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| 12/16/2016 8:15:00 AM

La paz entre Santos y Uribe, un milagro que ni el papa consigue

Las expectativas de la reunión en el Vaticano se desvanecieron tras los 50 minutos que duró el encuentro. Presidente y expresidente se marchan igual a como llegaron a Roma.

Cuando Álvaro Uribe pidió permiso para abandonar la plenaria del Senado del jueves, se fue presuroso al aeropuerto y se dejó fotografiar antes de abordar un vuelo chárter que lo llevaría a Roma, en Colombia se crearon altas expectativas de los que podría pasar este 16 de diciembre en el Vaticano.

El mismo día en que el papa Francisco recibiría en una audiencia al presidente Juan Manuel Santos, premio Nobel de paz del 2016, Uribe fue invitado para hacer parte de una reunión que podría ser crucial. Se creyó que Uribe y Santos, con la milagrosa mediación del Santo Padre, podrían reconciliarse. Fueron muchos los que soñaron en que este 16 de diciembre se produciría un nuevo hecho histórico por la paz de Colombia.

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Hasta Iván Cepeda, duro contradictor de Uribe en el Senado, confesó su ilusión de que en ese encuentro se produjera una buena noticia para la paz del país.

Ambos tenían que cuidarse de mandar el mensaje de indisposicion al diálogo, menos con papa de por medio. Pero las expectativas se vinieron abajo en la mañana de este viernes. La imagen que muchos pintaron en la mente, Uribe y Santos en un apretón de manos, con el papa Francisco en la mitad, jamás apareció en los despachos de prensa, tampoco en las redes sociales de Santos, ni de Uribe, ni mucho menos del Vaticano. Sólo una imagen en la que Santos y Uribe están sentados frente al sumo pontífice. Ambos, el presidente y su antecesor se ven sonrientes, en esos segundos detenidos por una cámara fotográfica, muy cortos para los 50 minutos en los que se prolongó el encuentro, según los periodistas que cubrieron el encuentro en el lugar de los hechos.

“Partido de expectación, partido de decepción”. Una frase que utilizan los comentaristas deportivos cuando un partido clásico acapara toda la atención y genera las más altas expectativas, pero en la cancha no pasa nada. Así mismo se podría resumir el encuentro Santos y Uribe con el papa Francisco de mediador.

Lo que pasó fue la crónica de un fracasó anunciado. A pesar de las buenas intenciones de quienes facilitaron este encuentro, no se podía esperar mucho, pues lo que quiere modificar el jefe del Centro Democrático ya son hechos consumados. Santos y Uribe fueron sin convencimiento. 

El Nobel de paz daría un nuevo gesto reunido con su contradictor frente del escritorio del papa. No se podían negar, pero sabían que poco iba a cambiar, el encuentro no iba a tener la capacidad milagrosa de resolver más de seis años de durísimas confrontaciones. Entre otras, una reunión de media hora sin preparación previa no puede lograr grandes avances, por más papa presente. 

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La única fórmula para que las expectativas se cumplieran no era otra que Santos aceptara las posiciones de Uribe, o que Uribe aceptara las razones de Santos. Por el contrario, según se desprende de las declaraciones a la prensa del expresidente, hay observaciones en las que el presidente Santos no quiere ceder. Todo sigue igual, hasta la voluntad de Santos y Uribe de alcanzar consensos, como lo expresaron, y tenían que hacerlo, ante Francisco. Sólo habría servido de salvavidas para alguno de los dos, si estuviera dispuesto a echar para atrás, y ese no parece el caso. 

“Quiero confesarles que estoy muy emocionado, muy conmovido, de haber conocido a su santidad Francisco, gracias por su generosidad”, dijo Uribe a los periodistas que esperaban noticias afuera de la Santa Sede. Uribe no se podía negar a asistir, aunque sintiera sabor a encerrona. Se encontró en una situación límite para mantenerse en su posición, con el riesgo de quedar como un intransigente. Por eso ese lenguaje humilde.

Al explicar los alcances del encuentro se desprende que en la reunión privada, Uribe le expuso los mismos argumentos que lleva pronunciando durante más de 70 días, después del plebiscito del 2 de octubre. Le dijo al papa que aceptó, que tuvo que ceder, pero que Santos no ha cedido en los temas sustanciales. “Le dije al papa, su santidad, dígale al presidente Santos que afloje un poquito…”, manifestó.

En Colombia varios de los políticos que albergaban las mayores expectativas tuvieron que descender de la nube. Uribe, que cada vez más se aferra a las elecciones del 2018, y Santos, nada menos que Nobel de Paz, nada que se reconcilian, y ese milagro, por lo menos, no le está resultando fácil al papa Francisco.

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