Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2015/08/29 18:14

Todo lo que están haciendo es ilegal: Santos

El presidente visitó la zona de frontera para verificar atención a deportados.

Juan Manuel Santos visitó los albergues. Foto: Presidencia

El presidente Juan Manuel Santos visitó Cúcuta, epicentro de la crisis fronteriza con Venezuela, en medio de la tensión bilateral tras la expulsión masiva de colombianos por el gobierno de Nicolás Maduro.

"Estoy aquí verificando que se cumpla la atención a nuestros compatriotas", dijo el mandatario al iniciar su recorrido por la ciudad, conmocionada por el cierre de la frontera decretado hace diez días por Venezuela y la llegada de miles de colombianos repatriados a la fuerza.

Según el último balance oficial, hasta este sábado se habían contabilizado 7.162 colombianos retornados de Venezuela, de los cuales 1.097 habían sido deportados y el resto había huido por temor a serlo, por amenazas de militares venezolanos y por miedo a perder sus pertenencias.

Santos, quien ya estuvo el miércoles pasado en Cúcuta con muchos expulsados, algunos separados de sus hijos o deportados "con lo puesto", recorrió uno de los ocho albergues acondicionados en la zona, donde se alojan un total de 2.333 personas.

"Ustedes son colombianos. Siempre serán bienvenidos aquí. Esta es su patria", repetía el presidente a todos los damnificados que saludaba, incluso a Rosa, una venezolana esposa de un colombiano deportado.

La tensión entre Bogotá y Caracas comenzó el 19 de agosto con el cierre de algunos pasos fronterizos por Maduro tras un ataque a militares venezolanos ocurrido días atrás en medio de una operación anticontrabando en el fronterizo estado venezolano de Táchira, que Maduro atribuyó a "paramilitares colombianos".

La crisis aumentó con el estado de excepción decretado por el presidente venezolano el 21 de agosto y se profundizó aún más el jueves pasado, cuando ambos países llamaron a consultas a sus embajadores en medio de las denuncias de violaciones de derechos humanos de los damnificados.

Maduro, que el viernes anunció el cierre de un segundo sector de la frontera con Colombia en el estado Táchira "para limpiar de paramilitarismo, de criminalidad, de 'bachaquerismo' (contrabando), de secuestros, de narcotráfico", partía este sábado a China y Vietnam en busca de apoyo financiero a causa de los "momentos difíciles" que atraviesa su país.

Golpe a la economía local


Cúcuta, una ciudad de unos 700.000 habitantes con fuertes vínculos con Venezuela, siente el impacto económico del cierre de la frontera, en especial ante la falta de gasolina venezolana vendida ilegalmente en Colombia.

Santos inició este sábado su periplo en una estación de servicio, donde aseguró a quienes esperaban en largas filas que "no habrá desabastecimiento".

"Ayer (viernes) las colas eran de siete horas; hoy son de 20 a 30 minutos", dijo a la AFP Luz Marina Mesa, un ama de casa, al comentar la decisión de la Alcaldía de vender combustible las 24 horas.

Según el acalde de Cúcuta, Donamaris Ramírez, el problema es que antes el 9 0% de la gente se abastecía en lugares de expendio informal, pero ahora "todo el mundo tiene que ir a la estación".

"Había 5.000 personas que vendían 'pimpinas' (recipientes con unos 22 litros de gasolina) en la calle, ahora hay sólo 28 estaciones de gasolina", dijo a la AFP, señalando que el contrabando es con ayuda de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) de Venezuela.

Para paliar la situación, Santos anunció un aumento del cupo de la gasolina a precio menor que la tarifa nacional suministrada a estaciones de servicio en Cúcuta.

En Cúcuta también se vieron afectadas las casas de cambio, que disminuyeron su actividad, así como los servicios de transporte. También se ha resentido el comercio de productos que los venezolanos iban a buscar a Colombia ante el desabastecimiento en su país.

"El venezolano venía porque aquí se consigue de todo, pero ahorita no. Y como no hay paso, tampoco hay venta de bolívares para comprar mercancía en Venezuela para luego revender en Colombia", dijo a la AFP Álex Tolosa, un taxista de Cúcuta.

Otro problema son las 35.000 toneladas de carbón represadas desde el cierre de la frontera, una de las principales cargas que cruza los pasos en el departamento de Norte de Santander, limítrofe con el estado Táchira.

De gira con Santos, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, admitió a la AFP que "las pérdidas son muy grandes" en ese sentido, pero dijo que se está haciendo acopio mientras se resuelve el tema.

La crisis diplomática se tratará este lunes en el consejo permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el próximo jueves en una reunión extraordinaria de los cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Quito.

Colombia y Venezuela comparten una porosa frontera de 2.219 kilómetros, en la que ambos denuncian el accionar de grupos irregulares que lucran con el contrabando de combustible y otros productos muy subsidiados por el gobierno venezolano.

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