduardo Montealegre, anunció la revisión de las órdenes de captura y la suspensión de sus efectos para quienes hagan las veces de negociadores de la paz.

Una decisión que está ajustada a la prórroga de la ley de orden público que permite el escenario de la suspensión de las órdenes de detención, por cualquier delito, a quienes participen de una negociación con el gobierno en el exterior. Ese, en principio, sería el papel de la Fiscalía.

Los organismos de control, Procuraduría, Defensoría del Pueblo, y Contraloría, actuarán en condición de "notarios del proceso", según palabras del ministro del Interior, Fernando Carrillo.

La decisión de allanar el camino hacia la paz, en medio de un escenario de confrontación armada, la cual se mantendrá, fue acogida por las cabezas visibles de los poderes públicos.

Gustavo Gómez, magistrado presidente del Consejo de Estado, fijó la posición del poder judicial. Habló de "necesario el apoyo" a cualquier actividad que "el Estado en su conjunto" adelante en busca de la paz con la jefatura del presidente de la República.

Gómez explicó que el papel del poder judicial en este proceso de negociación con las FARC será crear los marcos ideológicos necesarios para que la tolerancia, la inclusión y la vigencia de la Constitución del 91 "sean la única bandera" que se ondée en el país.

El presidente del Consejo de Estado admitió que este escenario en torno hacia la paz tiene "muchos intereses que lo pueden torpedear", por eso se atrevió a pedir la movilización de la sociedad civil para que "reaccione" alrededor del artículo 22 de la Constitución, la norma que consagra el derecho a vivir en paz.

Ricardo Monroy, presidente del Consejo Superior de la Judicatura, también cerró filas en torno al propósito de la paz. Calificó como un "anhelo de toda la sociedad" la necesidad de ponerle punto fin al conflicto, y también definió los avances hacia la paz como un propósito del Estado en su conjunto.

A la cumbre de poderes también asistieron, además de los presidentes de Senado y Cámara, Roy Barreras y Augusto Posada, otros miembros del parlamento. El senador conservador Eduardo Enríquez Maya ratificó el ambiente de apoyo y optimismo que hay en el poder legislativo.
 
"El Congreso apoyará cualquier propósito en que brille la luz de la sensatez", dijo Enríquez Maya, quien también optó por parafrasear al presidente Benjamín Herrera, quien dijo que los "intereses de la patria deben estar por encima de los partidos políticos".
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